Esto escribí sobre el libro de Busquet, Todo esto pasará
Como ella misma dice que le enseño su madre, la mismísima Busquets, la ligereza es un signo de elegancia, algo que la autora práctica para hablar de muerte o de sexo sin caer en el drama.
Las cosas suceden como un río que pasa. Todo pasa, las alegrías y las tragedias y solo queda lo que vamos haciendo con nuestra vida, especialmente el sexo como enemigo inseparable del Thanatos, el placer presente de un orgasmo que nos saca de las bajezas del mundo, pero también el futuro de la insinuación y el devaneo como un juego mental y sensual que requiere tanta inteligencia como descaro y fuego.
Y yo cada vez persigo esa ligereza como una forma de vivir mejor, más elegante y mucho menos dolorosa, y cuando pienso en ello, me llega siempre la imagen del Nadador de Paestum, una pintura funeraria griega del siglo V a C.









