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miércoles, 11 de abril de 2018

LA AXARQUÍA MUSUMANA Y MORISCA

Alzados los vecinos de Canilles de Aceituno, Sedella y Solares, los de Competa y de los otros lugares de la sierra de Bentomiz hicieron lo mismo, movidos por Martín Alguacil, vecino de Competa, hombre noble y de mucha autoridad entre ellos, por ser el principal del linaje de los Alguaciles, que en tiempo de moros tuvieron mando en aquella tierra.

Luis de Mármol Carvajal en sus crónicas de la Rebelión morisca ya nos muestra la geografía que queremos estudiar: media docena de pueblos extremadamente blancos recostados en las faldas de Sierra Tejeda que le protege del frío norteño y le proporciona, gracias a múltiples manantiales, agua, agua que los propios picos extraen de las nubes.

Canillas

Y es que, si toda la Axarquía (comenzando por su nombre) es un museo vivo de la presencia islámica y morisca, esta zona, con difíciles accesos, aún lo es más.

Lo vemos en su trazado anárquico, en sus casas cúbicas, en sus estrechas vegas en donde el agua se reconducía  para el regadío de sus moreras que alimentaran la industria de la seda.

Anchez


Salares

La zona, en el siglo XII (tras la huida masiva de los mozárabes hacia el norte) quedó seriamente despoblada, iniciándose una repoblación por parte de tribus procedentes de la zona marroquí (Masmudas y los Gomeres)
Con ellos trajeron el primer arte meriní, heredero directo del gran arte almohade que milagrosamente aún hoy se conserva en algunos de sus alminares que mantienen la decoración de paños de sebka.

Salares


Archez

La presencia islámica se continuó aún en tiempos cristianos (moriscos) hasta que la famosa revuelta de los Moriscos de Granada los terminó expulsando.








jueves, 24 de septiembre de 2015

MORISCOS EN PASTRANA


Pastrana constituye un claro ejemplo de cómo podría haberse actuado con el problema morisco de una forma positiva.
Aún más, es uno de las escasas iniciativas castellanas para integrar y sacar rendimiento económico de estos grupos, tal y como fue común en muchos lugares de Aragón y el levante peninsular.
Ruy Gómez, en 1570, consigue de don Juan de Austria la entrega de 200 familias moriscas expatriadas de la Guerra de las Alpujarras a las que se fueron añadiendo otras de forma individual, creando una importante comunidad morisca (743 frente a los 5.000 vecinos de la villa) que creó su propio barrio extramueros (el Albaicín) en donde existió una amplia tolerancia hacia su religión y costumbres

Estos moriscos se ocuparon de las huertas y de la creación de una importante industria sedera para que se plantó una extensa superficie de morera (ambas actividades típicamente andalusíes).
Morera

Completando el desarrollo industrial también se trajo técnicos flamencos y portugueses para la creación de una industria de tapices, brocados y terciopelos.

Todas estas iniciativas trajeron un desarrollo importante a la villa que se frenó en seco con la expulsión de los moriscos en 1609.


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