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martes, 2 de agosto de 2016

SENTENCIAS MAIRENA (6). La masa y el hombre

Nosotros no pretenderíamos nunca a educar masas. A las masas que las parta un rayo. Nos dirigimos al hombre, que es lo único que nos interesa.

martes, 12 de julio de 2016

domingo, 6 de marzo de 2016

lunes, 14 de diciembre de 2015

Sentencias Mairena (7) ¿En serio?

Nosotros no hemos de incurrir nunca en el error de tomarnos demasiado en serio (...) Que nadie entre en nuestra escuela que no se atreva a despreciar en sí mismo tantas cosas cuanto desprecia en su vecino, o que sea incapaz de proyectar su propia personalidad en la pantalla del ridículo

lunes, 19 de octubre de 2015

SENTENCIAS MAIRENA (5). Escepticismo

Vosotros sabéis que yo no pretendo enseñaros nada, y que soló me aplico en sacudir la inercia de vuestras almas, a arar el barbecho empedernido de vuestro pensamiento, a sembrar inquietudes (...), a sembrar preocupaciones

lunes, 28 de septiembre de 2015

LAS SENTENCIAS DE MAIRENA (3)

De lo uno a lo otro es el gran tema de la metafísica. Todo el trabajo de la razón humana tiende a la eliminación del segundo término. Lo otro no existe: tal es la fe racional, la incurable creencia de la razón humana. Identidad = realidad, como si, a fin de cuentas, todo hubiera de ser, absoluta y necesariamente, uno y lo mismo. Pero lo otro no se deja eliminar: subsiste, persiste; es el hueso duro de roer en que la razón se deja los dientes. Abel Martín, con fe profética, no menos humana que la fe racional, creía en lo otro, en “La esencial Heterogeneidad del ser”, como si dijéramos en la incurable otredad que padece lo uno.

sábado, 19 de septiembre de 2015

El libro del sábado. JUAN DE MAINERA. ANTONIO MACHADO


De los dos Antonio Machado (el lírico y el pensador) yo prefiero siempre el segundo, ya sea en verso como en prosa.
Por eso me fascina tanto este libro, pues es la destilación de todos sus pensamientos desde la perspectiva de los últimos años (aunque se comenzó mucho antes, se publicaría en 1936).
En ella, Machado pasa revista a las decenas de temas que le interesaron: la poesía (tanto desde el plano teórico como en sus autores favoritos), la filosofía (especialmente Kant o Marx, aunque sea para criticarlos, Heráclito, Platón, Aristóteles), la educación (tan regeneracionista), la retórica, la política (genuinamente progresista y con frecuentes críticas al partidismo), los vicios y virtudes nacionales, la religión (que tanto critica frente a la verdadera espiritualidad), ...
Lo hace en pequeños fragmentos, como iluminaciones dentro de una hipotética clase de Retórica de un hipotético yo (el heterónimo Juan de Mairena que encierra otro heterónimo, su maestro, Abel Martín). Unas clases absurdas si pensamos en el auditorio al que estarían dedicadas (jóvenes, acaso bachilleres) pero tan perfecta para el lector actual que se verá (a él y a la sociedad y políítica actual en la que vivimos) perfectamente reflejado, como si casi 75 años nos hubiera servido para muy poco.
Se encuentra en él el tono típicamente regeneracionista que, en el caso de Machado, buscaba soluciones a España a partir de una fe terrible en el hombre y su razón sentimental (una razón humanista que no renuncia a sentir) y su capacidad empática para relacionarse con los demás desde la modestia y las buenas intenciones (acaso por ella terminó muriendo como lo hizo; demasiado optimismo en lo humano).
Pero si hay algo que recorra todo el libro es su suave escepticismo que le aparta del mundo tremebundo en el que vivía, una delicada ironía que le permite enseñar sin adoctrinar, haciendo pensar  sin imponer sus opiniones (un librepensador que basa su ética en la tolerancia y el respeto al otro, algo francamente difícil de encontrar en la España de ayer y de hoy), pidiendo siempre que no le tomen demasiado en serio, sólo como un simple hombre que habla y despierta dudas.
Y es que en este Machado está lo más granado del espíritu ilustrado francés frente al dogmatismo que dominó su época.

Como pequeños bocados que sirvan de aperitivo al lector que quiera disfrutar con este libro iré colocando algunas reflexiones de Mairena bajo esta etiqueta:


miércoles, 5 de agosto de 2015

LAS SENTENCIAS DE MAIRENA (2)

—Continúe usted, señor Rodríguez, desarrollando el tema.
—En una república cristiana —habla Rodríguez en ejercicio de oratoria— democrática y liberal conviene otorgar al Demonio carta de naturaleza y de ciudadanía, prescribirle deberes a cambio de concederle sus derechos, sobre todo el específicamente demoníaco: el derecho a la emisión del pensamiento. Que como tal Demonio nos hable, que ponga cátedra, señores. No os asustéis. El Demonio, a última hora, no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas.

martes, 14 de julio de 2015

LAS SENTENCIAS DE MAIRENA (1)



(Mairena, en su clase de Retórica y Poética.)

—Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”.
El alumno escribe lo que se le dicta.
—Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.
El alumno, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle”.
Mairena.— No está mal.