No hacen palabras, solo con ver la imagen todo el mundo estará de acuerdo que para la elegancia de una señora no es ni siquiera necesario tener cuerpo.
Un blog didáctico de Historia .. y otras cosas humanas
No hacen palabras, solo con ver la imagen todo el mundo estará de acuerdo que para la elegancia de una señora no es ni siquiera necesario tener cuerpo.
Una lectura apasionante que te consume hasta que consigues terminarla (es la perfecta lectura de verano que permite largas sentadas para abandonarla lo menos posible)
A mitad de camino
entre la novela histórica y la negra, sus autores consiguen un ritmo endiablado
que engancha. Para ello no renuncian a nada, desde los carbonarios a los
carlistas, la epidemia de cólera, la prostitución, la marginalidad o las
grandes de España. Es verdad es que a veces hay clichés un tanto manidos, casi
decimonónicos, (aunque se terminan manejando con soltura) pero también
numerosos cambios y giros del argumentos, algunos verdaderamente geniales.
Aparte de la
propia trama sobre la que poco se puede decir sin caer en spoilers, los
autores consiguen con ella una plataforma para hablar de nuestros propios
tiempos, y reflexionar sobre lo que significan y producen las pandemias (de
cólera en el caso de la novela), sobre la pobreza extrema que maltrata a las
personas hasta destruirlas moral y físicamente o sobre la política y sus tic
maquiavélicos. Aunque a veces rozando la pura anacronía, aparecen la trata de
menores, las violaciones, el papel de la mujer, los bulos y rumores que traen
las pandemias (tanto los pobres como el clero son acusados de envenenar el agua
de las fuentes con el cólera).
Una de las obras finales del escritor que desarrolla temas antiguos para darles una nueva vida.
Todo el nudo de la novela se encuentra en el chantaje a un rico ingeniero por medio de las fotos de la orgia.
A partir de él , Llosa desarrolla historias entrelazada, como la de dos amigas de la clase alta que descubren su pasión sexual, dando pie al erotismo que ya se había visto en el elogio a la madrastra; el del periodista paparazzi que recuerda de alguna manera al escribidor aunque con una mayor carga crítica contra aquellos que se ocupan del rumor, los escándalos y las bajezas.
Hay un juego entre la pobreza del recitador, caído en desgracia por las malas artes del periodista, y la gente de clase alta, su molicie, superficialidad y valores, y por encima de todo la sombra siniestra de Fujimori, del doctor, su sicario y valido, o los continuos atentados y secuestros de Sendero Luminoso. Una política hecha de sombras y amenazas entre las que se encuentra el periodismo amarillista.
La obra tiene altibajos, aunque sigue resultando buena, a veces con destellos de su mejor pluma.
Una nueva y brutal distopía del escritor de Intemperie.
SHANGAY ⇒ Ya que has mencionado la desnudez: los hombres desnudos son una constante en tu trabajo. A veces eres tú mismo. Y se reproducen entre lo incitante y lo desvalido…
En principio es un libro sobre poetas (más que sobre poesía), los llamados realvisceralistas que pretenden regenerar la literatura patria y sólo son puros papeles llevados por el viento del destino que terminarán prisioneros (como una enorme metáfora) en el desierto de Sonora.
Sin embargo, todo esto es, en realidad, una falsedad, una pura cáscara para esconder las mil historias y personajes que se desarrollan en torno a una idea literaria de la que nunca conocemos nada (o casi nada). Estos personajes, historias y lugares que pasan del DF a Barcelona, París, Israel o la propia África Negra, desarrolladas en más de 20 años hasta terminar en desierto de Sonora y el verdadero asesinato que se produce al revés de lo normal en las novelas de detectives, al principio.
Todo esto es la novela que encumbró a Bolaño, una pura vida que se desborda más allá de las páginas sin final feliz ni moraleja, como es la propia y real vida, llena de lugares sin magia, de anécdotas llenas de costuras, de casualidades, de incomprensiones y (como fogonazos extremos) comprensiones entre los propios personajes (o sobre ellos mismos).
A mi particularmente me ha fascinado la segunda parte en donde la novela se rompe como un espejo, en mil pedazos, cada uno contado por un personaje distinto, que ilumina una faceta de los dos protagonistas a la vez que cuenta su minúscula historia personal.
Ahora es otro libro sobre el tema. Entonces, a principios de los 90, fue todo un deslumbramiento.
Y que, aún, el sexo tenía mucho de tabú , y poder leer un libro que hablara libremente era raro, pues era el silencio o la revista porno, sin demasiado espacio para los grises.
Lo publicó dos años después de Evohe, el libro de poemas eróticos que tanto nos trastornó, y lo leí casi de un sorbo , clandestino, dejándolo después en una segunda fila de libros que no dejara ver el titulo de su lomo.
Evidentemente muchas fantasías (incluso hoy) me superaban pero había mil retazos perdidos que me sacudieron , sobre todo al ponerlos en contexto con la cultura que entonces estaba descubriendo a grandes sorbos en la universidad.
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