SHANGAY ⇒ Ya que has mencionado la desnudez: los hombres desnudos son una constante en tu trabajo. A veces eres tú mismo. Y se reproducen entre lo incitante y lo desvalido…
Un blog didáctico de Historia .. y otras cosas humanas
SHANGAY ⇒ Ya que has mencionado la desnudez: los hombres desnudos son una constante en tu trabajo. A veces eres tú mismo. Y se reproducen entre lo incitante y lo desvalido…
En principio es un libro sobre poetas (más que sobre poesía), los llamados realvisceralistas que pretenden regenerar la literatura patria y sólo son puros papeles llevados por el viento del destino que terminarán prisioneros (como una enorme metáfora) en el desierto de Sonora.
Sin embargo, todo esto es, en realidad, una falsedad, una pura cáscara para esconder las mil historias y personajes que se desarrollan en torno a una idea literaria de la que nunca conocemos nada (o casi nada). Estos personajes, historias y lugares que pasan del DF a Barcelona, París, Israel o la propia África Negra, desarrolladas en más de 20 años hasta terminar en desierto de Sonora y el verdadero asesinato que se produce al revés de lo normal en las novelas de detectives, al principio.
Todo esto es la novela que encumbró a Bolaño, una pura vida que se desborda más allá de las páginas sin final feliz ni moraleja, como es la propia y real vida, llena de lugares sin magia, de anécdotas llenas de costuras, de casualidades, de incomprensiones y (como fogonazos extremos) comprensiones entre los propios personajes (o sobre ellos mismos).
A mi particularmente me ha fascinado la segunda parte en donde la novela se rompe como un espejo, en mil pedazos, cada uno contado por un personaje distinto, que ilumina una faceta de los dos protagonistas a la vez que cuenta su minúscula historia personal.
Ahora es otro libro sobre el tema. Entonces, a principios de los 90, fue todo un deslumbramiento.
Y que, aún, el sexo tenía mucho de tabú , y poder leer un libro que hablara libremente era raro, pues era el silencio o la revista porno, sin demasiado espacio para los grises.
Lo publicó dos años después de Evohe, el libro de poemas eróticos que tanto nos trastornó, y lo leí casi de un sorbo , clandestino, dejándolo después en una segunda fila de libros que no dejara ver el titulo de su lomo.
Evidentemente muchas fantasías (incluso hoy) me superaban pero había mil retazos perdidos que me sacudieron , sobre todo al ponerlos en contexto con la cultura que entonces estaba descubriendo a grandes sorbos en la universidad.
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Mudanza., la de una casa que es la metáfora de un cuerpo que es la menopausia.
Lo elegí con entusiasmo cuando vi su contraportada. Quería leer mi propio diario en las palabras de otra. Quizás por eso me defraudó.
El libro es correcto, tiene ritmo, pero no coincidía con mis necesidades. Yo ansiaba encontrar todos mis miedos y solo encontré sofocos y escalofríos. Busqué cómo era el sexo tras un divorcio y tras la menopausia, pero no encontré más que algunos lugares comunes y poca chicha.
Era rápido, de escenas cortas y bien enlazadas, pero superficial, al menos para otra menopáusica que buscaba una investigación sobre todas debilidades y miedos que llegan según se va retirando la regla.
Necesitaba una cartografía precisa de este mundo y solo me enseñaron una postal que quizás llegue mejor a todos los públicos .
Buscaba una explicación de los nuevos deseos que aparecen de nuevo con una fuerza atronadora. Un terremoto al que no estás acostumbrada y te da miedo. Miedo de ti misma, pues te pareces una desconocida que está harta de obedecer y necesita aire, nuevo aire que respirar.
Por eso no me gustó, aunque sea entretenido y con chispa. Aunque sea un lugar común, no es el libro, soy yo quien lo ha leído mal
Esto es la novela que retrató esas clases altas (ya por familia, ya por méritos personales, aunque fueran puramente delictivos) de el Nueva York de los años 20 que está empezando a entrar en una época de espumante felicidad económica.
Con un estilo tan rápido como el propio tema (aunque no renuncia nunca a una extraordinaria poética que a veces emerge, como pequeñas piedras preciosas) y unos diálogos veloces que dicen muchas más cosas de lo que dicen, la novela se lee como si estuviera recién escrita, aunque nosotros la leyéramos en nuestra segunda adolescencia, dándonos las pautas de lo que empezaríamos a entender como clase (un concepto algo ambiguo pero entonces muy importante que luego el Padrino en su trilogía nos terminaría por perfilar)
A pesar de que los dos deseaban estar juntos, tenían que ir acercándose desde una gran distancia,
La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)
Antaño es un lugar que vive en la geografía humana de nuestros afectos más sentidos
Os lo decimos nosotros, que somos especialistas en lugares imposibles y afectos, arquitectos desde hace muchos años de El Lugar que solo existe a rayos y a veces se parece a Cien Años de Soledad y a veces surge de la destrucción de la guerra de independencia contra los franceses.
Por eso os decimos, Antaño es el mapa real de las emociones pequeñas, desde la infancia a la muerte pasando por la guerra, el sexo, el menosprecio.
Con todos ellos, en pequeños capítulos, crea un puzle de cosas diminutas que todos tenemos dentro que se van encajando hasta contar la gran historia de Europa en el XX.
Olga tiene una capacidad maravillosa, la de narrar con una prosa suave y delicada . En ella la magia es posible por el solo eco de las palabras que hacen confundir nuestras emociones con lo real maravilloso.