Una verdadera (y dura, pero también exquisita) bomba de relojería literaria (y emocional), casi una fuga a tres voces (el padre enfermo, la madre cuidadora y el niño que sólo sospecha) que cuentan la historia de una enfermedad sin solución y el último viaje que emprenden el padre e hijo como una forma de generar futuros recuerdos.
Junto a este viaje, la madre (la mujer que es también madre) se embarca en otro viaje sexual como forma de aferrarse a una vida que se le está escapando de las manos, un descenso a infiernos particulares que le hagan olvidar el otro infierno que arde sin cesar en su pareja.
Esto es esta novela, una verdadera brutalidad emocional y (a la vez) un artefacto literario diamantino que, con tres facetas nos permite ver toda una compleja realidad, con unas voces trabajadas con una fuerza, expresividad y verdad realmente increíbles que generan una lectura adictiva









