Esto es la novela que retrató esas clases altas (ya por familia, ya por méritos personales, aunque fueran puramente delictivos) de el Nueva York de los años 20 que está empezando a entrar en una época de espumante felicidad económica.
Con un estilo tan rápido como el propio tema (aunque no renuncia nunca a una extraordinaria poética que a veces emerge, como pequeñas piedras preciosas) y unos diálogos veloces que dicen muchas más cosas de lo que dicen, la novela se lee como si estuviera recién escrita, aunque nosotros la leyéramos en nuestra segunda adolescencia, dándonos las pautas de lo que empezaríamos a entender como clase (un concepto algo ambiguo pero entonces muy importante que luego el Padrino en su trilogía nos terminaría por perfilar)




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