Organizada como un doble diario, el de un escritor que recuerda su propia infancia y escribe sobre ella, termina por convertirse en un infinito juegos de espejos (el de su propia realidad en donde se unen distintas historias de amor, alguna de las cuales termina uniendo su infancia pasada con el presente), en donde los personajes (Clara, sus padres, Eme, él mismo) se desdoblan constantemente entre pasados y presentes.
Todo este complejo juego le permite al autor reflexionar sobre la dictadura de Pinochet, sobre aquellos que la apoyaron con su propio silencio o las que la sufrieron en sus propias carnes en formas de desapariciones (algo semejante pero más intenso, por su proximidad, a lo que sucediera con la España franquista)








