jueves, 13 de junio de 2024

Jan N. Bremmer. La religión griega. Dioses y hombres

Un breve pero imprescindible libro para profundizar en la religión griega.

Es apenas una introducción pero aporta numerosas y fecundas ideas sobre lo que significaba para el mundo griego (tanto en el mundo arcaico como en su evolución en el periodo clásico y helenista) el mundo de lo divino, profundizando en el verdadero significado del politeísmo y de las formas mitológicas principales.

Trata también el curioso papel del clero y se extiende en otras formas de religión poco tratadas: los sacrificios y ofrendas, los santuarios, los oráculos y adivinos, las formas mistéricas, el entrelazado papel que juega la política (y la propia idea de la polis) en la religión... y la evolución del sentido religioso en el helenismo con búsquedas más personales y místicas (y personalistas, como en el caso del propio Alejandro) que permitirán el futuro paso hacia el cristianismo

lunes, 10 de junio de 2024

¿cUÁNTAS VECES NOS OCURRE ESTO?

 —¿A qué esperamos congregados en la plaza?  Es que hoy llegan los bárbaros.

 — ¿Por qué hay tan poca actividad en el Senado? ¿Por qué los senadores —sentados— no legislan?  Porque hoy llegan los bárbaros. 

¿Qué leyes dictarían ya los senadores?  Cuando lleguen las dictarán los bárbaros.

 —¿Por qué el emperador se ha levantado tan temprano y en la puerta principal de la ciudad está sentado tan solemne, en su trono, y coronado?  Porque hoy llegan los bárbaros

Y nuestro emperador está esperando para recibir a su jefe. Incluso ha preparado un pergamino para él. 

Y en él le ha conferido nombramientos y títulos sin cuento.

 —¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores han salido hoy con sus togas recamadas de púrpura? ¿Por qué esos brazaletes de tantas amatistas y anillos de esmeraldas destellantes? ¿Por qué empuñan bastones tan preciosos labrados maravillosamente en oro y plata? Porque hoy llegan los bárbaros y esas cosas deslumbran a los bárbaros. 

—¿Por qué los dignos oradores no vienen como siempre a lanzar sus discursos, a soltar peroratas? Porque hoy llegan los bárbaros. y elocuencia y arengas les aburren.

 —¿Por qué surge de pronto esa inquietud y confusión? (¡Qué gravedad la de esos rostros!)

 ¿Por qué rápidamente calles y plazas se vacían y todos vuelven a casa pensativos? 

Porque ya ha anochecido y no llegan los bárbaros.

 Y desde las fronteras han venido algunos diciéndonos que no existen más bárbaros. 

Y ahora ya sin bárbaros ¿qué será de nosotros?

 Esos hombres eran una cierta solución.


ESPERANDO A LOS BÁRBAROS.  Kavafis

sábado, 8 de junio de 2024

El libro de la pesca de la trucha en América

 



Es un libro impar, descabellado, sin pies ni cabeza pero profundamente irreverente en las cosas pequeñas.
Mi libro perfecto que habla de la pesca de la trucha en América o la convierte en un puro personaje, como hace ya mucho tiempo hicieron Lucas Corralejo y Ciprian en algunos de sus libros conjuntos que luego firmaron con el pseudónimo de Vicente Camarasa.
El libro es nada y muchas cosas si es que el lector quiere ingresar en un minúsculas anécdotas que nos hablan mucho de la América interior, y sobre todo si quiere degustar una metáforas bellísimas y rocambolescas que le harán parar en la lecturas para degustarlas.


                                            ÍNDICES DE NARRATIVA

lunes, 3 de junio de 2024

EL OSTRACISMO GRIEGO
















En la Grecia Clásica, en Atenas, existía una curiosa costumbre: el ostracismo

Se trataba de un destierro de hasta diez años con el que se podía condenar a las personas consideradas como peligrosas para la propia democracia (miedo a los antiguos tiranos)













Se realizaba con ostracos, trozos rotos de cerámica (tan habituales en el Ágora) en donde se escribía el nombre del futuro condenado.

Se realizaba entre enero y febrero, se realizaba en el ágora y se hacía de forma secreta.

Si se llegaba a un número alto se procedía al ostracismo, que en muchas ocasiones fue la simple ira del pueblo bien manipulada por las facciones políticas que se quitaban rivales peligrosos para ellos (como Arístides o Temístocles)


                                     COSAS DE GRIEGOS



sábado, 1 de junio de 2024

El libro del sábado. Jorge Edwards. El museo de Cera

     
                                                  
Pese a su tamaño, una de las obras maestras del autor.

Se trata de una sátira, una pura invenzione, sobre el mundo de la nobleza que se ha quedado perdida en los tiempos remotos (tantos en sus vestuarios como en sus putos hábitos) y cada vez comprende menos el mundo hasta terminar por desaparecer.
Es, también, una fábula política sobre las revoluciones y contrarrevoluciones pero, sobre todo, una alucinante metáfora sobre los recuerdos, y más aún, sobre la memoria obsesionada que quiere capturar el pasado hasta convertirla en una pesadilla (o una pura ridiculez), hecha en cera.



                                       ÍNDICES DE NARRATIVA


  

jueves, 30 de mayo de 2024

Emmanuel Carrère. V13. Crónica judicial (los jueves pensamos)

El viernes 13 de noviembre de 2015 en tres lugares diferentes de París se producen atentados yihadistas. El más grave y conocido es el de la sala Bataclan. Son ciento treinta muertos y más de cuatrocientos heridos.

Seis años después se celebra el juicio y Emmanuel Carrère lo cubre y envía sus crónicas semanales a L’Obs.

Este será el origen del libro que nos habla de las víctimas (con sus terribles declaraciones) y de los terroristas (su orígenes, motivaciones, contexto internacional) sin caer en tecnicismo y manteniendo siempre la perspectiva humana (aunque nunca sensacionalista).

Su capacidad de narrar es extraordinaria, su exquisitez para no caer en lo morboso o el odio visceral también.

Es una obra perfecta para recuperar la historia reciente, investigar en lo que significa el terrorismo yihadista (de una forma bastante objetiva, aunque vista desde una óptica progresista) y disfrutar de la gran literatura




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martes, 28 de mayo de 2024

COSAS ROMANAS. EL BANQUETE

 l banquete romano tienen un relevante carácter social: es un momento de encuentro y entretenimiento en el que al placer de la buena mesa se une el de la conversación con los amigos, pero también sirve para mostrar la riqueza y posición social del anfitrión. Como en otras muchas actividades de la vida romana hay un lugar para los dioses: a los Lares (protectores de la casa) y a Baco (dios del vino) se les ofrecían en diferentes momentos de la celebración alimentos y libaciones de vino, ofrendas que también iban dirigidas a apaci-guar los espíritus de los antepasados. Tal y como recoge CARCOPINO, 1989:65, célebres fueron las orgías celebradas por el emperador Vitelio (año 69), que incluían un menú con más de 20 platos sofisticados. Uno de los platos preferidos de Heliogábalo (gobernó el Imperio de 218 a 222) eran las lenguas de

El banquete romano tienen un relevante carácter social: es un momento de encuentro y entretenimiento en el que al placer de la buena mesa se une el de la conversación con los amigos, pero también sirve para mostrar la riqueza y posición social del anfitrión. Como en otras muchas actividades de la vida romana hay un lugar para los dioses: a los Lares (protectores de la casa) y a Baco (dios del vino) se les ofrecían en diferentes momentos de la celebración alimentos y libaciones de vino, ofrendas que también iban dirigidas a apaci-guar los espíritus de los antepasados. Tal y como recoge CARCOPINO, 1989:65, célebres fueron las orgías celebradas por el emperador Vitelio (año 69), que incluían un menú con más de 20 platos sofisticados. Uno de los platos preferidos de Heliogábalo (gobernó el Imperio de 218 a 222) eran las lenguas de flamenco rosa. En uno de sus banquetes mandó servir 1.500 a sus invitados. El emperador Claudio Albino (finales del siglo II) comió 500 higos, 100 melocotones, 10 melones, 48 ostras y dos kilos de uva en un lago desa-yuno. Por su parte, Julio César celebró el mayor banquete de la historia de Roma para conmemorar sus victorias en Oriente: invitó durante varias jorna-das a más de 260.000 personas que comieron en 22.000 mesas. ELLIS, 2000:35.


Fuentes literarias romanas describen banquetes privados de elite como una especie de fiesta para los sentidos, en el que el huésped se esforzaba para impresionar a sus invitados con comida extravagante, vajillas de lujo, y diversas formas de entretenimiento, las cuales se disfrutaban en un ambiente ricamente adornado. La evidencia arqueológica de la vivienda romana ha arrojado luz sobre los contex-116 LUCIANI, 1990:31. [ 174 ] Jorge Tomás García tos en los que se produjeron estos banquetes privados y los tipos de objetos empleados durante estas reuniones117. El comedor era uno de los espacios de recepción más importantes de la residencia y, como tal, incluía accesorios decorativos de alta calidad, tales como mosaicos, pinturas murales y relieves de estuco, así como objetos de lujo portátiles, como obras de arte (particularmente esculturas) y muebles. Al igual que los griegos, los romanos se reclinaron en los sofás mientras disfrutaban de los banquetes, aunque en el contexto romano a las mujeres se les permitió unirse a los hombres en el tiempo dedicado al descanso118. Esta práctica muestra que el convivium era diferente del banquete griego en algunos detalles, como que las mujeres que asistían se limitaban a artistas tales como flautistas niñas y bailarinas, así como cortesanas ( heterae). Un comedor normalmente constaba de tres sofás grandes, cada uno de los cuales podía albergar a tres personas sentadas, lo que permitía un total de nueve personas. Este tipo de habitación es comúnmente descrito como triclinium (literalmente, “sala de tres sofás”), a pesar de que los comedores podían albergar un mayor número de sofás como ha sido atestiguado arqueológicamente.


Una cena romana adecuada incluía tres partes: los entremeses ( gusta-tio), el plato principal ( mensae primae), y el postre ( mensae secundae). La comida y la bebida que se servían estaban pensadas no sólo para saciar a los invitados, sino también para añadir un elemento de espectáculo en la comida. Productos exóticos, en particular de animales salvajes, aves y peces, se vieron favorecidos en las cenas de elite debido a su rareza, la dificultad de su compra, y un alto costo, lo que reflejaba la riqueza del anfitrión. Una comida popular pero costosa podía incluir faisán, aftas (u otras aves canoras), ostras crudas, lan-gosta, mariscos, carne de venado, jabalí, o pavo real. Los alimentos que estaban prohibidos por las leyes suntuarias, como las aves en-gordadas y las ubres de cerda, fueron flagrantemente consumidos en las fiestas más exclusivas. Además, las recetas elaboradas todavía sobreviven gracias a una obra literaria, conocida como Apicius, que es una recopilación romana de recetas de cocina. Estos no sola-mente los ingredientes que a menudo requieren costosos medios de ejecución, pero también había otros ingredientes más elaborados, incluso dramáticos, en las formas de presentación. Por ejemplo, en la ficticia “Cena de Trimalción”, escrita por Petronio durante el reinado de Nerón (54-68 d.C.), el rico liberto Trimalción sirve a sus huéspedes numerosos platos extravagantes, como un cerdo asado relleno de salchichas, una liebre decorada con alas para parecerse a Pegaso, y varios alimentos dispuestos en la forma de los doce signos del zodíaco119.


En el banquete romano, el vino era servido durante toda la comida como acompañamiento. Esta práctica contrasta con la del deipnon griego o comida principal, que se centraba en el consumo de alimentos y en la que el vino era reservado para el coloquio siguiente. Al igual que los griegos, los romanos mezclaron el vino con el agua. La mezcla de agua caliente, que se realizaba con calderas especiales conocidas como authepsae, parece haber sido una costumbre específicamente romana. Tales dispositivos están representados en pinturas y mosaicos romanos, y algunos ejemplos se han encontrado en contextos arqueológicos en diferentes partes del imperio romano. El agua fría y, más raramente, el hielo o la nieve se utilizaron también para esta mezcla. Por lo general, el vino era mezclado al gusto del cliente y en su propia copa, a diferencia de la práctica griega de mezcla común para todo el grupo en una gran crátera o recipiente. El vino se vería en una taza con un simpulum (cuchara), que permitía al servidor medir la cantidad específica. Una comida decente requería un servicio de mesa elaborado que comprendía numerosos vasos y utensilios que fueron diseñados para servir a los propósitos funcionales y decorativos. La vajilla más ostentosa estaba hecha de materiales costosos, tales como plata, oro, bronce o piedra semipreciosa (como cristal de roca, ágata y ónix). Sin


El componente final del banquete fue su entretenimiento, que tenía como principal finalidad deleitar tanto la vista como el oído. Las actuaciones musicales eran frecuentes con flautas, órganos de agua, liras, así como obras corales. Las formas activas de entretenimiento podrían incluir grupos de acróbatas, niñas bailando, luchas de gladiadores, mimos, pantomima, e incluso animales entrenados, como leones y leopardos. También había opciones más reservadas, como recitales de poesía (especialmente basados en la nueva épica romana, como la Eneida de Virgilio), historias o representaciones teatrales. Incluso el personal y los esclavos de la casa se incorporaron a estos espectáculos de entretenimiento: los cocineros cantaban mientras servían a los huéspedes, los jóvenes, atractivos y bien cuidados, se presentaban a sí mismos como sumilleres masculinos con una bella presentación formal que resultaba una manera adicional de distracción visual. En suma, el banquete romano era más que una comida, más bien un espectáculo calculado de entretenimiento que tenía la intención de demostrar la riqueza del huésped, la condición, y la sofisticación de sus huéspedes, superando preferentemente al mismo tiempo, los banquetes fastuosos de sus amigos de elite y colegas (Fig. 39). Como alternativa a los vasos de oro, plata o piedras semipreciosas, algunos romanos ricos, especialmente en el período Julio-Claudio, optaron por decorar sus mesas con vasos de vidrio camafeo. Algunas tazas de consumición tenían una forma popular, y la decoración tallada en estas copas normalmente se agrupan en dos categorías: escenas foliate, decoradas con motivos


Rafa-Polanco


TODAS NUESTRAS COSAS DE ROMANOS

sábado, 25 de mayo de 2024

El libro del sábado. FAULKNER. LUZ DE AGOSTO



Una mujer embarazada que busca al padre de su hijo.

Un trabajador de la serrería que se enamora de ella sin posibilidad alguna

Un pastor protestante excluido de su sacerdocio por la propia comunidad

El padre de ese hijo, borracho e imprevisible

Un blanco con el estigma de sangre negra.

Estos son los personajes de este drama rural y decadente del profundo sur americano (es Faulkner, claro).

Unos personajes llenos de pequeñas miserias, pues todo es pesimista y amargo en este condado olvidado de la historia y el tiempo.

Entre ellos, como otro personaje más se encuentra el tiempo. Un tiempo denso y correoso que se pega a los dedos del lector como una resina olorosa. Es un tiempo de verano (siempre me lo ha parecido al menos a mi), el de las tardes eternas bajo el calor de la canícula, con el aire recalentado y los ruidos amortiguados por el propio calor.

Un tiempo demorado, puro Sur, igual que el racismo, el inmovilismo, el asesinato y su venganza, o los prejuicios y las maledicencias. 

Un mundo terrible dominado por todo tipo de violencias físicas o simbólicas en donde la religión oscurantista, el pasado esclavista encorsetan a los habitantes y les impiden la felicidad


OTROS LIBROS DEL AUTOR EN NUESTROS BLOGS

Sartoris

El ruido y la furia



Solsona


                                              ÍNDICES DE NARRATIVA

jueves, 23 de mayo de 2024

¡No seas Neanderthal y otras historia de la prehistoria. Sang- Hee Lee (Los Jueves pensamos)

Una magnífica obra de divulgación del mundo de la prehistoria que combina rigor con entretenimiento.

Dividida en pequeños capítulos organizados en torno a grandes temas) la arqueóloga  explica cuestiones básicas sobre el proceso de hominización que acompaña con anécdotas, explicaciones de nuestra actualidad relacionadas con ellos o pequeños cotilleos sobre las grandes excavaciones y otras historias de salseo sobre arqueología.

Algunos de los capítulos que me han gustado han sido los dedicados a los fósiles más antiguos, la monogamia , el parto, el canibalismo, nos gusta la carne y la leche, las abuelas prehistóricas, la agridulce agricultura, nuestro cerebro, el bipedismo, carne y cerebro, lenguaje e interacción social, lo neanderthal o los denisovanos.

Fantástico para crear pequeñas lecturas para nuestros alumnos.


Lucas Corralejo


ÍNDICES DE PREHISTORIA


miércoles, 22 de mayo de 2024

LAURA y la verdad

La verdad es un concepto muy del siglo XX. La cuestión es si puedo hacértelo creer, si puedo repetirlo las veces suficientes como para hacerlo pasar por verdadero. La cuestión es si puedo mentir mejor que la verdad

La decadencia de Nerón Golden. Salman Rushdie



LAS RARAS NOTICIAS DE LAURA
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