Alaska, lejana y cercana, presente y ausente, es la Nefertiti suburbial y bajita de esta movida. Los pop no usan laca.
(...)
Después del coñazo cantautor, ha venido, por fin, la ironía. Una forma oblicua de madurar, la burla. Volviendo a Fichte, una «tentativa de adolescencia». Alaska, distinta y distante, es la hembra sagrada que les preside, la Nefertiti madriles de muslos mitológicos y tantas cabezas como pelucas.
(...)
dentro de la movida joven de la música, el rock duro/vallecano del rock/nenuco, que así llamé por estar hecho en su mayoría por hijos de papá que jugaban a rockeros como unos años antes habrían jugado a indios.
(...)
Con el tiempo, el rock/nenuco, máximamente expresado en los Pegamoides y en el filme «Pepi, Lucí, Bom y otras chicas del montón», me ha revelado, sobre todo, una inteligente ironía en las letras de las canciones, que trasluce la mejor cultura, lecturas e influencias de estos letristas frente al rock duro de Vallecas/Legazpi. Respecto de lo pegamoide puede llegarse a la abstracción de la pegamoidad, que no es tal abstracción, naturalmente, sino una concreción sociológica: ellos son pegamoides como nosotros, en los sesenta, con los Beatles, éramos yeyés. Es el dandismo adolescente y rebelde que no conduce a nada, y ya creo haber repetido en este libro que la juventud son esos veinte años que se pierden tramitando la infancia. Los del rock/nenuco están tramitando la infancia. Los otros, seguramente, también.











