Una de las obras finales del escritor que desarrolla temas antiguos para darles una nueva vida.
Todo el nudo de la novela se encuentra en el chantaje a un rico ingeniero por medio de las fotos de la orgia.
A partir de él , Llosa desarrolla historias entrelazada, como la de dos amigas de la clase alta que descubren su pasión sexual, dando pie al erotismo que ya se había visto en el elogio a la madrastra; el del periodista paparazzi que recuerda de alguna manera al escribidor aunque con una mayor carga crítica contra aquellos que se ocupan del rumor, los escándalos y las bajezas.
Hay un juego entre la pobreza del recitador, caído en desgracia por las malas artes del periodista, y la gente de clase alta, su molicie, superficialidad y valores, y por encima de todo la sombra siniestra de Fujimori, del doctor, su sicario y valido, o los continuos atentados y secuestros de Sendero Luminoso. Una política hecha de sombras y amenazas entre las que se encuentra el periodismo amarillista.
La obra tiene altibajos, aunque sigue resultando buena, a veces con destellos de su mejor pluma.
