martes, 31 de mayo de 2011

Contando Cuadros. LA MOMIA DE TUTANKAMON


Hace muchos años, nació un bebé bajo los brazos de un poderoso faraón, pues ese era su hijo. Él heredó todo un pueblo habitado por sacerdotes, que ayudaban a los faraones, los escribas, que leían y escribían en los jeroglíficos, el ejército, que luchaba para proteger el imperio, aunque también construían pirámides, también había campesinos, que vivían una vida normal platando trigo, recogiendo agua del río, cosas de esas. Y los esclavos, los hombres capturados durante las batallas. Por la noche, unos malvados traidores del palacio, llegaron a la habitación del futuro faraón y se prepararon para quitarle la vida, entonces unos guardias del palacio llegaron y entablaron combate contra los traidores. Y aunque fueron unos adversarios terribles y no huvo ninguna baja entre los traidores, tuvieron que huir por ir perdiendo por inferioridad numérica. Tras muchos años después, el faraón perdió la vida a causa de una enfermedad y su hijo debió tomar el control. Él ordenó a los soldados construir una pirámide para su padre, en las pirámides se enterraba a los faraones, sacerdotes, escribas, o a los soldados de más alto rango en el ejército. Cuando otro miembro de la familia moría, le acompañaría en la pirámide, es decir. Si un sacerdote muere, se le preparará una pirámide y se le enterrará, pero si luego su mujer o su hijo muere, también se les enterrará en su misma pirámide. ¿Por donde iba? Ah, sí. La pirámide tardó siete meses en acabarse. (También los soldados eran un poco vagos) Finalmente un día, a las afueras del palacio, un amplio ejército de otro pueblo rival, atacaron Egipto y el faraón se vió obligado a lanzar a sus tropas al combate, pero el equipo rival era más poderoso y derrotaron a los soldados del emperador y se acercaron peligrosamente hasta el palacio matando a los niños y tomando como rehenes a las mujeres para abrirse paso. Al llegatr al palacio, el faraón lanzó sus tropas restantes, pero todas fueron eliminadas. El faraón mandó a los soldados de mayor rango al combate, pero ellos abandonaron el palacio por miedo a la muerte y al llegar a la sala del trono, el faraón sintió un profundo y terrorífico miedo cuando una flecha proveniente de un arco fue lanzada directa hasta su corazón y le hizo sangrar hasta la muerte. Luego los soldados se retiraron y unos cuantos sacerdotes enterraron al faraón junto a su querido difunto padre en la misma pirámide mientras el pueblo se vió obligado a aceptar al faraón del pueblo enemigo como nuevo líder.
La imágen adjunta muestra cómo quedó el cadáver del faraón muchos años después. Su cara tiene hiratismo (no tiene expresión) es bloque cerrado (brazos y piernas no pegados al cuerpo) y sí se puede admirar algo de claroscuro (tiene volumen y sombras en la cara) y eso es todo
ADIÓS Y FÍN.

Christian cañamero (1º ESO C, IES Los Olivos, Mejorada del Campo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario