lunes, 30 de mayo de 2011

Contando Cuadros. CAFÉ NOCTURNO. VAN GOGH

Tomado de wawis
Un día me apetecía salir de casa ya que no hacia muy buen día y estaba un poco de bajón, cansado de ver lascuatro paredes del salón de mi casa. Pensé en bajar a un bar-restaurante que había ha cinco minutos de mi casa y nunca me había dado por entrar. Llamé a Josefina, una amiga, para que se bajase conmigo a tomar algo y poder hablar con alguien.
Cuando entramos en el bar-restaurante me quedé un poco de piedra porque las paredes estaban pintadas con colores muy agresivos, saturados y con fuertes combinaciones de complementarios.
La verdad que no me hizo mucha gracia porque no me alegraban mucho los colores pero bueno, después del dia que llevaba era lo de menos. Lo que me gustó mucho fue la mesa del billar; la verdad que me hizo gracia porque hacía muchísimo que no veía ninguna, y Josefina y yo nos pusimos a jugar y la verdad, nos lo pasamos muy bien.
Mientras jugábamos vino un hombre un poco raro y con unas pintas de un señor borde y un poco presumido
Nos dijo:
-Perdonad, ¿vais a querer algo?
Yo me quede un poco flipá cuando me di cuenta de que era el camarero.
Si dos coca-colas, por favor.
Cuando nos lo trajo acompañó la bebida con una patatas fritas también, y menos mal porque empezaba a tener un hambre que me dolía ya hasta la tripa. Nos dimos cuenta, además, de que al camarero le pasaba algo. y le preguntamos
No sé como pero se sentó con nosotras. Pobre hombre, se le veía que se necesitaba desahogar y después de tantas horas en el bar-restaurante no tenía ni vida social.
Nos contó muchísimas cosas de su vida y de lo que le habia pasado. Tantas que me quede loca. Lo que más me sorprendió fue saber que los cuadros del bar-restaurante estaban pintados por el, ¡ eso si que es una pasada!
Se llamaba Vicent, un hombre muy tipico en el pueblo, y allí era conocido por su vida bohemia. Se notaba que yo era nueva porque no le conocía de nada, y nos estuco contando que él pintaba porque era una de las pocas maneras para comunicarse; él era un hombre que se rodeaba de soledad y para mostrar un mundo cada vez mas hostil.
Cuando llegue a mi casa me puse a recoger un poco que con las historias del camarero se nos había hecho un poco tarde.
Al día siguiente hice lo mismo que todo los días: hoy estaba muy feliz, hacia un buen dia, el trayecto al trabajo me habia salido muy bien y que me habia levantado alegre, contenta…¡feliz!
Cuando salí me fui a comer donde Vicent; me apetecía verle no sé porque....y cuando llegué me hizo una ilusión verle. Sobre todo por la sonrisa que puso cuando me vio. No pudo parar a hablar conmigo porque era la hora de la comida y habia muchísima gente pero me dijo que estaba mejor que ayer, que se habia animado un poco, así que con eso me quedé.
Cuando vino a ver qué quería le pedí una jarra de agua, con una ensalada y con unos filetes
con salsa de la casa que estaba exquisita. El problema fue que, al haber mucha gente, me lo trajo un poco tarde y me tuve que dar mucha prisa porque tenía que ir otra vez a trabajar y encima hoy estaba la jefa, como para llegar tarde con el carácter que tiene la tía.
Por suerte me dio tiempo hasta para pedir un flan de postre que estaba buenísimo, me despedí de Vicent y me fui corriendo al trabajo. Había un poco de tráfico así que con las mismas dejé el coche en un parking y me fui corriendo, que tampoco pillaba muy lejos, mas o menos diez minutos, y cuando llegué era de las primeras, así que al final me salió mejor de lo que yo pensaba. Menos mal, pues en mi empresa, desde que ha empezado la crisis, hay muchísimo desorden, sobre todo por las coordinadoras y los jefes que en realidad no saben ni lo que quieren ellos mismos, yo esperaba de que la empresa no se fuese a pique porque nose que haría yo sin trabajar y sin dinero.
A la semana siguiente hice lo mismo que todos los días, la rutina de entre semana, como siempre, hasta que llegó un nuevo día de bajón. Afuera llovía y no me encontraba muy bien pero tenia que ir a trabajar sí o sí porque encima la empresa cada vez estaba peor y no me extrañaría de que un día de estos me diesen los papeles y me echasen porque no había nada de trabajo, que ése es uno de los problemas de mi bajón.
Ya eran las dos, se me había pasado la mañana demasiado larga y me iba a comer al bar-restaurante de Vicente como de costumbre solía hacer y , la verdad, había un ambiente peor que de costumbre
Era lo que me faltaba ese día: terminar en el sitio donde en los últimos tiempos me desahogaba y me divertía … y ver de repente a Mari salir de la cocina…
Me dio un vuelco al corazón. Cuando levantó la cara y la vi pálida y con los ojos brillantes. …¿Dónde estaba Vincent? … Mari me dijo que Vicent falleció ayer por la tarde.
Me quedé pálida y me derrumbé. En el último tiempo había sido mi mejor amigo, mi confidente; era muy buena persona.
Como único consuelo me apoyé en la sonrisa que me enseñaba todos los días. Con eso es con lo que me quedo con el.
Nerea Sánchez Arribas (2º PCPI, IES Los Olivos, Mejorada del Campo)

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