domingo, 26 de julio de 2015

EL LIBRO DEL SÁBADO. En el lago. Kawabata


Una vez más regresa Kawabata a nuestros blogs con una obra que causó escándalo al ser publicada (tanto por su tema como por su cambio de estilo).
Pues la tradicional nostalgia por un Japón (el tradicional) que desaparece, es sustituida por la historia de una obsesión, la de un hombre que persigue mujeres como un mirón picassiano, embriagado por ellas y, más imaginativo que real, intenta crear un mundo de belleza imposible, pues su propio interior está enfermo de una tristeza insuperable.
Realmente, la historia de una imposibilidad, de un anhelo que, ya desde el primer momento, se sabe que se frustrará, como lo son todos en este libro, en donde las "víctimas" también acuden al relato para explicar sus imposibilidades vitales, como la casada con un anciano o la novia del hombre equivocado.
Y todo ello contado de una forma suave y envolvente, cercana a la alucinación, que enlaza pasado y presente, víctimas y verdugos sin solución de continuidad, como la de una hoja mecida por los vientos que vuela, gira, avanza y retrocede sin que el lector sea capaz de librarse de su embrujo y la siga aunque nada parezca que tenga un sentido correcto, pues sólo suceden las cosas, ocurren y la belleza o la felicidad es, apenas, un recuerdo que nunca existió más que en los sueños.
Una delicia.

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martes, 14 de julio de 2015

LAS SENTENCIAS DE MAIRENA (1)



(Mairena, en su clase de Retórica y Poética.)

—Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”.
El alumno escribe lo que se le dicta.
—Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.
El alumno, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle”.
Mairena.— No está mal.

Antonio Machado, Juan de Mairena

sábado, 4 de julio de 2015

El libro del sábado. PEDRO PÁRAMO DE JUAN RULFO


Este inicio de verano ha comenzado como siempre hay que hacerlo, recurriendo a los clásicos.
En esta ocasión ha tocado Pedro Páramo, la novela que en COU me abrió los ojos (cuántas gracias debo darte, Jose Luis) y me sirvió para entrar en la literatura Iberoamericana.
Pues fue ella (¡ya en 1955!) la que abrió la puerta a García Márquez, a Miguel Ángel Asturias y otros tantos, trayendo las novedades literarias ensayadas por Joyce o Faulkner  a la nueva realidad geográfica y social del sur de América.
Fotografía de Juan Rulfo

La historia es tan breve como impactante, la busca de un padre, Pedro Páramo, que es el encuentro de una historia terrible pero también de la muerte; todo en medio de un pueblo fantasmagórico (la famosa Colama), más lleno de espectros que de vivos.
En su transfondo hay dos tradiciones que se desarrollarán hasta en infinito en la literatura posterior
Por un lado la débil frontera entre la vida y la muerte (es verdaderamente insuperable la escena en donde, ya enterrados, dos de los personajes oyen las voces del pueblo, de los que viven o vivieron en él) en donde la realidad se multiplica como un espejo roto, apenas sin fronteras entre lo que fue y lo que es.
Fotografía de Juan Rulfo

Por otra parte, aparece ya la figura del cacique, del tirano local, Pedro Páramo. Es la reflexión sobre el poder en sociedades antiguas, en donde el control estatal apenas si existe y figuras como esta se configuran, a través de la inteligencia a la hora de utilizar la violencia, las lealtades y todo tipo de maniobras para doblegar las voluntades y hacerse con un poder sin límites.
Entre ambos temas una prosa recortada como cuchilllos afilados en donde las palabras están comenzando a desaparecer para quedar su simple recuerdo, como colgado en el viento reseco, que obliga al lector a una atención constante para delimitar los planos y las voces (aunque a veces ni así será posible, pues era éste el interés del autor, la ambigüedad), con un paisaje de fondo tan seco y siniestro como la trama.

No es fácil, verdaderamente, pero quien se atreva a su lectura nunca volverá a ser el mismo. Ese es el reto que nos plantea Juan Rulfo

lunes, 22 de junio de 2015

Comentario de Texto. Decreto de Valencia. FERNANDO VII

Desde que la Divina Providencia, por medio de la renuncia espontánea y solemne de mi Augusto Padre, me puso en el Trono de mis mayores, del cual ya me tenía jurado sucesor el Reino por medio de sus Procuradores juntos en Cortes (...).
Mis primeras manifestaciones se dirigieron a la restitución de varios Magistrados y otras personas que arbitrariamente se había separado de sus destinos, pues la dura situación de las cosas y la perfidia de Bonaparte, de cuyos crueles efectos quise, pasando a Bayona, preservar a mis pueblos, apenas dieron lugar a más.
Reunida allí la Real Familia, se cometió en toda ella, y señaladamente en mi persona, un atroz atentado (...), violentando en lo más alto el sagrado derecho de gentes, fui privado de mi libertad, y lo fui, de hecho, del Gobierno, de mis Reinos, y trasladado a un palacio con mis muy amados hermanos y tío, sirviéndonos de decorosa prisión, casi por espacio de seis años, aquélla estancia (...).
Con esto quedó todo a la disposición de las Cortes, las cuales en el mismo día de su instalación (...) me despojaron de la soberanía (...) atribuyéndola a la Nación, para apropiársela así ellos mismos, y dar a ésta (...) una Constitución que (...) ellos mismos sancionaron y publicaron en 1812.
Este primer atentado contra las prerrogativas del trono (...) fue como la base de los muchos que a éste siguieron (...); se sancionaron, no leyes fundamentales de una Monarquía moderada, sino las de un Gobierno popular (...).
De todo esto, luego que entré dichosamente en mi reinado, fui adquiriendo fiel noticia y conocimiento (...). Yo os juro y prometo a vosotros, verdaderos y leales españoles que habéis sufrido, no quedaréis defraudados en vuestros nobles empeños (...).
Por tanto, habiendo oído lo que (...) me han informado personas respetables por su celo y conocimientos, y los que acerca de cuanto aquí se contiene me ha expuesto en representaciones que de varias partes del Reino se me han dirigido, (...) declaro que mi Real ánimo es, no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución, ni a decreto alguno de las Cortes generales y extraordinarias ni de las ordinarias actualmente abiertas (...), sino el de declarar aquella Constitución y aquellos decretos nulos y de ningún valor ni efecto, (...) como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo, y sin obligación en mis pueblos y súbditos de cualquier clase y condición a cumplirlos y guardarlos.
Dado en Valencia a 4 de Mayo 1814. - Yo el Rey.
  

Clasificación y encuadre
El texto se enmarca dentro del viaje de regreso a España que realiza Fernando VII tras el fin de la Guerra de Independencia (1808-1814) y su liberación por parte de Napoleón, efectiva a partir del tratado de Valençay (1813). A su vuelta, y variando el itinerario oficial marcado por las Cortes, realiza un periplo por varias ciudades hasta llegar a la Corte.
Fechado en Valencia, el texto recoge el momento en el que, tras numerosas presiones de ambos bandos (como el famoso Manifiesto de los Persas de talante absolutista), rechaza jurar la Constitución que las Cortes le presentaban por medio del cardenal Luis María de Borbón e instaura de nuevo el absolutismo, iniciando de esta manera el Sexenio Absolutista (1814-20) en donde reaparece el modelo de monarquía absoluta que estará vigente hasta que un pronunciamiento (Riego, 1820) le obligue a jurar la Constitución de 1812 (Trienio Liberal, 1820-1823).
El autor es el propio rey, hijo de Carlos IV, que ya había reinado (aunque muy brevemente) en 1808, tras el motín de Aranjuez siendo desposeído del trono en Bayona, a favor de José I. Conocido como el deseado, muy pronto defraudará las esperanzas que el pueblo puso en él, luchando por su vuelta durante toda la Guerra de Independencia.
Su destinatario el pueblo, ya que se trata de una ley a través de la forma de decreto que, además, es publicado en un periódico de forma pública (Gaceta de Madrid).
Su carácter es jurídico, pues es la base legal en la que se apoya el retorno al absolutismo.
En cuanto a su propósito es bien evidente. Como ya se ha comentado, con él se cierra el primer brote liberalista español, dejando bien a las claras la intención de no variar el régimen tras lo sucedido en la Guerra de Independencia.

Análisis y comentario.
La idea central que articula el texto es la vuelta al absolutismo como forma de gobierno, declarando nula la Constitución de 1812 e iniciándose de esta manera el llamado Sexenio Absolutista.
Para ello, el decreto comienza por exponer las causas legales por las cuales debe ser declarada sin valor la Constitución. Entre ellas destaca la propia formación de las Cortes que no respeta el sistema tradicional del Antiguo Régimen (por estamentos o Estados Generales). Señala, por lo demás, la ocultación del proceso al Consejo de Regencia, institución que las Juntas y más tarde las Cortes consideraron como no representativa al estar en manos del poder francés (José I). De ambas cuestiones extrae la idea de que las Cortes, abusando de la nación, realizan una constitución que le quita el poder, pues en la del 1812 el rey pasaba de tener el poder absoluto a ejercer exclusivamente la facultad ejecutiva.
Tras esta justificación, el monarca hace una declaración de intenciones, asegurando su desprecio al despotismo (con una mención a las luces de la Ilustración como argumento) y prometiendo la vuelta al orden y los buenos usos, que habrá de poner el marcha el rey junto a unas Cortes al modo tradicional (es decir, sin verdadero poder, eliminando así la división de poderes anterior).
Esta idea, sin embargo, queda ampliamente matizada (cuando no por completo desmentida) por sus siguientes palabras en donde se expone un programa político en donde las libertades (en el texto sólo se menciona la de imprenta) deberán someterse al orden dictado por la religión y el gobierno, totalmente contrario a lo que preveía la Constitución de 1812.
Como única idea verdaderamente reformista, plantea la división entre las rentas generales del estado y las del propio rey, al contrario que en periodos anteriores en donde rey y reino se confunden en una sola entidad. Esta medida, sin embargo, deja a un lado el verdadero problema económico del momento debido a la propia guerra, sin proponer medidas verdaderamente eficaces que solucionen la crisis (en verdad casi imposibles desde esta óptica del absolutismo, presa de una estructura tan poco flexible como la estamental, como demuestra la fracasada reforma de Martín de Garay)

Ante todo esto, y con una población, muy despolitizada, mayoritariamente a su favor (aún era el Deseado), los grupos liberales comenzarán a ser perseguidos (incumpliendo así la prometida seguridad individual y real), teniendo que utilizar las logias masónicas como lugar para comenzar a organizar, junto a antiguos guerrilleros apartados del ejército con esta vuelta del Absolutismo, una serie de pronunciamientos que, tras varios fracasos (Espoz y Mina, Porlier, Lacy y Milans del Bosch...), lograra reimplantar la Constitución de 1812 tras el efectuado por Riego en 1820.

sábado, 13 de junio de 2015

El libro del sábado EL ROTO, VIÑETAS PARA UN CRISIS

Tomado de El País

Como todos los años piqué en la feria del libro, y de todos los libros que compré acaso sea éste al que más me está gustando.
Se trata de una recopilación de viñetas del Roto sobre la crisis verdaderamente demoledoras.
Yo ya había utilizado en clase alguno de sus ¿chistes? para explicar cuestiones actuales en geografía o en historia contemporánea, y creo que a partir de esta recopilación se puede hacer toda una unidad didáctica sobre el origen, desarrollo y consecuencias de la crisis desde el punto de vista más radical y combativo que se contrapongan a las simples cifras y cuestiones teóricas y ayuden a nuestros alumnos a pensar y replantearse las retóricas oficiales.
Os dejo el enlace por si os interesa

martes, 9 de junio de 2015

TEXTO. Otra visión de la conquista de Valencia por Jaime I

Comenzaron a llegar los primeros exiliados. Unos buscaban el mar, el Magreb, la tierra de nuestros ancentros; otros marchaban hacia el sur, camino de Murcia, de Almería, de Granada: cansados, malheridos, con la huella de la vejación marcada en sus rostros. Caminaban la polvorienta senda del destierro que a no tardar andarían cientos de miles de hermanos, inundando los caminos de desgraciadas historias que jamás hubiéramos querido escuchar. Sí, la agresión politeísta nos desangraba y allí donde nos alcanzaba, los infieles nos pasaban a fuego e hierro ante la impávida mirada de la jerarquía almohade



jueves, 4 de junio de 2015

Texto. El comercio de esclavos en la Edad Moderna

Antes de llevarnos ante el sultán nos encadenaron, obligando a nuestros soldados a llevar las armaduras del revés para su escarnio, colocaron aros de hierro en torno a los cuellos de nuestros oficiales y nos condujeron a palacio haciendo sonar estridente y triunfalmente los cuernos y las trompetas que se habían cobrado de nuestro barco. Los habitantes de la ciudad (Estambul, siglo XVII) bordeaban las avenidas y nos contemplaban con regocijo y curiosidad. El sultán, oculto a nuestra vista, seleccionó una parte de esclavos y los hizo separar del resto. Cruzamos en eschifes el Cuerno de Oro hasta Gálata y nos amontonaron en la cárcel de Sadik Pasha.
La prisión era un sitio lamentable. Centenares de cautivos se pudrían en medio de la mugre, dentro de celdas minúsculas y húmedas

Pamuk. El astrólogo y el rey

domingo, 31 de mayo de 2015

CUENTOS DE LA PREHISTORIA. REGRESO A LA CLASE DE LENGUA



Mis compañeros y yo estábamos en clase de lengua con María José cuando, de repente, se llenó todo de luz y niebla y al quitarse aparecimos en una cueva llena de huesos.
Todos sorprendidos y asustados mirábamos a nuestro alrededor desconcertados.
Javier: ¿Qué hacemos aquí? ¿Dónde estamos?
Miriam: En una cueva. Y yo creo que es muy antigua, tiene pinturas rupestres, y un montón de lascas en el suelo.
Yaiza: Entonces...es una cueva de hombres prehistóricos.
Víctor: Pues salgamos a ver que hay.
Rocío: Buena idea.
Yo, asustada y conteniendo el aliento, propuse salir de la cueva. Al salir nos encontramos a unos hombres prehistóricos que no nos vieron por sorpresa.
Luis: ¡Dios mío! Estamos ante hombres prehistóricos; esto podría ser la revolución de la historia.
Nicole: ¿Pero tú crees que la gente se lo creerá?
May: Tengo un cuaderno y un bolígrafo, que al tenerlo en lengua en la mano, lo he podido traer. Así que... Podemos escribirlo todo.
Sara: Sí, y yo con el móvil puedo hacer fotos y vídeos. 
Alicia: May, escribe que estos hombres prehistóricos usaban el esparto para hacer suelas, vestían con pieles, usaban piedra pulimentada en vez de tallada.
Isabel: Eso significa que... Estamos en el neolítico.
Lucía: Sara, haz un vídeo de cómo echan comida a los animales para atraerlos.
Laura: ¡Mirad! Ahora les encierran, así es como se inventó la ganadería.
Carlos: ¡Sí! Y mirad, gracias al estiércol de los animales y las semillas de la comida que les daban, han crecido nuevas plantas.
David: Supongo que así se inventó la agricultura.
Sergio: ¡Mirad, se acaba de morir uno de ellos! 
Yasmin: Seguro que se lo comen. 
Pedro: Pues no. Están haciendo un hoyo para enterrarle.
Iván: Eso significara que tienen sentimientos.
Nerea: Están haciendo un trueque.
Daniel: Sí, aceite por trigo.
Lidia: Y ése... Creo que intenta hacer fuego.
Sebastián: Así que... Usaban esparto para hacer fuego.
Ángela: Ya ha hecho fuego, qué rápido lo ha hecho y qué difícil es.
Verónica: Y mirad que rápido prenden esas setas.
Álvaro: Ahí hay un hombre haciendo una choza.
Cristina tenía tanto entusiasmo que se acercó y le dijo al hombre prehistórico:
-Hola, somos homo sapiens del siglo XXI, con internet, y estamos encantados de conocerte.
En ese momento se nublo todo con una gran polvareda de humo mezclado con polen y volvimos a clase.
María José: Un verbo tiene persona, número, voz, tiempo, modo y aspecto.


     Ana 1ºF