domingo, 20 de abril de 2014

FRASES PARA PENSAR. El poder

El pecho blindado de falsas medallas de victorias imaginarias de guerras de chocolate inventadas por sus aduladores impávidos

viernes, 18 de abril de 2014

AL ÁNDALUS Y LA SEDA


En esta magnífica entrada nos hacen una revisión sumamente completa de la historia de la seda en la Península Ibérica en tiempos de al Andalus y el posterior ámbito morisco


jueves, 17 de abril de 2014

LAS CONSECUENCIAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. ESQUEMAS Y VÍDEOS
























LA DEMOGRAFÍA



Tomado de joseluistrujillorodriguez.blogspot.com
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CONSECUENCIAS POLÍTICAS
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LA CREACIÓN DE LA ONU



EL CAMBIO DE FRONTERAS Y EQUILIBRIOS DE PODER
Alemania tras la II Guerra Mundial

Japón tras la Segunda Guerra Mundial
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CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


CONSECUENCIAS POLÍTICAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL



TODOS NUESTROS POST SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


















Tomado de

miércoles, 16 de abril de 2014

EL FERROCARRIL EN LA ESPAÑA DEL XIX




En Inglaterra el ferrocarril tuvo un efecto multiplicador pues, además de generar un mercado interno que permitía una mayor especialización y productividad de la industria y la agricultura, servía como motor de la industria siderúrgica gracias a la gran cantidad de acero que necesitaba para su construcción (aunque esto último no sucedió en España).

En España, sin embargo, este sector tuvo dos problemas fundamentales:
 · La orografía de la Península (muy montañosa) provocaba un aumento de los costes del tendido, haciendo menos rentable su explotación.
 · El ya mencionado carácter rentista del capital español (nobleza y alta burguesía) no estaba demasiado interesado por un negocio poco rentable y buscaba invertir en tierras (la burguesía tenía un interés por parecerse a los nobles terratenientes y aprovechará la desamortización) o en la bolsa.

Estación de Atocha, típica construcción del hierro y cristal que generó el ferrocarril

Ante esto, y no pudiéndolo hacer frente el propio Estado siempre aquejado por el déficit, se recurrió al capital extranjero (especialmente francés e inglés). Para atraerlo, y ante las ya citadas bajas rentabilidades, se concedió a dichos capitales la posibilidad de importar todo tipo de material para su construcción. Esto hizo que, como ya se dijo, la industria siderúrgica española no creciera al ritmo de otros países. (Sólo las burguesías vascas y catalanas financiarán, en sus propios territorios, su propio tendido ferroviario).



Su construcción pasó por dos grandes etapas.
· 1ª Fase. Construcción de segmentos. Durante la Década Moderada (1844-54) los distintos gobiernos concedieron licencias de explotación (Mataró-Barcelona en 1848, Madrid-Aranjuez en 1851, Gijón-Sama de Langreo en 1855) que a menudo estuvieron salpicados por la corrupción, como la del propio primer ministro Sartorius. Fue en esta época en donde se decidió un ancho de vía distinto al europeo. Las causas de esta decisión no son compartidas por todos los historiadores, aunque existen dos grandes opiniones: impedir un transporte rápido de tropas ante una hipotética invasión, o dificultar la entrada de productos exteriores que pudieran crear una excesiva competencia




2ª Fase. Plan de Ferrocarriles del Bienio Progresista (1854-56) continuado por los gobiernos de O’ Donnell. Para su financiación Madoz realizó la desamortización civil, aunque gran parte del capital siguió siendo extranjero. El plan estableció un sistema radial con Madrid como centro  a lo que posteriormente se añadieron tramos de enlace hasta crear (aunque muy tardíamente) una especie de tela de araña. Sus repercusiones fueron positivas para la agricultura (cierta especialización), el comercio y el textil catalán que amplió su mercado interno. Sin embargo en su conjunto resultaron poco rentables, lo cual generó un deficiente mantenimiento y una escasa regularidad (intentando acercar lo más posible la carga muerta con la útil)






















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Un interesante vídeo

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sábado, 12 de abril de 2014

El libro del sábado. EL CRIMEN DEL PALODÚ. Sevillanía, feria y mucha ironía

Se ha hecho larga la espera, pero ha merecido la pena, y esta misma cuaresma lo encontré en una librería de Sevilla.

Julio Muñoz Gijón  ha publicado su segunda parte sobre la Sevilla eterna (y la que no lo es tanto) que había iniciado en su divertidísmo El Asesino de la Regañá que ya vimos aquí.
Si en el anterior era la Semana Santa, en éste será la Feria el escenario en donde se muevan los dos inspectores de policía mientras persiguen a la oscura secta de los Serva que busca reestablecer la pureza de lo sevillano y se encuentra indignadísima ante la realización de una canalización de cerveza por el subsuelo de la Feria ... por la que circula ¡Mahou!
A partir de entonces las muertes se suceden a base de palodú (el palulú castellano), y mientras unos aparecen como nuevos Cachorros otros, acusados de colaborar con la música bacalao en la Feria, llevar camisetas de tirantes en los ensayos de la cofradía de Montesión o convertir las sevillanas en chil-out.


Todo a golpe de ciudad, que se nos muestra en todos sus rincones, de gentes que también son ciudad, especialmente en Sevilla, de admiración y autocomplacencia por la ciudad más bella del mundo en donde hasta las coca-colas son diferentes, y mejores, que en el resto de los lugares.
Una crítica feroz a las sevillanas maneras que, a la vez, es todo un homenaje a una forma de ver y sentir una ciudad como nadie lo hizo jamás.
Lectura perfecta para el que quiera viajar a esta feria (encontrará numerosos rincones de ella y anécdotas que le harán tolerar mejor las sevillanas) pero también para el amante de ciudad o, mejor aún, para el propio sevillano. Cada uno encontrará risa (pero también reflexiones) según su iniciación en sevillanía, una de las ciencias menos exactas pero más complejas que aún no tiene cátedra en la universidad.




viernes, 11 de abril de 2014

LOS PROBLEMAS DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN LA ESPAÑA DEL XIX


Tomado de http://www.miguellucaspicazo.es/2012/11/industria-siglo-xix.html 

Si analizamos las características del modelo británico de revolución industrial, veremos como la España del XIX incumple casi todos ellos, produciendo una revolución industrial débil y tardía que será un lastre para toda la Edad Contemporánea

- Capital. La burguesía que se había ido formando en el siglo XVIII o bien se arruinó al final de siglo o pasó a forma parte de las filas de la nobleza. Los capitales se refugiaban en la enorme deuda pública que emite el Estado, y después en las propiedades rústicas que se subastan con las desamortizaciones o en negocios especulativos (bolsa, construcción). Además de eso, la burguesía española (quizás debido al peso social de la nobleza que había tenido tradicionalmente en la historia de España), se convierte rápidamente en rentista, utilizando más el dinero (al igual que hacían los nobles) más como forma de prestigio (y destinado por tanto al lujo) que como verdadera inversión, tal como criticará Joaquín Costa
Esta falta de verdadero espíritu empresarial (La ya famosa traición de la burguesía planteada por Braudel) buscará habitualmente la salida fácil del mercado interior y la sombra protectora (y proteccionista) del Estado. Sólo en algunas regiones, como el País Vasco o Cataluña, existirá una verdadera burguesía al modo europeo, que afrontará los riesgos de una inversión en industria o ferrocarril.

- Mercado. Muchas regiones españolas orientaban su comercio hacia América, que se pierde al ser destruida la flota en Trafalgar (1805), y buscan entonces los americanos otros proveedores y después su separación de la corona española. El mercado interior es inexistente debido al pésimo estado de las comunicaciones (por su orografía y tardanza y mala planificación de las líneas del ferrocarril), dándose en muchos lugares el autoconsumo. Es especialmente significativo el divorcio cada vez más evidente entre un centro apegado a lo tradicional frente a una periferia más pujante y emprendedora.

- Revolución agraria. Las buenas intenciones que estaban detrás de las desamortizaciones que planteaban ilustrados como Jovellanos, se quedan en una herramienta fiscal para el Estado (aquí las hemos analizado con detalle). El proteccionismo y la posibilidad de aumentar la extensión del cultivo con esa misma desamortización, mantienen unas productividades bajas, una nula acumulación de capital y un profundo desinterés por la reinversión

- Mano de obra barata. El campesinado se aferra a los bajos rendimientos al sentirse amparado por el proteccionismo. No existe una demanda de mano de obra industrial, con lo que no hay apenas salida de población hacia núcleos urbanos. El crecimiento demográfico es escaso porque las condiciones de vida del proletariado son penosas. Su escaso nivel de renta generará una escasa demanda interna, muy dependiente de los ciclos agrícolas. 

- Técnicos. Pese a la escasa tradición de técnicos que había en España, al final del XVIII si se podía contar con suficientes para iniciar el proceso de industrialización. Las condiciones políticas del reinado de Fernando VII (persecuciones, cierra de universidades…) hizo que muchos ilustrados les apartara de la vida pública o terminaran exiliándose. 

- Política del gobierno. Los tres primeros cuartos del siglo estuvieron marcados por las disputas entre facciones por hacerse con el poder (absolutistas contra liberales, progresistas contra moderados), lo que hace que las políticas económicas están relacionadas con favores políticos a determinados grupos y no en relación con las necesidades reales del país. Las propias guerras carlistas y los numerosos pronunciamientos crearán una situación muy poco favorable para el desarrollo industrial, tan sólo en algunos momentos del reinado isabelino y, sobre todo tras la restauración alfonsina de Cánovas.

De esta forma la industrialización en España se hace de manera lenta.
 Con un retraso considerable frente a Inglaterra, podemos situar el inicio del despegue industrial durante la década moderada (1844-54), duplicándose la actividad durante la década 1860-70 y consolidándose en el último tercio de siglo con la restauración de Cánovas, para frenarse tras el desastre del 98.


La revolución no fue un proceso homogéneo, sino puramente sectorial, ligado especialmente a la industria textil catalana y la siderurgia, con un fallido intento andaluz.

Un interesante vídeo



Una interesantísima presentación




TODOS NUESTROS POST SOBRE LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX

jueves, 10 de abril de 2014

LAS BOMBAS ATÓMICAS DE HIROSIMA Y NAGASAKI. CAUSAS Y CONSECUENCIAS

Tomado de wikipedia

Los japoneses comenzaron la guerra desde el aire en Pearl Harbor. Ahora les hemos devuelto el golpe multiplicado. Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en destrucción a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas armadas. En su forma actual, estas bombas se están produciendo. Incluso están en desarrollo otras más potentes. [...] Ahora estamos preparados para arrasar más rápida y completamente toda la fuerza productiva japonesa que se encuentre en cualquier ciudad. Vamos a destruir sus muelles, sus fábricas y sus comunicaciones. No nos engañemos, vamos a destruir completamente el poder de Japón para hacer la guerra. [...] El 26 de julio publicamos en Potsdam un ultimátum para evitar la destrucción total del pueblo japonés. Sus dirigentes rechazaron el ultimátum inmediatamente. Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto en esta tierra.
Harry S. Truman.

Como se puede ver en este texto redactado por el presidente estaduonidense apenas unas horas después de lanzar la primera bomba parecen claros los objetivos de la estrategia.
Por una parte es una pura venganza contra la humillación de Pearl Habor.
Por otra, la aceptación de las bases planteadas de Potsdam, que planteaban la rendición sin condiciones de Japón, convirtiéndolo en un país satélite.

Como se ve, no existe la idea, tan difundida, de acabar radicalmente la guerra y acabar con las bajas estadounidenses (esto se habría podido realizar con una rendición "más blanda").
Por el contrario, hay un interés por convertirse en superpotencia mundial, capaz de destruir cualquier punto del planeta con el arma más mortífera que había inventado el ser humano. Un arma que, posiblemente ya había intentado desarrollar Alemania y, en estos mimos momentos, Japón, y que cuando la consiga la URSS nos introducirá definitivamente en una nueva etapa histórica: la Guerra Fría



miércoles, 9 de abril de 2014

LA MINERÍA ANDALUSÍ EN LA ZONA DE VERA

Recojo las informaciones de Montserrat Menasanch de Tobaruela que puede consultarse aquí, para crear un pequeño resumen menos académico que pueda ser comprendido (y valorado) por un público mayor. Ese público que acude en masa a sus playas durante el verano y que por múltiples razones (entre ellas una nefasta política turística cultural y una señalización inexistente) no suelen conocer todos los valores que tienen en su entorno, como ya hicimos con una ruta turística por el valle de Almanzora
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Toda esta zona ya contó con una fuerte actividad minera en la Edad de los Metales (especialmente vinculada a la cultura del Argar (como ya vimos en Fuente Alamillo) que se continuó en tiempos fenicios y romanos (véase  nuestro artículo dedicado a Villaricos).

Fuente Alamillo. Activo desde la Edad del Bronce y puesto en funcionamiento en el siglo IX

Sin embargo, y como menciona la autora, esta actividad desaparece (al menos en el registro arqueológico) durante los tiempos visigodos y primeros siglos de Al Andalus, retornándose a él entre los siglos IX y X en los que se registra un aumento poblacional y, en general, los emires empiezan a articular de forma más efectiva la economía de Sharq al Andalus a través de las nuevas ciudades portuarias (Pechina, Denia, Valencia…)

Escorias
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La riqueza minera de la zona es abundante: minerales como la azurita y la malaquita se encuentran en las sierras Cabrera y de Almagro, y, sobre todo, algo más al Norte, en el llamado Cerro Minado de Huércal Overa. La galena se puede extraer de las dos sierras mencionadas, y también de sierra Almagrera y del yacimiento de Herrerías (Cuevas del Almanzora), uno de los más intensamente explotados en distintos periodos históricos, rico sobre todo en mineral de plata. Y minerales de hierro como hematita, siderita, pirita o limonita abundan en la sierra de Bédar y están presentes en la sierra de Almagro y en la mencionada Herrerías.

Fuente Alamillo
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En un primer momento (siglo IX y X) las principales zonas de explotación se encuentran en zonas ya conocidas desde la prehistoria: Argar, Fuente Álamo, Herrerías (plata argentífera), vinculadas a un nuevo poblamiento en la zona: Baria, actual Vera, a la que se trasladan las funciones de capital antes radicadas en Villaricos (Baria romana, bizantina y visigoda)
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Herrerías
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En época taifa se añaden nuevos yacimientos: Cerro de Montroy (Villaricos), Cerro del Espíritu Santo (Vera), y Cabrera y Teresa (Turre).


Sierra Cabrera en donde se situaron las explotaciones de Cabrera y Turre, poblados que se mantuvieron en época morisca

Finalmente, y ya en época nazarí aparecen  Cerro Virtud y Terrera Ventura en Cuevas del Almanzora, y Cadímar, Cortijo El Gitano, Cortijo de Gatas, Cortijo del Olivar y Cortijo de la Cerca en Turre. 
Por último, la prospección de Mojácar la Vieja, en el valle del Aguas, y la mención de al-Idrisi a ‘Aqaba ^Saqir permiten situar el asentamiento en los siglos XII-XIII. (Y abandonado posiblemente en torno al XIV por la actual localización)


Mojacar al vieja (y su particular forma cónica) desde la Mojácar actual