lunes, 29 de agosto de 2011

LAS SALINAS MEDIEVALES. GERRI LA SAL



Como un fósil del pasado, en un pequeño pueblecito de los Pirineos catalanes, aún se encuentran en funcionamiento unas salinas de origen medieval, casi con su misma tecnología.
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La zona se encuentra en la misma orilla del río Noguera Pallaresa, junto al pequeño pueblo amurallado y su puente medieval.
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Si lo cruzáis os encontraréis un pequeño camino que os llevará al Monasterio benedictino de Santa María que dominaba esta zona y, junto a los condes del Pallars, su riqueza: la sal.
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Pero vayamos por partes. ¿Cómo había sal en medio del Pirineo?


Tenéis que recordar que gran parte de esta zona, el Prepirineo,estaba sumergida durante la Era Secundaria, formando parte del llamado mar de Tetis. Fue en los fondos de este mar en donde se crearon las calizas y se depositaron grandes cantidades de sal que, con el movimiento alpino, fueron elevadas, creando estas grandes montañas. 

Por tanto, la sal quedó enterrada y es traída hasta aquí por corrientes subterráneas que pasan por sus depósitos para emerger en este pozo.
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Desde allí se sacaba por medio de norias (aunque esta que os enseño es actual) movidas por el Noguera y llevada a las balsas de decantación.
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Estas balsas permiten que se fueran poco a poco evaporando las aguas, pasándolas de una a otra hasta que la sal disuelta terminaba por decantarse.
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Su suelo está hecho con losas de piedra y arcilla impermeable, mientras que los canales que iban llevando el agua son troncos de pino, protegidos de los insectos y la podredumbre por la propia sal.
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Todo este proceso sólo podía realizarse en los meses de verano pero producía un producto de altísimo valor tanto para el hombre como para los animales, razón por la cual condes y monjes cuidaban de todas las instalaciones que ahora, tras años de abandono, se están intentando volver a poner en funcionamiento (con su propio museo) como una forma de no olvidar las tecnologías del pasado.
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Unas salinas de interior que puedes ver se encuentran cerca de Atienza (Guadalajara), en Imón, aunque las hay mucho más antiguas, como las que pusieron en funcionamiento los romanos en Ciempozuelos o en Valdilecha

En este blog también tienes explicadas las de Poza de la Sal, Burgos

1 comentario:

  1. Excelente artículo y no desaprovecharé la ocasión para acercarme al monasterio de Santa María, ejemplo soberbio del primer románico catalán, según se ve. En Noalla (Sanxenxo, Pontevedra) también hubo explotación de salinas durante la edad media, bajo jurisdicción del obispo y luego arzobispo (s. XII) de Santiago de Compostela. Tento un amigo, Juan Juega Puig que ha investigado y trabajado mucho sobre el comercio de la sal durante la edad media (Portugal, Galicia y Cantábrico). Un saludo.

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