viernes, 5 de agosto de 2011

PUDRIDEROS MEDIEVALES

¿Quién no ha oído la famosa frase “Ahí te pudras”?

Es otra de las tantas (y normalmentes ocultas) herencias de la Edad Media.

El pudridero era una cárcel un tanto peculiar, en la que se entraba pero nunca se saldría, pues sólo tenía una entrada: este hueco puesto en el piso superior.

Desde él se arrojaban a los presos. Una caída de varios metros en la que, normalmente, se fracturarían alguna pierna. Desde ella también se les daría agua y comida para que murieran tranquilamente… una bonita costumbre

El mismo hueco visto desde el punto de vista del prisionero (fijaros en la altura)

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