martes, 17 de marzo de 2015

Cuentos prehistóricos (1). UN ÁRBOL GENEALÓGICO EXTENSO.


Yo, Natalia Sorial, fui familiar directo de un australopithecus, en lenguaje coloquial, el primer ser humano (encontrado) en la historia de la humanidad. Pero mejor os cuento desde el principio.
Fui, un día cualquiera, a hacerme unas pruebas de sangre, después de unos días me dieron los resultados. Me mandaron una dirección (C/Gufmen Nº9), la cual no conocía, para encontrarme con los médicos de mi centro de salud, lo cual me pareció raro ya que podían haber puesto la “reunión” en el mismo ambulatorio.
Llegué al laboratorio, me mandaron a la sala 12 del pasillo 201 (pasillo correspondiente a las salas de arqueólogos). Llegué a la sala y tuve que esperar 10 minutos, que se me hicieron eternos, para entrar. Cuando me abrieron había una mesa cuadrada, mediana y de cristal, 3 sillas, 7 doctores y 3 arqueólogos.
 ¿Qué me esperaría en esa habitación?
-Buenos días, señorita Sorial, le reunimos aquí ya que tenemos una bonita, aunque inquietante, noticia- dijo el mismo hombre que me extrajo sangre
-Vale, antes de nada quisiera saber por qué hay tanta expectación con mis análisis y por qué me trajeron a unos laboratorios cuando podían darme los resultados en el mismo ambulatorio de Mejorada del Campo
-Cuando le comuniquemos la noticia todas sus preguntas serán respondidas-dijo uno de los arqueólogos
-Bien, usted es una familiar directa de los australophitecus de la prehistoria, un australophitecus encontrado en su mismo pueblo, Mejorada del Campo. Aunque parezca increíble todo tu árbol genealógico empezó en un australophitecus y otro homo que desconocemos.
Cuando terminó trague saliva, sinceramente no sabía si eso era bueno o malo; decidí contarles mis sueños extraños que tenía desde que nací:
-No sé si les parecerá extraño, pero desde que nací tengo unos sueños que transcurren en Mejorada del Campo. En ellos yo salgo cubierta de pelo en un extraño lugar.
-Por favor, cuéntenos.
-Pues bueno, no me acuerdo mucho de los sueños que tuve cuando era pequeña, pero sí recuerdo algo en particular, que me llamaba la atención. El paisaje era de un clima tropical, parecido a la sabana, nada parecido a Mejorada actual. A los 11 años, di la prehistoria, y me di cuenta que mis sueños trataban de esa época. A los 19 tuve mi primer hijo “monito”, al día siguiente de ese sueño, yo di a luz. Y hasta ahora no ha cambiado nada.
-Fascinante, ¿qué edad tiene?
-37-respondí

-Pues le adelanto su futuro. Cuando tengo 39 morirá, igual que su antepasado, es un caso especial ya que creo que toda la vida de su pariente pasa por sus sueños, y usted vive la vida de ese australophitecus. Si no le importa podría contarnos en estos dos años todo lo de los sueños, para poder informarnos de la vida pasada.

Ángela Román-Toledo Blanco. 
IES Los Olivos en Mejorada del Campo      

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