jueves, 23 de marzo de 2017

FERNANDO VII. Comentario de mapa histórico: Independencia de las colonias españolas en América

Clasificación y encuadre.
Nos encontramos con un mapa que nos detalla los principales acontecimientos bélicos  que produjeron la independencia de las colonias americanas de su metrópoli española a lo largo del siglo XIX (reinados de Fernando VII y Alfonso XII).
Su tipología responde a un doble modelo: militar (en cuanto a la información que nos proporciona sobre las batallas, movimientos de tropas o año de independencia) y político-administrativo (refiriendo los límites de los distintos países tras su independencia, así como los conflictos territoriales que surgen entre alguno de ellos).
Análisis.
Dentro de la información ofrecida por el mapa, podemos diferenciar dos grandes ideas. Por una parte nos encontramos con los acontecimientos que provocaron la independencia, destacando especialmente las campañas militares de Bolívar y San Martín y sus batallas (Caracas, Boyaca, Pinchincha y Junín en el primero, y Maipú y Ayacucho en el segundo).
Por otra parte se nos señala la división fronteriza de los territorios que, al contrario que EEUU, no consiguen un modelo político unitario tras la independencia, llegando, incluso, a tener enfrentamientos entre ellos.
Comentario histórico.
Si exceptuamos algunas islas caribeñas (en especial Cuba y Puerto Rico) cuya independencia se debe a la política expansionista de EEUU a finales de siglo, el resto del mapa se encuentra encardinado dentro del reinado fernandino, unido al ciclo revolucionario del XVII-XIX (Independencia EEUU, revolución francesa, independencia de las colonias americanas) basado en las ideas ilustradas.
Bajo estas premisas, un grupo social emergente (los criollos, hijos de españoles nacidos en América) buscarán la independencia de la metrópoli como única forma de ascender en la escala política y social que los españoles peninsulares (los gachupines en Méjico) tenían por completo controlada.
A este grupo pertenecían los citados Bolívar y San Martín que, tras los intentos fracasados de los años inmediatamente posteriores al inicio de la Guerra de Independencia, volverán a levantarse contra la metrópoli a raíz del regreso del absolutismo de Fernando VII.
Este es momento reflejado por el mapa: la segunda y definitiva oleada independentista. En ella existen algunos rasgos distintivos frente a la primera. En el campo interno, los criollos, tras superar su desconfianza inicial ante la posibilidad de una revolución social, movilizarán a las clases bajas (mulatos, mestizos, zambos o indios) con vagas promesas sobre la propiedad de la tierra. En el terreno exterior, resultará definitiva el apoyo estadounidense y británico (especialmente armamento) con el que pretenden (como realmente conseguirán) el posterior control económico sobre la zona.
Frente a todo esto, la metrópoli se encuentra en franca decadencia, arrasada económicamente por una guerra (Guerra de Independencia), con una casi ausencia de flota (perdida en la derrota de Trafalgar) y dividida por los enfrentamientos entre absolutistas y liberales cuyo mayor exponente es el propio pronunciamiento que Riego realiza contra al absolutismo de Fernando VII utilizando las tropas preparadas en Cádiz para la defensa  territorial de las colonias.


La unión de todos estos factores llevará a la rápida cadena de independencias conseguidas por los ejércitos representados en el mapa (a los que habría que añadir los comandados por Sucre – Ecuador y Perú – e Itúrbire en Méjico) y la aparición de la segunda de sus ideas: la fragmentación política que se ocasiona tras el fracaso de Bolívar en el Congreso de Panamá (1826), en parte influida por las potencias exteriores (Inglaterra y Estados Unidos que prefieren estados más débiles de lo que pudiera ser la gran federación concebida por Bolívar para así implantar en ellos un neocolonialismo que aún pervive en nuestros días), en parte ocasionada por los recelos entre líderes que representan intereses locales de las minorías criollas que se alzarán con el poder imponiendo un fuerte centralismo con sus regímenes presidencialistas a menudo derribados por revoluciones y guerras civiles de signo federal y parlamentario tan típicas de los dos siglos posteriores.


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