lunes, 25 de septiembre de 2017

DON ENRIQUE EL NAVEGANTE Y LA ESCUELA DE SAGRES


El cabo de San Vicente

En el extremo suroccidental de Portugal, muy cerca del Cabo de San Vicente se encuentran unas ruinas que se encuentran entre la leyenda y la historia.

La famosa rosa de los vientos de Sagres

Se ha supuesto que en ellas se encontró la famosa escuela de navegantes patrocinada por el infante don Enrique en la que se entremezclaron tradiciones judías y, tal vez templarias a través de su orden sucesora, la de Cristo.

No se han encontrado evidencias arqueológicas, pero lo cierto es que la historia de los descubrimiento (más allá de sus motivaciones socio-económicas que analizamos aquí) tiene aún muchos rincones oscuros, como este que tratamos.

Durante varios años, Sagres fue la residencia del Infante, y desde ella se patrocinaron múltiples descubrimientos: Madeira (João Gonçalves Zarco y Tristão Vaz Teixeira, 1425), Azores  (Gonçalo Velho Cabral)  cabo Bojador (Gil Eanes),  Cabo Blanco en 1441 (Nuno Tristão ), Río Senegal , Cabo Verde y Guinea( Dinis Dias).

Posiblemente aquí se botó la primera carabela, y se perfeccionaron los astrolabios y sus tablas numéricas, pues conocemos que Don Enrique fue un gran matemático (que impulsó esta disciplina en la Universidad de Lisboa), obsesionado por la astronomía y astrología (entonces no se distinguían entre ellas, y fue abierta una cátedra para su estudio en la Universidad de Coimbra).

En esta ansia de conocimiento (que en el fondo escondía una avaricia mayor, la conquista y explotación de la costa africana), y con un patrimonio que permitía la puesta en marcha de todos sus planes, Don Enrique no dudó en atraerse judíos (conversos o no, como el cartógrafo mallorquín  Jaime Ribes) 


Fotografías gentileza de Rafael Rodríguez Carrero y Juan Aranda


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