miércoles, 13 de septiembre de 2017

LA MANTUA DE LOS GONZAGA (1) El siglo XV y Ludovico

Castillo de Mantua

El origen de la familia hay que buscarlo en Luigi Gonzaga, potestá de Módena, Mantua y Padua, que consigue encauzar el desencanto del pueblo contra sus señores, los Bonacolsi, justamente su aliado tradicional que le había permitido con su protección el ir acumulando tierras y propiedades en la zona.
De esta manera, apoyado por los Scaligeri de Verona y con el pueblo levantado se convirtió en el verdadero señor de Mantua en 1328, convirtiéndose Gianfrancesco en conde en 1433, y ducado con Federico II en 1530
Se trata, una vez más, de una familia de condottieri (como los Montefeltro de Urbino o los Malatesta de Rímini) que llegan al poder a través de sus servicios guerreros para, más adelante (y sin abandonar su carácter guerrero), empezar a adoptar maneras principescas en donde el mecenazgo cultural se convierte en una pieza clave (como vimos ya en Milán)
La figura clave que encarna este papel será Ludovico Gonzaga (marqués de Mantua 1444-1478) que luchó para Venecia, Nápoles y, ya de una forma continuada, la Milán de los Sforza.
Ludovico en la Cámara de los Esposos

Su momento de esplendor político coincidió con la celebración en la ciudad de la Dieta organizada por el papa Pio II Piccolomini  a mediados del siglo XV (se pretendía en ella la creación de una nueva Cruzada para reconquistar la Constantinopla perdida ante los otomanos).
El prestigio obtenido durante estos meses (entre la primavera de 1459 y el invierno de 1460) fue el inicio de profundas modificaciones en la ciudad que pretendían dar forma al nuevo rango obtenido por la familia Gonzaga que unía a su pasado militar el apoyo de la Iglesia.

Medalla de Pisanello de Ludovico

Ya habían trabajado en la ciudad el famoso Pisanello (decorando algunas estancias del palacio ducal) así como otros arquitectos florentinos (Fancelli o Laurana en el Palazzo de la Ragione), pero será durante el concilio cuando llegue a la ciudad León Batista Alberti (secretario apostólico además de arquitecto, arqueólogo y humanista).

Su llegada revolucionó tanto la vida intelectual de la ciudad como su imagen urbana (San Sebastiano, Sant' Andrea).

La segunda figura de renombre que también recalará en Mantua será Mantegna. Lo hará, de nuevo, en tiempos de Ludovico, trabajando después para su hijo y nieto.

Su obra maestra serán los frescos de la Cámara de los Esposos, verdadera loa alla antica de la familia gobernante.



Pero su mecenazgo no se quedó en estas obras, y se dispusieron reformas mucho más "sociales", como el Ospedale Grande di San Leonardo (empezado en 1450, cinco años antes del famoso de Filarete en Milán), así como intensos trabajos de saneamiento y de un sistema hidroviario que paliara (al menos en parte, los efectos de las inundaciones y aguas estancadas que extendían la malaria) y permitieran un refuerzo del sistema comercial (la ciudad basaba su riqueza en la agricultura y el comercio de la lana y la seda) 


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