sábado, 24 de septiembre de 2011

El libro del sábado. RIÑAS DE GATOS. EL FRENTE POPULAR VISTO POR EDUARDO MENDOZA



Es Eduardo Mendoza en la plenitud de sus facultades, irónico, hábil narrador, capaz de pasar de lo sublime a la broma casi surrealista. El Eduardo Mendoza de personajes tan sólidos como llenos de matices que no desaprovecha nunca el momento para dar una pincelada sobre el mundo mientras nos apasiona en la intriga que nunca decae.
Realmente no lo había pasado tan bien desde hace ya muchos libros, pues combina las travesuras narrativas del Laberinto de las Aceitunas o Sin Noticias de Gurp con su poder analítico del caso Savolta o su profundo conocimiento de la historia (Ciudad de los Prodigios)
La acción sucede en el Madrid del final de la República, durante el gobierno del frente popular, y por sus páginas veremos desfilar a un José Antonio sumamente bien trazado, Azaña, Alcalá Zamora, Franco, Mola, Queipo de Llano, un espía ruso, la diplomacia inglesa, la más rancia aristocracia o el Madrid más castizo. Todo visto desde los ojos incrédulos de un inglés que ama España aunque nunca termina por comprenderla

José Antonio Primo de Rivera
Y por encima de todos, dominándolos, el gran personaje que es Madrid, sus barrios castizos o los más elegantes, sus obreros, sus prostitutas, sus tabernas, los mítines…
Por si fuera poco la trama se hila en torno a un supuesto hallazgo de un Velázquez perdido, lo que da pie a conocer la figura y el arte del sevillano en apreciaciones sumamente acertadas e interesantes, incluso para el profano.
La novela tiene numerosos párrafos sumamente interesantes para la reflexión histórica, y estaría perfectamente adecuada para el nivel de un 1º o un 2º de Bachillerato. Os dejo alguno de estos fragmentos.
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(La visión de la clase alta) Que estalle la revolución sólo es cuestión de tiempo. La mecha está encendida y nada la puede apagar (…) Mis privilegios de clase no me han impedido en varias ocasiones apoyar medidas reformistas, empezando por la reforma agraria. La gestión de mis fincas y el trato con los aparceros me han enseñado más que todos los discursos (…) ¿De qué me sirven las riquezas si la propia servidumbre está afilando el cuchillo que nos cortará el gaznate? Pero para la reforma es demasiado tarde (…) Hace año y pico estalló una revolución comunista en Asturias. Fue sofocada, pero, mientras duró, se cometieron muchos desmanes, especialmente contra el clero. Las momias de las monjas fueron sacadas de sus sarcófagos y ultrajadas, el cadáver de uno de los muchos sacerdotes asesinados fue expuesto a la irrisión pública con un cartel que decñia: se vende carne de cerdo
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(La visión de un republicano) Mire, padre, la gente no quema iglesias sin ton ni son. Nunca han quemado una taberna, un hospital ni una plaza de toros. Si en toda España el pueblo elige quemar iglesias, con lo que cuestan de prender, por algo será.
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(Un discurso de la Falange) No somos de izquierdas ni de derechas. De la izquierda tenemos el ímpeto transformador, y de la derecha, el sentido nacional, pero no tenemos el odio de la una ni el egoísmo de la otra (…)
¿O alguien creía de buena fe que los problemas de nuestra sociedad se remedian llamando cada dos años a los ciudadanos a depositar unos papelitos en las urnas? (…) ¿Cuál es el nuevo Estado que nos espera? Una de dos: o un Estado socialista que imponga la revolución hasta ahora triunfante, o un Estado Totalitario que logre la paz interna haciendo suyos los intereses de todos (…) ¡No hay término medio: España ha de ser roja o azul!
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(Un embajador británico) Todos los indicios apuntan a una inminente revolución bolchevique en España, y si bien eso continuará siendo un asunto interno, Inglaterra no puede consentirlo. Un país comunista a pocas millas de nuestras costas y con capacidad para controlar el estrecho de Gibraltar es impensable para el mantenimiento del equilibrio de fuerzas en el continente. Hasta ahora hemos mantenido una entente con los fascistas y nada hacer prever un cambio de actitud por parte de Hitler. Mussolini es un fantoche y está entretenido con su ridícula guerra de Abisinia. El enemigo verdadero es la Unión Soviética
Eduardo Mendoza. Riña de Gatos, 2010


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1 comentario:

  1. Lo leí y lo que más me gustó es el ambiente en las tabernas y barrios bajos donde al protagonista igual le proporcionaban una prostituta que le pasaban una información extraordinaria. También me gustó la descripción de la familia donde las dos hijas representan personalidades diferentes, así como el hijo. El ambiente entre los falangistas, con el propio Primo, también me ha parecido verosímil.

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