lunes, 15 de julio de 2013

SAVONAROLA. EL MONJE ILUMINADO QUE QUISO BORRAR EL RENACIMIENTO


A los que idolatran a falsos dioses con lenguas paganas hay que sellarles la boca. A los que avivan el fuego de la carne hay que quemarlos para expulsar su lujuria… y a los que miran su propia cara que la Mía hay que romperles los espejos y girarles los ojos para que vean la mancha de su propia alma

A finales del siglo XV, un pequeño monje dominico de San Marcos comenzó a hacerse famoso por sus críticas al lujo y vicio de la sociedad florentina.
Gobernaba entonces la ciudad Lorenzo de Medicis y el hecho no dejó de ser una excentricidad en esta ciudad rebosante de riqueza y talento (incluso el propio Lorenzo pudo mover los hilos para que este monje fuera desplazado a Bolonia y Ferrara)
Sin embargo, el final de siglo iba a ser sangriento.
En 1491 Savonarola regresaba a Florencia como el mejor altavoz posible (titular de la iglesia de San Marcos). Un año después moría Lorenzo y le sucedía su hijo Pedro, que nunca sabría estar a la altura de las circunstancias, permitiendo entrar a los franceses en 1494 en su camino hacia Nápoles, dejando a su paso un reguero de enfermedades, especialmente la sífilis.

En esta situación los cada vez más duros sermones de Savonarola van calando en la ciudad, convirtiéndose en el líder espiritual de la ciudad tras la caida de los Medicis. Según el propio monje, Dios habla por su boca y anuncia las tragedias que le suceden a la ciudad por todos sus graves pecados

¿Ves esto, Florencia? Pongo un espejo ante tu alma y ¿qué muestra? Descomposición y podedumbre. Esta ciudad, en otro tiempo piadosa, vierte ahora más inmundicia a sus calles que el Arno cuando se desborda

Con todo el poder en las manos su gobierno comienza a controlar los actos y las conciencias. Muchos florentinos se convierten en "llorones", como se conocerá a sus seguidores, entre ellos varios pintores, como Botticelli, que cambió su estilo bello y pagano por otro mucho más dramático, de temática exclusivamente religiosa.



Bajo su autoridad pequeños grupos de jóvenes adeptos recorren la ciudad persiguiendo a homosexuales y ricos extravagantes.
Se crea así todo un código moral que recuerda mucho al que hiciera Calvino en Ginebra. Se prohiben los trajes lujosos, la homosexualidad, el alcohol, el juego, las ropas indecentes, el arte pagano los perfumes, las peinetas y los espejos..., incluso se termina por crear un toque de queda en la ciudad y una gran hoguera en donde se queman toneladas de trajes, joyas, libros clásicos y obras de arte poco adecuadas, la llamada hoguera de las vanidades (algo que se repite a lo largo de la historia, como demuestran los propios nazis).

Ante estos sucesos el papa Alejandro VI (el famoso Borgia) excomulga al monje que lo ha criticado duramente.
Savonarola se niega a aceptar la pena y un ejército papal entra en la ciudad. Los florentinos, alentados por los franciscanos y las altas familias burguesas, no oponen resistencias y el ejército toma el convento de San Marcos y, tras una dura lucha, prende al monje.
Días después se procede a realizar una nueva hoguera en la Plaza de la Signoría en donde es ejecutado Savonarola y sus principales ayudantes.


Todo este episodio es la línea de corte dentro del Renacimiento. Savonarola significa la mentalidad medieval que se enfrenta al gran Quattrocento (y su retorno a la Antigüedad y el antropocentrismo de los tiempos de los Medicis).
Tras su muerte ya nada podrá ser igual. El gran optimismo se ha roto a la vez que las dos grandes potencias Europeas (Francia y España) entran definitivamente en la Península Italiana, destrozando el frágil equilibrio de ciudades estados que había existido hasta entonces.
Savonarola será también un precursor de los grandes movimientos reformistas de Lutero o Calvino. Especialmente con éste último tiene grandes semejanzas en su idea de crear un férreo código moral en la ciudad

Imágenes tomadas de https://es.wikipedia.org/wiki/Girolamo_Savonarola

Una buena novela histórica de este periodo: Sarah Dunnant. Amor y muerte en Florencia
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