miércoles, 20 de diciembre de 2017

LOS BORGIA (4). LUCRECIA BORGIA

Pinturicchio. Vaticano

La hija bastarda del Papa, ramera de muchos hombres, Lucrezia Borgia, se ha casado con nuestro hermano y gobierna Ferrara, en el lugar de nuestra piadosa y santa madre. Su padre le consiguió el título de duquesa de Ferrara con una gran dote y la amenaza de una invasión. ¿Puedes imaginar la pena de nuestro querido y difunto padre, que despreciaba al Papa español? Al menos, esa corrupta criatura está muerta, probablemente por envenenamiento. O h, ya nadie muere por causas naturales. Pero la bruja Borgia ha hechizado a nuestro amado hermano. N o puedo soportarlo. No creerías a quién recibe entre sus piernas, además de a nuestro hermano. M e da tanto asco que no puedo pronunciar su nombre. La presencia de los Borgia en la corte de nuestros padres ha inspirado actos sanguinarios y horrendos, incluso por parte de miembros de nuestra familia. ¡Oh, Beatrice, no lamento que no hayas vivido para soportar estos padecimientos!

Posible retrato de juventud. Dosso Dossi
Tomado de Wikipedia

Pocos personajes han sido tan perseguidos por su leyenda negra como esta hija de Alejandro VI y hermano de César Borgia (con el que siempre se insinuó relaciones incestuosas).
En su vida, sin embargo, comprendemos perfectamente el papel de la mujer durante el Renacimiento en las casas principescas.


¿Cuándo acabaría este juego que me desplazaba como un peón en función de su política? Sin preguntar mi opinión, me habían prometido, desprometido, esposado; y ahora, de la misma manera, me desposaban. Entre las manos de mi padre y de mi hermano, sólo era un instrumento que utilizaban cuando necesitaban. ¿Quién se preocupaba de mis sentimientos, de mi tranquilidad, de la felicidad a la que aspiraba? Desesperada, pensaba que iba a desfallecer cuando oí el final del discurso:
Lucrecia Borgia (Geneviève Chauvel)

Casada en varias ocasiones, estas bodas sirvieron como lazos políticos de la familia (y el Vaticano) en su asalto al poder.
Su primer matrimonio se planea con Giovanni Sforza como una manera de atraerse a Milán (y su gobernador, Ludovico) en la política expansiva de los Estados Pontificios.
Sin embargo, cuatro años después, los intereses habían cambiado y aconsejaban un nuevo matrimonio para Lucrecia.
Para ello era necesario acabar con Giovanni ya físicamente (se intentó asesinarlo) ya socialmente, como al final ocurrió, pues fue declarado impotente por el Vaticano (con la condescendencia de su propio tío Ludovico)
Salvado este problema, se prepara una segunda boda para Lucrecia con Alfonso de Aragón para acercarse a Nápoles.
Debió ser un dichoso y exquisito matrimonio ... mientras duró, pues ...
Posible retrato. Bartolomeo Veneto

Con la segunda guerra italiana esta alianza dejó de tener interés y de nuevo se eliminó al marido de Lucrecia, esta vez físicamente (y tal vez, ordenado por el propio César Borgia, que a su vez casi fue muerto por el propio Alfonso).
Lucrecia cae en una profunda depresión, aunque pronto se le concertará un nuevo matrimonio, esta vez con Alfonso de Este, duque de Ferrara.
Posible retrato hacia 1510. Bartolomeo Veneto
Tomado de Wikipedia

Durante este periodo, Lucrecia mostró sus dotes de mando y su interés por el mecenazgo, apoyando a humanistas como Bembo (con el que tuvo un tórrido romance), aunque sus inicios no fueron nada fáciles pues (como vimos en el texto que abre este artículo) su terrible fama (la de ella y su familia) ocultaba a la persona, y tanto Ercole I (su suegro, que le intentaba recortar cualquier gasto) como Alfonso I (su marido, demasiado ocupado en los cañones y en la búsqueda de un sucesor) la quisieron arrinconar a un papel puramente decorativo en lo político que poco a poco supo superar, llevando el mando del ducado durante gran parte de las guerras contra Julio II, creando el primer Monte de Piedad, teniendo una legislación a favor de los judíos (una de las fuentes de prosperidad de la ciudad)
             Ghetto de Ferrara

Aún así consiguió rescatar a Ferrara de su atonía cultural, restaurando el interior del Palazzo Ducale y atrayendo a numerosas figuras de la cultura a ella.
Tras diez años de olvido, desde la muerte de Eleonora, la corte de Ferrara volvía a renacer y yo me convertí en su alma. Al igual que la duquesa de Urbino o la marquesa de Mantua, tenía mis protegidos: Celio Calcagni, el filósofo astrónomo, amigo de Erasmo, el sabio Giraldi, el Ariosto, el poeta Nicolo da Corregio, el científico Tebaldeo que se convertiría en mi secretario. Se celebraron bailes, fiestas, conciertos, veladas de teatro, y encargué nuevos vestidos en los maravillosos tejidos que Strozzi me traía de Venecia. Iba allí a menudo para encontrar objetos raros y sorprenderme con «cosas delicadas». Un día regresó con su amigo Pietro Bembo. 
—El príncipe de los filósofos —me dijo—

Lucrecia Borgia (Geneviève Chauvel)




Bellini y Tiziano. Festín de los dioses (en el centro imagen de Lucrecia, conmemorando sus bodas con Alfonso I bajo el trasunto mitológico)

Y es que, pese a la leyenda, Lucrecia siempre fue una mujer instruida, de una exquisita cultura


«Tu carta me ha llenado de alegría, porque, a una edad tan tierna, escribes el latín con pureza y elegancia». Me gustaba estudiar y me adentraba en la lectura de los autores antiguos, que devoraba. Aún no tenía nueve años cuando me familiaricé con Cicerón, César, Salustio y Tucídides, y guiada por el mejor de los maestros, el filósofo Pomponius Laetus, descubrí a Aristóteles, Ovidio y Platón y desarrollaba el gusto por el análisis.
Lucrecia Borgia (Geneviève Chauvel)


Panteón de los Este en Ferrara. Convento del Corpus Domini
Tumba de Alfonso y Lucrecia Borgia



DOS NOVELAS PARA CONOCERLA MEJOR

                              Lucrecia Borgia (Geneviève Chauvel)





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