El domingo pasado murió Tabucchi, unos de los escritores contemporáneos más rico en matices, con una prosa exquisita y, a la vez, sumamente comprometida.
Aunque italiano de nacimiento, su pasión por Pessoa le hizo vivir como portugués de corazón, siendo Lisboa o Porto algunos de sus escenarios (en realidad, más que paisajes, estas ciudades se convierten en verdaderos protagonistas, provistos de alma y sentimientos).
Entre sus libros (todos magníficos) me gustaría señalar tres títulos que siempre me han fascinado y he reeleído con devoción.
El primero, Piazza d' Italia, es un brevísimo libro (lo breve ha sido una de las grandes heroicidades del autor) que enseña sobre el fascismo (sus prolegómenos, imposición y consecuencias) mucho más que los sesudos manuales. Parece imposible, pero con un poder de condensación memorable, en una centena de páginas nos hablará de tres generaciones que van desde la unidad a la liberación.
Brillantísimo.
Brillantísimo.
El segundo, Réquiem, es mi favorito.
Una novela cuasi surrealista en el que el protagonista deambula siguiendo los pasos de Pessoa en una Lisboa tan sonámbula como realista.
La escena de los cocodrilos de Lacoste en el mercadillo o la visita al cementerio son de lo mejor que leí jamás en esta guía sentimental de la ciudad lusa, perfecta para quien quiera empaparse de una Lisboa profunda, a veces fuera de los circuitos turísticos más habituales.
Una novela cuasi surrealista en el que el protagonista deambula siguiendo los pasos de Pessoa en una Lisboa tan sonámbula como realista.
La escena de los cocodrilos de Lacoste en el mercadillo o la visita al cementerio son de lo mejor que leí jamás en esta guía sentimental de la ciudad lusa, perfecta para quien quiera empaparse de una Lisboa profunda, a veces fuera de los circuitos turísticos más habituales.
Por último, ¿cómo no reseñar su obra cumbre: Sostiene Pereira Un verdadero clásico contemporáneo del que ya hablamos aquí
