martes, 27 de marzo de 2012

TEXTOS PARA ESTUDIAR LA CIUDAD MEDIEVAL


PRAGA EN EL SIGLO X. LA CIUDAD COMERCIAL

La ciudad de Praga, construida con piedra y cal, es la mayor plaza comercial de aquella tierra. De la ciudad de Cracovia vienen a ella con sus mercancías los rus y los eslavos, y de la tierra de los turcos vienen a ella, también con mercancías y moneda, mahometanos, hebreos y turcos, que reciben a cambio esclavos, estaño y pieles (...) Por un denario se vende allí tanto grano que basta para sustentar a un hombre durante un mes, y también por un denario se obtiene la cebada suficiente para alimentar una cabalgadura durante cuarenta noches (...) En la ciudad de Praga se fabrican sillas, bridas y escudos utilizados en toda su tierra. Además en la región bohemia se fabrican unos paños finos de tejido ancho, semejantes a redes, que no tienen ningún uso práctico, que tienen entre ellos un valor constante: 10 paños por un denario. Con tales paños comercian, dándoselos en pago unos a otros (...) representan su capital y adquieren con ellos los artículos más preciosos: cereales, caballos esclavos, oro, plata y demás cosas. Los habitantes de Bohemia, cosa extraña, son oscuros de piel y cabello, y es poco frecuente entre ellos el tipo rubio.
ENNEN, Storia della cittá medievale, Roma, 1978, pp. 59-60. Recoge: M. A. Ladero, Historia Universal de la Edad Media, Barcelona, 1987, p. 321-322.

Privilegios de la ciudad de Lübeck

En nombre de la Santa e Indivisible Trinidad, Federico, por la gracia y clemencia divina, augusto emperador de los romanos (...)
     Tienen pleno derecho sobre los bosques de Dassow, Klütz y Brothen, de manera que podrán cortar cuanto necesiten para calentarse, construcción de barcos, de casas y otros edificios de la ciudad; pero que no haya engaño, y que los barcos que necesiten y de lo que se sirvan no sean vendidos; que sin necesidad construyan otros o bien envíen y vendan madera a otros países. Por otro lado pueden hacer pacer sus cerdos, e igualmente el ganado mayor y menor de toda la tierra del conde Adolfo, pero de modo que estos cerdos o ganados puedan volver dentro de la misma jornada de pastoreo en marcha, al lugar de que partieron por la mañana. Además, en su favor, nos confirmamos todos los derechos que les concedió el primer fundador del lugar, Enrique, en otros tiempos duque de Sajonia, y que él ha reforzado por su privilegio: nos lo hemos igualmente concedido al patronato sobre la iglesia parroquial de la bienaventurada María, de manera que, cuando muera el sacerdote, los ciudadanos elijan como patrón el sacerdote que más les agrade y lo presenten al obispo (...)
    Por otro lado, con sus mercancías vayan y vengan libremente por todo el ducado de Sajonia sin pagar impuestos, ni taloneo, salvo en Artlenburg. Y cualquiera que de entre ellos, fuera quien fuera, tenga que ver con la justicia por la causa que sea, por todo el territorio de nuestro imperio y ducado, se justificará por juramento delante del juez del lugar, sin ser hecho prisionero, siguiendo el derecho de la dicha ciudad. Todas las ordenanzas concernientes a la ciudad serán de competencia de los cónsules; y de todo lo que ellos recibirán, dos partes irán a la ciudad y la tercera al juez.
Codex diplomaticus Lubicensis, Tomo I, p. 9. Recoge: M. Riu y otros, Textos comentados de época medieval (siglos V al XII), Barcelona, 1975, pp. 618-620.
Extraídos  http://bib.cervantesvirtual.com


LA CARA OSCURA DE LA CIUDAD MEDIEVAL
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LOS TINTES EN LA EDAD MEDIA






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