jueves, 24 de febrero de 2011

LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ DE HENARES EN EL SIGLO DE ORO 3 NOVATADAS Y PENDENCIAS

No creáis que todo era estudiar en la Universidad de Alcalá.
Por ejemplo, hay numerosos textos que nos hablan de las novatadas que sufrían los novatos, como la famosa Gran Nevada que podemos leer en el Buscón de Quevedo


Patio de filósofos en donde debió transcurrir la escena

Entré en el patio, y no hube metido bien un pie, cuando me encararon y comenzaron a decir: -«¡Nuevo!». Yo por disimular di en reír, como que no hacía caso; mas no bastó, porque llegándose a mí ocho o nueve, comenzaron a reírse. Púseme colorado; nunca Dios lo permitiera, pues al instante se puso uno que estaba a mi lado las manos en las narices y apartándose, dijo:
-Por resucitar está este Lázaro, según olisca.
Y con esto todos se apartaron tapándose las narices. Yo, que me pensé escapar, puse las manos también y dije:
-V. Mds. tienen razón, que huele muy mal.
Dioles mucha risa y, apartándose, ya estaban juntos hasta ciento. Comenzaron a escarrar y tocar al arma y en las toses y abrir y cerrar de las bocas, vi que se me aparejaban gargajos. En esto, un manchegazo acatarrado hízome alarde de uno terrible, diciendo:
-Esto hago.
Yo entonces, que me vi perdido, dije:
-¡Juro a Dios que ma...!
Iba a decir te, pero fue tal la batería y lluvia que cayó sobre mí, que no pude acabar la razón. Yo estaba cubierto el rostro con la capa, y tan blanco, que todos tiraban a mí, y era de ver cómo tomaban la puntería. Estaba ya nevado de pies a cabeza, pero un bellaco, viéndome cubierto y que no tenía en la cara cosa, arrancó hacia mí diciendo con gran cólera:
-¡Baste, no le déis con el palo!
Que yo, según me trataban, creí de ellos que lo harían. Destapéme por ver lo que era, y al mismo tiempo, el que daba las voces me enclavó un gargajo en los dos ojos

Quevedo
Pero además de estas pesadísimas bromas, la vida estudiantil estaba llena (como todo nuestro siglo de Oro) de pendencias que la propia universidad intentaba controlar.
Pues resulta que los universitarios respondían solo a la autoridad del Rector que les podía multar, encarcelar (en una cárcel, aunque de barrotes de madera, en la propia universidad) o incluso expulsar.
Este rector solía hacer una ronda nocturna para evitar problemas (estaba prohibido estar por la ciudad más allá de las ocho) y en numerosas ocasiones tuvo que intervenir en conflictos. Fijaros en estos textos
En la villa de Alcalá de Henares, en cuatro días del mes de febrero de 1651, su merced el Sr Licenciado Don Pedro de Alfaro, dijo que serían las tres y media de la tarde, cuando le dieron noticia que unos estudiantes habían disparado unas carabinas o pistoletes a otros estudiantes
El señor rector ha publicado y pregonado y manda que no anden fuera del ámbito de la Universidad, sino que vengan a sus casas y no anden en cuadrillas y que antes del anochecer se recojan, so pena de treinta días de cárcel y destierro perpétuo de la Universidad y de descomunión mayor
Cristóbal Miguel, difunto vecino de esta villa. Sobre la muerte que se le dio al susodicho vecino de una herida que le dieron el domingo de Ramos de este año en el desarrollo de una pendencia.
Todos estos textos se han recogido de un maravilloso libro para ver la mala vida estudiantil en la Universidad de Alcalá de Henares en el siglo XVII
González Prieto. LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ EN EL SIGLO XVII. Facsímil de 1939

PARA SABER MÁS DE LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ

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