sábado, 26 de febrero de 2011

UNA LASCA Y VARIOS CUENTOS PREHISTÓRICOS

Os quiero presentar dos cosas de nuestra clase de 1º ESO.

La primera es nuestra lasca musteriense, a la que hemos bautizado (lo ha hecho Geanina), como la lasca Chichipuchi, posada en la mano de Rubén.

Lo segundo es el trabajo que estamos realizando en clase durante estas semanas y que nos están sirviendo tanto para lengua como para sociales.

Cada alumno ha escrito un cuento sobre el tema de la Prehistoria (del Paleolítico en concreto) que le sirve como nota de redacción pero también de historia, teniendo que desarrollar alguna de los conceptos que llevamos varios días trabajando (y sin cometer anacronismos)

Ahora los colgamos en el blog para seguir trabajando con estos textos desde otro punto de vista, pues los utilizaremos en clase como una forma de repasar lo ya estudiado y trabajar la comprensión de textos.

Evidentemente, como los cuentos son mucho más largos, sólo he colgado aquí algunos fragmentos especialmente significativos para la Prehistoria. Los mejores cuentos, ya completos, los iremos colgando en el blog de 1º ESO del instituto

QUÉ IMPORTANTE ES LA PINZA DE PRECISIÓN

En el instituto, Vicente enseñaba la prehistoria cuando Christian se quedó dormido y viajó en el tiempo. Llegó entonces a la prehistoria en donde vio a unos seres bípedos y humanos.

En silencio, les siguió hasta una cueva, mientras uno le tiraba una manzana al otro por comerse su pedazo de carne. Qué importante es la pinza de precisión.

Luego se oyó un trueno y Christian presenció el comienzo del fuego, acostándose después para despertarse cuando oyó unos lloros.

Los hombres tenían ya otro aspecto y lloraban por la muerte de uno de los suyos al que enterraban con unos trozos de carne asadísima y unas lanzas.

Uno de ellos vio a Christian y le arrojó una piedra en toda la cabeza (¡Maldita se la pinza de precisión!) (…)

Christian Cañamero (1º ESO C, IES los Olivos de Mejorada del Campo)

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EL HOMO HÁBILIS Y EL FUEGO

Había una vez una homo habilis que vivía en la sabana. estaba sola y vivía en una cueva, pues todo su grupo había muerto.

Era de noche y, de repente, se oyó un gran ruido en la llanura. Como no tenía tanta capacidad craneana, la homo hábilis tuvo miedo de salir, y sólo asomó la cabeza para ver qué pasaba.

Afuera de la cueva llovía, una gran tormenta.

La homo tenía mucho miedo; no recordaba una tormenta así, y creía que en cualquier momento moriría.

En un momento cayó un rayo sobre un árbol seco y empezó a arder.

¿Qué era eso que tanta luz daba?, pensó

Geanina Bobocea (1º ESO C, IES Los Olivos en Mejorada del Campo)

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EL VIAJE DE MI VIDA

-Es un homo Erectus y vivo, no me lo creo- dijo Nemo.

Entonces rápidamente Nemo fue a ver sus rasgos y sacó esta conclusión: la estructura general del tronco y de las extremidades del homo Erectus era muy parecida a la del hombre moderno pero la cabeza era claramente diferente. Su capacidad craneal oscilaba entre 800 y 1200 cm cúbicos, poseía una frente huidiza y una mandíbula fuerte, robusta y desprovista de mentón.

Entonces Nemo y Rubén decidieron seguir al homo Erectus a su refugio. El refugio era grande y cálido, el fuego de la entrada era tan agradable que daban ganas de estar mirándolo durante horas y horas. Era bastante raro por sus primitivas formas del habla, no les entendíamos nada, y el fuego les servía para que la carne estuviera mas blanda, por eso la forma de la mandíbula del hambre actual. El fuego también les servía para prolongar las actividades diurnas durante más tiempo, lo cual les favoreció el desarrollo de la técnica y de las estructuras sociales.

-Me puedes repetir todo desde el principio- dijo Rubén.

-Ya si eso mañana, mientras salimos de cacería con el grupo- respondió Nemo.

Según como cazaban, Nemo fue observando, y después de cazar 2 rinocerontes y 1 elefante sacó varias conclusiones: Son hábiles cazadores de grandes presas y para ello aprendieron a cazar en grupo y al llevarlos lo mas cerca que podían de la cueva les descuartizaban con cortantes herramientas de piedra, que hacían en una suerte de rudimentarias viviendas que servían a la vez de moradas.

Eso es todo lo que pudimos averiguar sobre el homo Erectus, no sabemos si es todo, pero qué grandes secretos nos depara aun la tierra.

Alejandro Pampliega (1º ESO C, IES Los Olivos en Mejorada del Campo)

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UNA PIEDRA

(...) Un día el homo iba andando y se encontró una piedra extraña

La miró y la cogió del suelo. Empezó a mirarla y mirarla, dándole vueltas. Tenía un borde afilado y cortaba. Se la llevó a su refugio y la dejó allí, porque no sabía muy bien qué era y para qué podía servir.

Pero aquella noche hacía frío y cogió el trozo de caza que había junto a él y se le ocurrió quitarle la piel para abrigarse con ella. Como tenía mucha suciedad decidió coger la piedra que le habría servido para quitarla para rasparla ahora por dentro. Todos los demás de la tribu la miraban, y terminaron por hacer lo mismo

Madalina Rusu (1º ESO C, IES Los Olivos en Mejorada del Campo)


EL SUEÑO DE WILIAN

(…) Se levantó en medio de África y Asia, no estaba muy seguro, pero lo que si se dio cuenta ese de que por fin había hecho realidad su sueño viajar en el tiempo, lo que no sabía era en qué año estaba.

Entonces vio ¡a un mono andaban a dos patas! Y que estaba haciendo una fogata, o por lo menos intentándolo. Entonces Wilian se acercó , todos los monos se quedaron sorprendidos

A al principio le querían atacar pero Wilian sacó su mechero y les encendió la hoguera , pero uno de ellos cogió y la apagó. Luego, con mucha calma, la volvió hacer. Era uno de los más raros, ya que estaba recubierto con una pintura azul.

Después de aquello todos se pusieron a hacer piedras talladas por los dos lados, de forma triangular y Wilian ya supo en qué momento de la prehistoria se encontraba (…)

Bárbara Cuesta (1º ESO C, IES Los Olivos en Mejorada del Campo)

LA LASCA


(…) Cuando llegué, me empezó a presentar a toda su familia: era una tribu tan grande que yo le pregunte que si todos eran sus primos, hermanos…Pero él me dijo que no, pero que ahí todo el mundo era como sus padres por así decirlo, ahí cuidaban todos de todos si uno se ponía malo , y no le cuidaba la mujer que le había tenido, le cuidaban un montón de personas…Yo me quedé un poco alucinada porque aquí, en mi mundo, no había tanta gente que se preocupase de las personas así por así. (…)

Le pregunté qué por qué las mujeres se quedaban embarazadas tan pronto. Salomé me dijo que aquí la edad mínima para tener un hijo era a los 11 u 12 años. ¡¡¡¡ ¡!!! Me quedé un poco asombrada; yo si viviera aquí ya tendría uno o dos niños. Le pregunté que si él tenía algún hijo y él me dijo que tenía 3 con tan solo 15 años que tenía pero me dijo que no se hacía cargo de ninguno que ellos no sabían ni quienes eran sus padres. (…)

Me desperté por la noche porque había mucho ruido y descubrí a otras personas de otras tribus intentándonos robar a algunos bebés y fuego entonces desperté a la tribu y empezaron a pelearse. Cuando terminaron ya era de día, y las mujeres se fueron a ver qué podían recoger. (…)

Jennifer Antón (1º ESO C; IES Los Olivos en Mejorada del Campo)

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