lunes, 21 de febrero de 2011

UN EXPERIMENTO PARA COMPRENDER LA SINESTESIA. PINTANDO LA MÚSICA

Durante la semana pasada hicimos un experimento en 2º de PCPI para comprender realmente qué era eso de la sinestesia, una palabra que aparecía una y otra vez a la hora de analizar el arte de finales de siglo (Gauguin o Cezanne) o la propia literatura (como el modernismo).

En realidad la cosa parece fácil de explicar, aunque más compleja de comprender. Se trata de realizar transferencias entre distintos sentidos o relacionar conceptos de otros sentidos.

La forma más habitual de verla en arte es la idea de convertir el color en notas de música y la pintura como una melodía, algo fundamental para comprender la futura abstracción de un Kandinsky o un Mondrian.

Con ella los pintores (y escritores) pretendían romper con lo puramente narrativo y objetivo. Ya no querían contar historias, ni siquiera querían pintar cosas. Por el contrario, necesitaban ampliar sus formas de expresión para comunicar sensaciones y sentimientos al espectador, librándole de los barrotes de la pura realidad.

Pero ahí está precisamente el problema. Cuando nos quitan barrotes también nos eliminan puntos de apoyo o normas y no sabemos qué o cómo mirar las cosas.

Eso es lo que les pasaba a mis alumnos, y por ello emprendimos este pequeño experimento: PINTAR LA MÚSICA, que en el fondo era intentar traducir en líneas las sensaciones que nos producían los sonidos y los ritmos

Creo que, tras hacerlo, las cosas quedaron más claras, más aún si ponemos todos los dibujos juntos y vemos las músicas en los que se inspiraron. Fijaros

Javier, por ejemplo, interpretó así la música Chil out

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Mientras que Pablo llegó a romper el papel en su frenética expresión del Heavy


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O Marta se inspiró en Paco de Lucía para componer este dibujo

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Mientras que Nerea lo sintió de esta forma tan maravillosa que abre el artículo


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