viernes, 21 de octubre de 2016

ROBESPIERRE O EL TERRIBLE TRIUNFO DE LA RAZÓN

Tomado de wikipedia


Robespierre y la dictadura jacobina presentan un terrible paradoja que bien podéis entender este fragmento de uno de sus más famosos discursos

La democracia es un Estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son de obra suya, actúa por sí mismo siempre que le es posible, y por sus delegados cuando no puede obrar por sí mismo. Es, pues, en los principios del gobierno democrático donde debéis buscar las reglas de vuestra conducta política.
Pero para fundar y consolidar entre nosotros la democracia, para llegar al reinado apacible de las leyes constitucionales, es preciso terminar la guerra de la libertad contra la tiranía y atravesar con éxito las tormentas de la Revolución; tal es el fin del sistema revolucionario que habéis organizado. Debéis aún regir vuestra conducta según las tormentosas circunstancias en que se encuentra la República, y el plan de vuestra administración debe ser el resultado del espíritu del gobierno revolucionario combinado con los principios generales de la democracia.

La idea parece fácil: para llegar a la democracia es necesario pasar antes por una dictadura que elimine los impedidentos para la libertad.
En realidad, incluso, Robespierre tenía cierta razón, pues no sólo valía con abolir ciertas leyes y crear otras, sino que había que combatir contra muchos enemigos, tanto internos (realistas y conservadores que querían volver al Antiguo Régimen o a una democracia restringida) como externos (las potencias europeas que habían declarado la guerra más que a Francia a su revolución).
Para ello se instalará un sistema de Comités (como el de Seguridad o Salud Pública) que "limpien" la sociedad de elementos contrarrevolucionarios, lo que conducirá al famoso Terror.
La guillotina funcionará de continuo en esta limpieza y, de elemento regenerador, se convertirá en una nueva forma de opresión y control (como la que utilizará personalmente Robespierre para eliminar a sus enemigos personales que, gracias a la dictadura, se han convertido en enemigos de la revolución)

Pero la cuestión va mucho más allá. ¿Qué consideraban los jacobinos por democracia?
Como podéis ver en el texto anterior, no sólo se trata de libertad, sino también de igualdad. Sin eliminar las grandes diferencias económicas no puede haber una verdadera democracia.
Para ello, por tanto, hay que ir más allá, y no sólo hacer leyes políticas sino crear un sistema económico distinto.
Para ello se decretó una desamortización de los bienes del clero, un control sobre las propiedades (el impuesto sobre las fortunas que confiscaba las tierra de exiliados y "enemigos del pueblo") o la famosa ley de precios que llevó al racionamiento y a la subida de los precios, perjudicando a los que en principio se quería ayudar, los menos favorecidos.


Pero estos cambios tienen, más allá de de medidas concretas, una ideología previa. Realmente habría que cambiar a los hombres para llegar a culminar el proceso.
Fijaros en otro fragmento del mismo discurso

En nuestro país queremos sustituir el egoísmo por la moral, el honor por la honradez, las costumbres por los principios, las conveniencias por los deberes, la tiranía de la moda por el dominio de la razón, el desprecio de la desgracia por el desprecio del vicio, la insolencia por el orgullo, la vanidad por la grandeza de ánimo, el amor al dinero por el amor a la gloria, la buena sociedad por las buenas gentes, la intriga por el mérito, la presunción por la inteligencia, la apariencia por la verdad, el tedio del placer voluptuoso por el encanto de la felicidad, la pequeñez de los “grandes” por la grandeza del hombre; y un pueblo “amable”, frívolo y miserable por un pueblo magnánimo, poderoso y feliz; es decir, todos los vicios y todas las ridiculeces de la Monarquía por todas las virtudes y todos los milagros de la República.

Evidentemente para ello se decretó un nuevo sistema educativo (que podría llegar a conseguir estos fines pero sólo a largo plazo) y se eliminó la iglesia católica, sustituyendo su culto por el de la Razón (curioso método que, inspirándose en Voltaire y sus críticas al clero, termina por contradecir su famosa tolerancia).
Pero un cambio tan radical de una sociedad (de la superestructura que llamarán los marxistas) requiere cambios tan sustanciales que las medidas pueden llegar a ser sublimes (abolición de la esclavitud, reparto igualitario de las herencias para acabar con la primogenitura, censo de indigentes para ayudarlos con los bienes confiscados... ) pero también ridículas (cambio de la nomenclatura del calendario, como puedes ver aquí, obligatoriedad del tuteo, cambio de nombres de ciudades como Versalles a partir de entonces llamado Cuna de la Libertad)
Y también, de nuevo, se aplicó la guillotina, no sólo a los enemigos reales del Régimen, sino a todos los que no cumplieran esta idea de nuevo hombre. (De nuevo violencia para llegar a la razón, fanatismo para predicar altas miras morales).

Pocas veces en la historia se retomó tan al pie de la letra la teoría de Maquiavelo en donde el fin justificaba los medios o, lo que ahora se suele decir, el tacticismo sobre la ideología.
Como habéis podido ver el pensamiento de Robespierre es profundamente ilustrado pero no así su práctica, algo que suele ocurrir en numerosas ocasiones y que tendremos la oportunidad de ver de nuevo en la Revolución  rusa


No creo necesario deciros que no pretendo justificar ningún exceso. Se puede abusar de los principios más sagrados. Corresponde al gobierno saber consultar las circunstancias, escoger el momento propicio y los medios idóneos; pues la manera con que se preparan las grandes cosas es una parte esencial del talento de realizarlas, de la misma manera que la sensatez es una parte de la virtud.

Y es que la lección de Robespierre es múltiple.
Por una parte nos habla del peligro de las dictaduras (por muy bien intencionadas que se propongan) que terminan confundiendo régimen con dictador, y sus propias ideas con la revolución, especialmente cuando se propone (como hacía Rousseau) el bien común sobre la felicidad individual sin otro tipo de contrapesos, poniendo las ideas sobre las personas, como ya vimos en el cuadro del Juramento de los Horacios, pintado por otro jacobino convencido, como era David)


Por otra parte, acaso Goya tenía razón y hasta sólo hace poco tiempo lo estamos empezando a comprender, y el sueño (entendido como el predominio absoluto) de la razón produce monstruos, y de la Ilustración nace el liberalismo pero también experiencias tan traumáticas como la del Terror jacobino
Tomado de wikipedia


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