lunes, 19 de diciembre de 2016

EL DESTIERRO DEL CONDE DUQUE EN TORO


La caída del Conde duque (enero del 1643) tras los sucesivos fracasos derivados de las rebeliones que trajo consigo la Unión de Armas, llevó al antiguo todopoderoso valido a un exilio a sus feudos de Loeches.

En realidad, el "despido" fue camuflado como la aceptación real ante una petición del propio valido ,que hacía tiempo que pedía permiso para retirarse de la vida pública debido a su mala salud (algo que realizaría en numerosas ocasiones, tal vez (Elliot) como una medida de presión ante el rey, confiado siempre que fuera denegado)
Yo he ido dilatando esta licencia, escribe el propio rey al Consejo de Cámara, por la falta que me ha de hacer su persona y por la soledad que me ha de causar su ausencia, pero he apretado tanto estos días en que se conceda esta permisión, que he venido a ello
Sin embargo, demasiado cerca de la Corte, su figura (Elliot) fue considera un peligro, y el rey terminó por exigirle que se retirara a sus dominios andaluces en Olivares.

Sin embargo, el conde-duque le pidió permiso para marchar hacia el norte donde había un clima que le podría acomodar mejor a sus dolencias, y se trasladó a Toro, en donde su hermana (recientemente env¡udada) tenía un palacio (el actual de los Marqueses de Alcañices, hoy colegio)

Allí permaneció hasta su muerte en 1645, dedicado a visitar las iglesias (especialmente San Ildefonso) y dar paseos a caballo por los alrededores.

En uno de ellos (15 de julio) ya volvió indispuesto, comenzaron las fiebres y perdió la cabeza para fallecer el sábado 22 de julio, quedando su cuerpo expuesto en una gran sala con tres altares.

Las exequias se celebraron en san Ildefonso en donde permaneció hasta el día 29, saliendo después en un cortejo fúnebre verdaderamente dantesco hasta Loeches, diez días después, como ya vimos aquí.




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