lunes, 5 de diciembre de 2016

Texto. Las concesiones comerciales. Persia

Si los persas viven en el pasado, es porque el pasado es su patria, porque el presente es para ellos una región extranjera donde nada les pertenece. Todo lo que para nosotros es símbolo de vida moderna, la expansión liberadora del hombre, es para ellos símbolo de dominación extranjera: las carreteras son Rusia, el tren, el telégrafo, la banca, son Inglaterra; Correos es Austria-Hungría…
 –…Y la enseñanza de las ciencias es el señor Baskerville de la Misión presbiteriana americana.
 –Justamente. ¿Qué elección tiene la gente de Tabriz? Dejar a sus hijos en la escuela tradicional, donde balbucearán durante diez años las mismas frases informes que sus antepasados balbuceaban ya en el siglo XII; o bien enviarlos a mi clase donde obtendrían una enseñanza equivalente a la de los pequeños americanos, pero a la sombra de una cruz y de una bandera estrellada. Mis alumnos serán los mejores, los más capaces, los más útiles a su país, pero ¿cómo impedir que los otros los miren como a renegados?

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De ahí vienen todas nuestras desgracias. Como el tesoro está agotado, se pide prestado a los rusos y a los ingleses, que para poder reembolsarse su préstamo obtienen concesiones y privilegios. Por esa vía se introdujo el zar en nuestros asuntos y así hemos vendido a precio de saldo nuestras riquezas. El nuevo poder se enfrenta al mismo dilema que los antiguos dirigentes: si no. consigue recaudar los impuestos a la manera de los países modernos, tendrá que aceptar la tutela de las potencias. Para nosotros lo más urgente es sanear nuestras finanzas. La modernización de Persia pasa por ahí; la libertad de Persia tiene ese precio.

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–El zar no quiere una democracia en sus fronteras, la palabra Parlamento le hace temblar de rabia. 
–¡Pero ése no es el caso de los británicos! 
–No, ¡pero si los persas lograran gobernarse como adultos, esto podría dar ideas a los indios! Inglaterra no tendría otro remedio que hacer sus maletas. Y luego está el petróleo. En 1901, un súbdito británico, Mr. Knox d'Arcy, obtuvo, por la suma de veinte mil libras esterlinas, el derecho a explotar el petróleo en todo el Imperio persa. Hasta ahora la producción ha sido insignificante, pero hace algunas semanas se descubrieron inmensos yacimientos en la región de las tribus bajtiaris. Sin duda habéis oído hablar de ello. Esto puede representar una importante fuente de ingresos para el país. Por lo tanto pedí al Parlamento que revisara el acuerdo con Londres con el fin de obtener unas condiciones más equitativas; la mayoría de los diputados estuvieron de acuerdo. Desde entonces, el ministro de Inglaterra no me ha vuelto a invitar a su casa.

Amin Maalouf.  Samarcanda 

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