martes, 14 de febrero de 2017

EL MURO DE BERLÍN

Imagen. Manuel Estévez

El Muro de Berlín muy pronto se convirtió en el gran símbolo de la Guerra Fría, así como su caída la imagen de su fin, precipitado por la Perestroika.

Su otigen se debe al peculiar reparto que se hizo de Alemania que ya vimos aquí, que dejó a Berlín (en territorio soviético) dividido en cuatro zonas.

Las tres occidentales (Reino Unido, Francia y EE UU) pronto se unieron, creando una isla capitalista en el centro del comunismo soviético, que provocaba mercado negro y continuas fugas (siempre desde el lado soviético).
Por ello, en 1961 se decidió la construcción de un muro de protección Antifascista (como se le denominó por las autoridades de la Alemania Democrática) en la que se invirtió ¡algunas horas!

A partir de entonces, Berlín se convirtió (por segunda vez) en el símbolo viviente de la Guerra Fría: el de una ciudad separada en dos mitades por vallas de hormigón y alambre de púas con una sola entrada legal (Checkpoint Charlie de la Friedrichstraße del que ya hablamos aquí)
.


A partir de entonces no cesaron los intentos de fugas (en torno a unas 5.000) y toda una iconografía en torno a él (y también sobre él, pues la parte occidental pronto se cubrió de graffiti y pinturas alusivas a la falta de libertad)


Pronto hablaremos de su caída
.



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