lunes, 27 de febrero de 2017

TEXTO. DESCOLONIZACIÓN-CORRUPCIÓN-GOLPE DE ESTADO

La primera ha consistido en una descolonización rápida, en conseguir la independencia. Optimismo, entusiasmo y euforia se adueñaron de todo el mundo. La gente estaba convencida que la libertad significaba un techo mejor encima de su cabeza, un cuenco de arroz más grande y unos zapatos, los primeros en la vida. Que se produciría un milagro: la multiplicación del pan, de los peces y del vino. No se produjo nada de esto. Todo lo contrario: aumentó vertiginosamente la población, para la cual faltó comida, escuelas y trabajo. Decepción y pesimismo no tardaron en reemplazar al optimismo. Toda la amargura, rabia y odio se dirigieron hacia las propias élites, que, voraces, se dedicaban a llenarse los bolsillos lo más deprisa posible. En un país que no tiene una gran industria privada, donde las plantaciones pertenecen a extranjeros y los bancos también son propiedad de capital extranjero, una carrera política es la única posibilidad de amasar una fortuna. En resumen: la pobreza y la decepción de los de abajo y la codicia y la voracidad de los de arriba crean un ambiente emponzoñado y minado que el ejército olfatea; presentándose como defensor de los humillados y ofendidos, abandona los cuarteles y alarga la mano para tomar el poder.
(...)
Era un hombre corpulento y tenía un rostro ancho y barrocamente tatuado. En los últimos meses ya no abandonaba su residencia, vigilada por la policía: tenía miedo. Hace cinco años, era un abogado medianamente acomodado. Tras un año de ejercer de primer ministro, poseía millones. Simplemente, transfería dinero de la cuenta gubernamental a la suya privada. Vaya uno adonde vaya, por todas partes encontrará sus casas: en Lagos, en Ibadán, en Abeokuta… Tenía doce limusinas; cierto que paradas, pero le gustaba contemplarlas desde el balcón de su casa. Sus ministros también se hicieron ricos en poco tiempo. Nos movemos en un mundo de fortunas fabulosas, amasadas a base de hacer política o, más concretamente, de practicar gangsterismo político: desarticular partidos, falsificar elecciones, matar a los adversarios y disparar sobre las multitudes hambrientas. Hay que ver todo esto sobre el telón de fondo de la sobrecogedora miseria que impera en el país que ha gobernado Akintola, un país quemado, desierto y ahogado en sangre.

Ébano. Ryszard Kapuściński

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