lunes, 26 de febrero de 2018

LAS GUERRAS ITALIANAS DEL RENACIMIENTO (1) EL MOSAICO ITALIANO

Italia fue, durante todo el Renacimiento (siglos XV y XVI) un mosaico de estados que, tras una relativa paz a mediados del XV, se convierte en un polvorín de alianzas, traiciones y guerras que se desarrollarán hasta bien entrado el siglo XVI.
Dedicaremos este primer post en analizar brevemente alguno de los principales estados.
Tomado de wikipedia


Cinco grandes estados (en la propia Italia) eran los grandes dominadores.

En el norte se encontraba Milán, dominado por los Sforza que habían sustituido a los Visconti y creado un estado centralizado. Precisamente serán su pactos con Francia los que desencadenarán la primera de las guerras.
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Al sur y oeste se encontraban dos repúblicas comerciales: Génova y Venecia.
Territorialmente era Venecia la que tenía una mayor importancia, especialmente cuando la progresiva reducción de su comercio por el Descubrimiento de América le hace proyectarse hacia su interior (la llamada Terraferma). Dirigida por los Dogos siempre mantuvo un pie en Italia y otro en Oriente, chocando habitualmente tanto con Milán como con los Estados Vaticanos, aunque también amenazada por los turcos.
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En el centro de la Península dos eran los grandes poderes: Florencia y los Estados Pontificios.
Florencia era un república comercial y bancaria dominada por los Medici, con un sofisticado sistema de gobierno que se derrumbó con la revuelta de Savonarola. Tras su derrota se convertirá en un principado.
Sus conflictos tradicionales se producirán con Siena y Pisa, competidores en el comercio.
Los Estados pontificios se van consolidando durante el siglo XV tras su crisis del siglo anterior, convirtiéndose en una monarquía absoluta con figuras especialmente expansivas (Alejandro VII, Julio II, León X). Su economía se basa precisamente en la religión que se utiliza como fuente de ingreso con sus jubileos, bulas y derechos feudales recaudado a estados cercanos como símbolo de sumisión.
En el sur, el Reino de Nàpoles es el único poder. Dominado por administradores y reyes absolutistas estaba íntimamente unido a la Corona de Aragón (siendo una rama de la familia reinante), por lo que Fernando I y más tarde Carlos V intervendrán directamente en todos los conflictos.

A este panorama habría que añadir numerosos estados independientes (Mantua, Ferrara, Módena, Lucca) y feudatarios (Rímini, Urbino, Verona, Forli...) dominados por condottieros, militares (Ludovico Gonzaga, Federico de Montefeltro, Sigismundo de Malatesta, los Este, Caterina Sforza,...) con ejército propio que vendían su experiencia y poder bélico al mejor postor, consiguiendo mayor o menor autonomía según el momento





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