viernes, 23 de julio de 2010

AVERROES Y EL ACEITE DE OLIVA

Filósofo y médico andalusí nacido en Córdoba (1126-1198), Ibn Rushd (Averroes) os puede hablar mucho del aceite de oliva

«Cuando procede de aceitunas maduras y sanas, y sus propiedades no han sido alteradas artificialmente, puede ser asimilado perfectamente por la constitución humana (...) Los alimentos condimentados con aceite son nutritivos, con tal que el aceite sea fresco y poco ácido (...) Por lo general es adecuada para el hombre toda la sustancia del aceite, por lo cual en nuestra tierra sólo se condimenta la carne con él, ya que éste es el mejor modo de atemperarla, al que llamamos, rehogo. He aquí como se hace: se toma el aceite y se vierte en cazuela, colocándose enseguida la carne y añadiéndole agua caliente poco a poco, pero sin que llegue a hervir»

Incluso, uno de sus platos favoritos eran los huevos fritos

«Cuando se fríen en aceite de oliva son muy buenos, ya que las cosas que se condimentan con aceite son muy nutritivas; pero el aceite debe ser nuevo, con poca acidez y de aceitunas. Por lo general, es un alimento muy adecuado para el hombre»

Los primeros olivares fueron plantados por los fenicios, explotándose de una manera intensiva durante el imperio romano que valoraba muchísimo el aceite de la Bética (En Roma existe desde entonces una colina artificial, el monte Testacceo, hecho con los fragmentos de cerámica rota de las vasijas que transportaban este aceite

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