sábado, 31 de julio de 2010

EL ISLAM. LA CIVILIZACIÓN DEL AGUA (7). LOS JARDINES BOTÁNICOS REALES Y LAS INVESTIGACIONES SOBRE LA AGRICULTURA


Sandías, limones, ciruela


«El príncipe debe prescribir que se dé el mayor impulso a la agricultura, la cual debe ser alentada, así como los labradores han de ser tratados con benevolencia y protegidos en sus labores. También es preciso que el rey ordene a sus visires y a los personajes poderosos de su capital que tengan explotaciones agrícolas personales; cosa que será del mayor provecho para unos y otros, pues así aumentarán sus fortunas; el pueblo tendrá mayores facilidades para aprovisionarse y no pasar hambre; el país será más próspero y más barato, y su defensa estará mejor organizada y dispondrá de mayores sumas. La agricultura es la base de la civilización, y de ella depende la vida entera y sus principales ventajas. Por los cereales se pierden existencias y riquezas, y por ellos cambian de dueño las ciudades y los hombres. Cuando no se producen, se vienen abajo las fortunas y se rebaja toda organización social».
Ibn 'Abdûn de Sevilla
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Decíamos en un artículo anterior de esta serie que los islámicos introdujeron numerosas especias desconocidas en el ámbito mediterráneo (En él los puedes encontrar).
Muchos de ellos se los debemos a la experimentación que se realizó en las almunias reales (palacios), pues, por lo menos hasta el siglo XI, el mecenazgo cultural y científico estuvo en manos de los grandes califas (que conseguían así prestigios pero también beneficios económicos y bélicos).
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En Al Andalus existieron tres grandes centros.
Por supuesto el primero fue Córdoba, tanto en tiempos del emirato como del califato (en él se aclimataron las palmeras, los granados, la berenjena…). Abulcasis (también médico, como muchos de ellos) escribió el El Tasrïf o el mozárabe 'Arïb ibn Sa`ïd  su calendario de Córdoba.
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Las granadas de Abderramán I

En el siglo XI (Época Taifa) la actividad científica y agrícola se desplazó a Toledo, a la corte de Al Mamum, con Ibn Wafib (Suma o compendio de Agricultura que servirá para su recuperación a través del Renacimiento por parte de Agricultura General, de Gabriel Alonso de Herrera) o su discípulos Ibn Bassal (introducción de las fresas)



La Sevilla de de Al Mutamid. Ibn Bassal se trasladaría a ella tras la caída de Toledo y, probablemente, introdujera el cultivo de los cítricos («Libro del propósito y de la demostración»). Ibn al-Haÿÿaÿ compuso el tratado de agricultura llamado al-Muqni' ( «El suficiente» ) en 1073
La Granada de los ziríes destaco at-Tignari. Sirvió primero al último rey Zirí 'Abd Allah (1073-1090). Compuso un tratado de agricultura titulado «Flor del jardín y recreo de las inteligencias» A finales del siglo XII o principios del XIII el sevillano Ibn al-'Awwam escribió Libro de la agricultura nabatea.
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Los últimos grandes jardineros aparecieron en la corte Nazarí de Granada a partir del XIV Ibn Luyûn de Almería (1282-1349) compuso el «Libro de la agricultura» en verso

Para saber más



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