miércoles, 28 de julio de 2010

CUANDO UN CONVENTO DE ÁGREDA FUE LA CAPITAL DEL IMPERIO. Sor María de Ágreda


Muchas veces he ofrecido a V.M. que le encomendaré a Dios y que clamaré al Altísimo por sus aciertos; y desde hoy protesto, Señor, que cuantas obras y ejercicios hiciere serán para pedir al Todopoderoso la salvación de V.M. como la mía y el amparo y conservación de sus reinos, y la satisfacción de todo lo que merezco con mi pobreza, por descargo de lo que V.M. ha ofendido a Dios.(...)

Así le escribía una monja de clausura de un pequeño convento de Ágreda (Soria) al mismísimo Felipe IV, el monarca planeta que aún conservaba entre sus posesiones más de medio mundo conocido.
Y es que esta religiosa, Sor María de Ágreda, fue uno de los personajes sobresalientes de nuestro siempre tan fascinante siglo XVII. Escritora sobresaliente (su Ciudad de Dios conoció más de 17 ediciones consecutivas), mística con éxtasis famosos, inteligencia sobresaliente… la Venerable (como la llaman en Soria) se convirtió en una pieza fundamental de la política del Imperio más importante de la época.
Todo sucede unos meses antes de la caída del Conde duque y la muerte de la reina Isabel de Borbón y (dos años después) del príncipe Baltasar Carlos. La situación política es sumamente difícil, y numerosos reinos intentan la independencia. Precisamente camino hacia uno de ellos (Cataluña), el propio rey, el 10 de junio de 1643, Felipe IV se detiene en Agreda, y se entrevista con la monja (ya por entonces famosa por su bilocaciones, que luego veremos)
A partir de entonces se comienza una correspondencia que duraría veintidós años y más de 500 cartas en la que el propio rey le pide a la Venerable noticias sobre sus difuntos que ella visita en sus éxtasis y ha encontrado (a Baltasar Carlos y a la reina Isabel) en el Purgatorio, y le han pedido que el rey rece por ellos.
En esta correspondencia se recogen también sugerencias sobre los gobiernos de los reinos, especialmente una, habitual en la época: los pecados del rey los paga su pueblo.
Se le aconseja rezar, hacer penitencia, orientarse con sentido cristiano en su conducta tanto pública como privada…, mientras le va dando noticias sobre sus difuntos en el Purgatorio y Felipe IV olvida toda su vida disoluta anterior, especialmente sus numerosas amantes, como la propia Calderona, de la que ya hablamos en un artículo anterior.


Su monasterio en Ágreda

Si esto fuera poco, la Venerable tiene otra historia verdaderamente increíble. En sus éxtasis sufría bilocaciones (su cuerpo se desdoblaba y aparecía simultáneamente en dos lugares). Durante ellas se aparecía a miles de kilómetros de distancia, en el sur de Estados Unidos, dedicándose a la evangelización de los indios. Sus típicos hábitos de color azul la convirtieron para aquellos indios en la Dama Azul, una verdadera sorpresa con la que se encontraron los primeros misioneros de la zona que vieron estupefactos símbolos cristianos en aquellos indios que jamás habían tenido contacto con la religión Católica.



Si os interesa el tema, hay una buena novela (La Dama Azul, Javier Sierra) que narra todas estas fantásticas historias.

El famoso manto de la Dama Azul

Y como colofón, en el propio monasterio de Ágreda en el que vivió, aún se conserva su cuerpo incorrupto (aunque cubierto por una lámina de cera para protegerlo) que todo el mundo puede ver en uno de los laterales de la iglesia

Tomado de wikipedia

Para saber más
http://www.youtube.com/watch?v=MJsqJM7rMYU&feature=related (Un interesante video sobre la Dama azul y la vista de la tierra desde el espacio)
http://www.mariadeagreda.org/rdr.php (página oficial. Atención para PROFESORES pues contiene unidades didácticas de Historia, Arte y Literatura, además de galerías de imágenes y todo tipo de informaciones)
http://soria-goig.com/Biblioteca/libros/lib_025.htm (fragmentos de cartas y otros testimonios)

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