jueves, 11 de abril de 2013

LOS REYES CATÓLICOS. POLÍTICA EXTERIOR


La conquista del archipiélago canario, comprendido en los límites castellanos concedidos por el Tratado de Alcáçovas, es el resultado de una doble financiación (pública y privada) en donde los reyes se reservan la conquista de las islas mayores. Iniciada en 1477 se prolonga hasta 1496 debido a la férrea resistencia de los indígenas (guanches) que serán casi por completo exterminados, haciéndose una repoblación (especialmente castellana) a la que se añade mano de obra esclava de origen africano (caña de azúcar).

La Política italiana. Dentro de la expansión mediterránea que el reino de Aragón había iniciado a finales de la  Edad Media y que Fernando da continuidad, Italia se convierte en la pieza clave, produciéndose (desde finales del siglo XIV) numerosos enfrentamientos entre Aragón y Francia que pretende ocupar Nápoles y otros territorios italianos. Tras varios años de luchas la victoria final corresponderá a Aragón y sus tropas que, capitaneadas por Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán), derrotan a los franceses en Ceriñola y Garellano (1503), permaneciendo bajo control aragonés Nápoles y Sicilia.
La expansión norteafricana debe de entenderse como una continuación de la conquista del reino nazarí, impulsando expediciones con un doble objetivo: religioso (lucha contra el Islam) y estratégico (control de las rutas comerciales del Mediterráneo occidental y control de los puertos en donde se refugiaban los piratas berberiscos). Gran parte de la expansión sucede tras la muerte de Isabel, con el Cardenal Cisneros como regente y el posterior gobierno de Fernando, ocupando Melilla, Tánger, Orán, Bujía, Argel, con los ejércitos dirigidos por Pedro Navarro. Su falta de una verdadera consolidación permitirá la creación de bases piratas (los famosos Barbarroja) que serán nuestra pesadilla durante el siglo XVI

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