lunes, 28 de marzo de 2016

EL PASQUINO. UNA ESTATUA PARLANTE PARA CRITICAR AL PODER


Igual que en España existían los mentideros, en la Roma Papal del Renacimiento y el Barroco existió un lugar en donde quien quisiese podría publicar (habitualmente en verso) críticas al poder (especialmente papal, aunque esta crítica se extendía a cualquier ámbito).
Se llama el Pasquino, y se encuentra muy cerca de la Piazza Navonna.
En realidad se trata de una escultura romana que formaba un grupo (¿Menelao y Patroclo?) que, medio mutilada, se debió poner en este rincón a finales de la Edad Media.

Su nombre no está nada claro, tal vez un mordaz sastre o un maestro de gramática que vivía en la zona o el nombre de un famoso gladiador.
Lo cierto es que durante la Edad moderna fue la voz de los que no la tenían, y sirvió como válvula de escape ante los poderosos (o utilizada por ellos mismos en sus guerras personales).

Aretino, el gran crítico de la corte papal, la utilizó asiduamente

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