jueves, 22 de septiembre de 2016

QUEVEDO Y ROMA


Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!, 

y en Roma misma a Roma no la hallas: 
cadáver son las que ostentó murallas, 
y tumba de sí propio el Aventino. 


Yace, donde reinaba el Palatino; 

y limadas del tiempo las medallas, 
más se muestran destrozo a las batallas 
de las edades, que blasón latino. 

Sólo el Tíber quedó, cuya corriente, 
si ciudad la regó, ya sepultura 
la llora con funesto son doliente. 

¡Oh Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura 
huyó lo que era firme, y solamente 
lo fugitivo permanece y dura.


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