lunes, 26 de septiembre de 2016

TEXTO. GALILEO Y EL MÉTODO CIENTÍFICO

Sí, antes de comenzar volveremos a poner todo en duda. Y no andaremos con botas de siete leguas sino milímetro por milímetro. Y lo que hoy encontraremos, mañana lo borraremos de la pizarra y cuando volvamos a encontrar lo mismo entonces sí que lo anotaremos. Si encontramos algo que corresponde a lo que deseábamos hallar, lo miraremos con especial desconfianza. Nos pondremos a observar el Sol con el decidido propósito de demostrar la inmovilidad de la Tierra. Y cuando fracasemos en esa empresa, cuando seamos derrotados por completo y sin esperanza, y estemos lamiendo nuestras heridas en el más lamentable de los estados, entonces sí que comenzaremos a preguntarnos si en verdad no habíamos tenido razón antes, es decir, que la Tierra se mueve. (Con un guiño.) Pero si cualquier otra hipótesis como esa se deshace entre nuestras manos, entonces sí que no tendremos compasión con aquellos que nada han investigado pero que hablan. ¡Quita el paño del anteojo y enfoca el Sol!

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