sábado, 26 de enero de 2013

El libro del sábado. MARCOVALDO de Italo Calvino

                                                 

No será la última vez que hablemos en esta sección de Italo Calvino, uno de los más grandes escritores (y pensadores) de la segunda mitad del XX.
Sus obras son verdaderos tratados sobre la vida posmoderna con la ventaja de estar escritos de una manera maravillosa.
Para empezar he decidido tomar una colección de historias poco conocidas: una colección de cuentos en donde un protagonista central, nos deja ver sus miserias a lo largo de las distintas estaciones como un círculo vicioso que nunca tendría fin.
Este tierno personaje es una curiosa reinterpretación del Pulcinella napolitano (aunque su ciudad sea, tal vez, Turín) que intenta buscarse la vida a través de tretas y engaños de pícaro que (como podrá suponerse) nunca llegan a buen fin, y muchas de las historias terminan con pequeños desastres que dejan al lector una pequeña y amarga sonrisa.
Y es que Marcovaldo busca la riqueza que ve en otros pero, ante todo, busca un sueño. Prisionero de la ciudad quiere reencontrar en ella la Naturaleza, o mejor dicho, el sueño de un paraíso perfecto y que es imposible, entre otras cosas porque nunca existió.
Es, como dice el autor, la Naturaleza que busca un hombre de la ciudad en unas historias "irónico-cómicas" que nos hablan a los urbanitas y nos descubren nuestro falso ecologismo (como también nuestras pequeñas bajezas).
Junto a ello hay toda una reflexión sobre el otro gran protagonista de los relatos: la propia ciudad y su capacidad para segregar a los hombres por su trabajo o posición social, dominarlos a través de la publicidad y el ansia de consumo, intoxicarlos con sus diversas contaminaciones... Una visión crítica de lo urbano que conecta con toda una sensibilidad que se formó mucho años después de haber sido escritas estas páginas (iniciadas en los 50 y que se terminaron en los 70, cuando ya había estallado la revolución sexual-antitotalitaria y ecologista de los movimientos contraculturales de finales de los 60)
En resumen, un caleidoscopio crítico pero bondadoso que nos puede ayudar a pensar sobre nosotros mismos y nuestros entornos.






No hay comentarios:

Publicar un comentario