sábado, 21 de noviembre de 2015

El libro del sábado. Terrorista. John Updike

Tras lo que ocurrió el fin de semana pasado en París, un libro para reflexionar.
¿Qué ocurre en el pensamiento de un joven para decidir conducir un camión explosivo para detonarlo en uno de los túneles de entrada a Nueva York?
Este sería el lema del libro, tan sólo conseguido a medias.
Entre sus puntos fuertes hay que destacar el juego (tan violento) de interpretaciones que se producen entre islam y mundo occidental. 
La visión musulmana sobre la decadencia de la sociedad estadounidense y su búsqueda compulsiva del placer inmediato, ya sea en el sexo, el consumo o los honores; frente al relativismo moral impuesto por la multiculturalidad de lo occidental que reduce al mínimo (la Constitución, acaso) los acuerdos sociales, dando un peso al individualismo tan brutal que puede volverse contra ella misma. 
Lo trascendente (que olvida la vida terrena) frente a lo fugaz (que prescinde de otro mundo que no sea éste), la umma solidaria (pero también asfixiante) frente al individuo y sus libertades (y soledades).
Tal pugna sobre la interpretación de la realidad, ¿puede llegar a ser superada? ¿realmente es posible encontrar lugares comunes para el acuerdo? ¿Una sociedad tiene que suspender sus libertades para protegerse o preservarlas a pesar de que estas sean el lugar perfecto para que incube el huevo de la serpiente?
Para el autor esto no es posible, ni siquiera en una de las instituciones básicas de nuestras sociedades: la educación formal. La historia del tutor y sus intentos por comprender el mundo cerrado de Admad son infructuosos, más aún cuando lucha contra un imán radicalizado que realiza una lectura heterodoxa del Coran en donde América es el enemigo de Alá y sus fieles.

Mucho más floja es la narración cuando se pasa del terreno de las ideas al de las prácticas terroristas, con un planteamiento del atentado realmente poco convincente (como también el propio final).

Lo que sí me ha resultado verdaderamente interesante es la descripción de la ciudad de New Postpet, verdadero paradigma de una zona industrial en decadencia tanto en su estructura urbana como en su sociología, un pequeño mundo en pleno naufragio que explica muchas cosas sobre la identidad (en este caso religiosa) como una forma de defenderse de un entorno hostil





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