sábado, 9 de abril de 2016

EL LIBRO DEL SÁBADO. Los santos inocentes. Miguel Delibes


Pocos libros tan brutales para describir cómo fue nuestra sociedad hasta hace poco tiempo, su profundo clasismo derivado de un mal reparto de la tierra (la nunca realizada reforma agraria) que generó una sociedad de amos y vasallos que, tras las frustrada intentonas de revolución (para ello lo mejor leer a Sender), la Guerra Civil y la posterior represión del primer franquismo, se estancó en el tiempo hasta la gran emigración rural del desarrollismo.
Un ambiente opresivo en donde más que clases sociales había dueños y (casi) esclavos, que no sólo ponían la fuerza de trabajo sino que vendían su propia dignidad por seguir comiendo un día más en ese mundo de caciques que poseían la tierra y los hombres que la habitaban, pues así era la vida.
Y es que una de las cosas más duras de toda la novela (y la magnífica película que inspiró) es la absoluta falta de rebeldía de esos oprimidos que ya no son capaces de, ni siquiera, imaginarse de otra manera, y su vida es un sufrimiento frente a unos vencedores que aún son capaces de quejarse de su comportamiento

Esta gente, se obstinan en que se les trate como a personas y eso no puede ser, vosotros lo estáis viendo, pero la culpa no la tienen ellos, la culpa la tiene ese dichoso Concilio que les malmete



Ya sea la novela (escrita en un vanguardista estilo) como la película son una herramienta impagable para profundizar en las raíces ideológicas del franquismo, especialmente en el ámbito rural



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