jueves, 17 de octubre de 2024

LAURA PÉREZ Y PABLO MONFORTE. Náufragos.



Una doble historia contada en dos tiempos y en dos colores que nos pasará constantemente desde el Madrid de los 80s a la Barcelona, de los 90
Es una historia de frustraciones y de oportunidades perdidas de miedos que nos obligan a hacer daño a los demás y sobre todo de dolor y tedio.
Una bonita y a la vez terrible historia de amor que como tantas acaba mal aunque aquí el dolor se vivirá en dos tiempos distantes pero sucesivos primero ella y después él



Laura


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martes, 15 de octubre de 2024

¿UN NUEVO FUTURO PARA LA IZQUIERDA FUERA DE LO WOKE?

 En primer lugar, hay que incitar a mujeres, inmigrantes y personas de color menos privilegiadas a apartarse de las feministas adaptadas al mercado, los antirracistas meritocráticos y el movimiento LGBTQ+ convencional, cómplices de la diversidad corporativa y del capitalismo verde o “ecocapi-talismo” que se apropiaron de sus inquietudes para modificarlas de modo que resultaran compatibles con el neoliberalismo. Esa es la meta de una iniciativa feminista reciente que procura reemplazar el feminismo de élite por un “feminismo para el 99%”. Otros movimientos emancipatorios deberían copiar esa estrategia.

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es imprescindible convencer a las comunidades trabajadoras sureñas, rurales y del Cinturón del Óxido de la necesidad de apartarse de sus actuales aliados criptoneoliberales. El truco consiste en persuadirlas de que las fuerzas que promueven el militarismo, la xenofobia y el nacionalismo étnico no pueden y no van a proporcionarles los prerequisites materiales esenciales para una vida digna, mientras que un bloque populista progresista sí está en condiciones de hacerlo. De ese modo, sería factible deslindar entre los votantes de Trump que pueden y deben ser sensibles a ese llamamiento, y los racistas declarados y los nacionalistas étnicos de la derecha alternativa que no lo son. Decir

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No sugiero que un bloque populista progresista deba silenciar las acuciantes inquietudes en torno al racismo, el sexismo, la homofobia, la islamofobia y la transfobia. Al contrario, el combate contra estos males debe ocupar un lugar central en un bloque populista progresista. Pero es contraproducente abordarlos con una condescendencia moralizadora, a la manera del neoliberalismo progresista. Este enfoque supone una visión superficial e inadecuada de esas injusticias, que exagera groseramente la idea de que el problema reside en la mentalidad de la gente y soslaya la profundidad de las fuerzas estructurales e institucionales subyacentes.

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estoy bastante preocupada por el surgimiento de un imaginario de izquierda que se concentra obstinadamente en los movimientos sociales y no piensa en los sindicatos, los partidos y otras formas de organización de los trabajadores. Creo que la izquierda está en crisis al menos en dos aspectos: carecemos tanto de una visión programática como de una perspectiva organizativa. Es como si hubiéramos pasado de la crítica del partido leninista al espontaneísmo neoanar-quista. No me parece que este último sea algo serio, si lo que queremos es cambiar el mundo de raíz. Por eso me interesa explorar el enorme terreno comprendido entre esos dos extremos.


¡Contrahegemonía ya! (Nancy Fraser)


lunes, 14 de octubre de 2024

LAS LETRINAS ROMANAS

 













Pocas palabras son necesarias si observáis la imagen inferior














Una corriente de agua continua pasaba con el canal inferior, llevándose los excrementos hacia la cloaca, y en el centro hay una fuentes para lavarse















Lo que nos llamará la atención es su falta de divisiones, la inexistente privacidad, cosa que no molestaba en absoluto los romanos, que charlaban de sus cosas.



















¿Y para limpiarse?


Fotos de Ostia Antica


Los retretes, casi siempre solo uno por casa (debemos imaginar que hacía las mismas funciones cualquier tipo de recipiente o de arbusto del jardín), se encontraban habitualmente en la cocina, como sucede en la Casa del Poeta Trágico. Solían estar en parte separados de la zona circundante por una mampara o tabique, pero en este caso sin que quede habitualmente el menor resto de puerta, indicio —lo mismo que las letrinas públicas de varios asientos encontradas en Pompeya y en otras ciudades— de que los romanos no tenían la misma obsesión que tenemos nosotros por la privacidad absoluta en esta esfera de la vida. 

La disposición no podía ser más simple: un asiento de madera sobre un agujero de desagüe, que solía desembocar en un pozo negro. Como los retretes no estaban conectados a la red principal de aguas, es de suponer que de vez en cuando se tiraba por el sumidero un cubo de agua o dos para facilitar el paso de los excrementos. Esta imagen de unas instalaciones sanitarias bastante chapuceras (y definitivamente malolientes) suele completarse en la imaginación de los modernos con el recipiente destinado a la esponja provista de mango con la que, según se nos ha dicho siempre, los romanos se limpiaban el trasero. Es indudable que así lo hacían a veces. Pero las pruebas son más endebles de lo que a menudo se da a entender (y no van mucho más allá de la cruel anécdota contada por el tutor del emperador Nerón, el filósofo Séneca, acerca del prisionero germano que prefirió ahogarse metiéndose por la garganta la esponja del retrete antes que enfrentarse a las fieras en el circo). Puede que los pompeyanos improvisaran utilizando diversos materiales para esta tarea. Una interesante teoría dice que en una casa convertida en almacén de garum durante los últimos años de vida de la ciudad, las grandes hojas de la higuera situada en sus inmediaciones habrían podido hacer las veces de la esponja. Los nuevos testimonios proporcionados por un gran pozo negro hallado en la vecina Herculano indican que tal vez se utilizaran también tiras de tela. 

Pompeya (Beard_ Mary)


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sábado, 12 de octubre de 2024

EL LIBRO DEL SÁBADO. Presentes. Paco Cerda.


Elena Fortún y su Celia en el exilio, barcos que salvan exiliados, campos de concentración con el Mediterráneo francés como rejas, Guiomar y Machado, gentes de la brigada internacional, el Duce, Miguel Hernández, los maquis, los mutilados de guerra, Agustín de Foxá y la épica falangista en la poesía, la cárcel de mujeres de Ventas...

Como ya ocurría en su novela anterior, Cerdá va cosiendo su historia con decenas de pequeñas historias que nos hablan, desde la emoción, de la Gran Historia. Aquella que se sucede tras el final de la Guerra civil y primera postguerra.

Lo novedoso es la historia central que se va repitiendo machaconamente: el traslado a hombros de cadáver de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante y hasta el Escorial.
Toda una gesta que se explica una y otra vez desde distintos puntos de vista políticos, sociales e ideológicos . Del Ausente al Presente, de cómo manipular un muerto bello y heroico para convertirlo en alimento espiritual de las masas y armazón de un régimen personalista. De fascistas laicos a gerifaltes de misa diaria y obispos, de juventud bella y arrojada a una nueva España gris y hambrienta en todo.
Es la historia de una gran mistificación de un personaje nada querido por el régimen pero que es utilizado por él para justificarse y dar una pátina social e ideológica a una pura dictadura militar, reconvirtiéndolo en el eje la propaganda y el sustento de ciertas medidas sociales (Auxilio Social, ...)




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jueves, 10 de octubre de 2024

Carlos García Gual. Introducción a la mitología griega (los jueves pensamos)



Ya el propio autor es toda una garantía, tanto por rigor como por claridad.

El libro se compone de tres partes.

En la primera se estudia los orígenes de la mitología, sus funciones y, ante todo, su naturaleza. No es algo enfrentado al logos, sino otro camino de conocimiento, mucho más intuitivo y narrativo que transmite sus conocimientos como metáforas y analogías. Algo que va más allá de la pura ciencia y que transmite unos valores y conocimientos que ésta no puede hacer (y que sólo últimamente comenzamos a comprender, valorando lo acientífico).

La segunda parte se ocupa de la explicación del panteón Olímpico y alguno de los dioses menores.

La tercera hace un alucinante recorrido a las funciones de la mitología en la Edad Moderna (con un amplio análisis del Renacimiento y el barroco) para luego ver cómo la mitología se ha convertido (dentro de la Historia de las Religiones) como una nueva ciencia.

Más interesante para aquellos que ya conocen lo básico y quieren profundizar en la primera y tercera parte


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martes, 8 de octubre de 2024

LAS CAUSAS DE TRUMP

(DURANTE EL PROGRESISMO NEOLIBERAL DE LOS 90 Y PRIMERAS DOS DÉCADAS DEL xxi) Se sacrificaron los centros fabriles en declive, sobre todo el llamado Cinturón del Óxido. Esa región, junto con centros industriales más recientes del Sur, recibió un duro golpe a causa de una tríada de políticas implementadas por Bill Clinton: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio (justificada en parte como una manera de promover la democracia) y la derogación de la Ley Glass-Steagall, que mitigó las regulaciones impuestas a los bancos. En conjunto, esas políticas y las siguientes hicieron estragos en comunidades hasta entonces sustentadas en la industria manufacturera. En el transcurso de dos décadas de hegemonía neoliberal progresista, ninguno de los dos grandes bloques hizo un esfuerzo serio por apoyarlas. Para los neoliberales, sus economías no eran competitivas y en consecuencia debían afrontar las inevitables “correcciones de mercado”. Para los progresistas, sus culturas estaban estancadas en el pasado y atadas a valores obsoletos que no tardarían en desaparecer en una nueva dispensación cosmopolita.

(...)

En 2011, con Occupy Wall Street, surgió otra oportunidad de salvar la brecha hegemónica. Cansado de esperar una rectificación por parte del sistema político, un sector de la sociedad civil resolvió tomar el toro por las astas y ocupó plazas públicas de todo el país en nombre del “99%”. Con su denuncia de un sistema que saqueaba a la inmensa mayoría para enriquecer al 1% más rico, estos grupos relativamente pequeños de manifestantes jóvenes no tardaron en ganar un amplio respaldo -hasta un 60% del pueblo estadounidense, según algunas encuestas-, sobre todo de sindicatos acorralados, estudiantes endeudados, familias de clase media en apuros y el creciente “precariado”. Sin embargo, en 2012 los efectos políticos de Occupy Wall Street fueron neutralizados y resultaron funcionales a la reelección de Obama, quien tuvo la astucia de adoptar la retórica del movimiento y así cosechó el apoyo de muchos que luego votarían a Trump en 2016.

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Donald Trump transformó los “meros” eufemismos en explosiones a voz en cuello de racismo, misoginia, islamofobia, homofobia, transfobia y sentimientos antiinmigrantes. La base “obrera” que su retórica invocaba era blanca, heterosexual, masculina y cristiana y estaba integrada por trabajadores de la minería, el petróleo, la construcción y la industria pesada. En contraste, la clase obrera cortejada por Sanders era amplia y expansiva y no solo abarcaba a los trabajadores fabriles del Cinturón del Óxido, sino a los del sector público y los servicios, incluyendo a mujeres, inmigrantes y personas de color. Sin

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Las políticas del Trump presidente divergen por completo de las promesas de campaña del Trump candidato. No solo desapareció su populismo económico: su designación de chivos expiatorios es cada vez más despiadada. En síntesis, lo que sus partidarios votaron no es lo que obtuvieron. El corolario no es un populismo reaccionario, sino un neoliberalismo hiperreaccionario. Sin embargo, el neoliberalismo hiperreaccionario de Trump no constituye un nuevo bloque hegemónico. Al contrario: es caótico, inestable y frágil. Esto se debe en parte a la peculiar psicología personal del portaestandarte y en parte a su codependencia disfuncional con la dirigencia del Partido Republicano, que ha intentado sin éxito reafirmar su control y ahora espera el momento oportuno mientras busca una estrategia de salida. No podemos saber exactamente cómo evolucionará esta situación, pero sería necio descartar la posibilidad de que el Partido Republicano se divida.

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Trump, quien sin el menor reparo, como señala con agudeza David Brooks, “tiene olfato para detectar las heridas en el cuerpo político y día tras día mete un atizador al rojo vivo en todas y cada una para dejarlas siempre abiertas”. El resultado es un ambiente tóxico que parece convalidar la idea, sostenida por algunos progresistas, de que todos los votantes de Trump son “deplorables”: racistas, misóginos y homofóbicos incurables. También gana fuerza la idea contraria, respaldada por muchos populistas reaccionarios: que todos los progresistas son moralizadores incorregibles y elitistas engreídos que los miran con condescendencia mientras sorben su café italiano y juntan dólares a paladas.


¡Contrahegemonía ya! (Nancy Fraser)

lunes, 7 de octubre de 2024

COSAS DE ROMANOS. ¿Te lo imaginas? ¿Una sociedad sin esclavos?

 ¿Te lo imaginas? ¿Una sociedad sin esclavos? ¡Cuándo se ha visto una cosa así! ¿Cómo funcionaría todo? ¿Quién llevaría a cabo las tareas más básicas, las que quedan incluso por debajo del más bajo de los hombres libres? ¿Qué haríamos con todos los prisioneros capturados en campañas de conquista? ¿Cómo exhibiría uno su riqueza?


Cómo manejar a tus esclavos (Jerry Toner)


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sábado, 5 de octubre de 2024

EL LIBRO DEL SÁBADO. Passuth, László. Ravena fue la tumba de Roma




Una monumental novela que realiza la biografía de Teodorico, rey de los ostrogodos, desde sus orígenes en el centro de Europa hasta su muerte como rey de los godos de Italia.

A través de ella viajamos por medio mundo conocido, del Danubio a la corte de Constantinopla, los Balcanes e Iliria para terminar en la península itálica, con Ravenna y Roma como grandes protagonistas

Conocemos también a todas las personalidades relevantes de la época desde su padre Teodomiro, a los emperadores bizantinos como Zenón y, más tarde, a Justino, Justiniano y Teodora; el usurpador Odoacro, el último emperador romano Rómulo Augústulo, Boecio o el Papa romano Juan

La novela de largo aliento tiene sin embargo bastantes altibajos, y mientras en unos momentos se demora, acaso excesivamente, en otros pasan los años en muy pocas páginas, casi como un resumen histórico

Pese a todo es una lectura magnífica, aunque se necesita tiempo dado su volumen, para conocer los finales del Imperio Romano y los principios del Reino de Constantinopla así como el mundo de los bárbaros pues Teodorico vive con dos almas partidas una ostrogoda y otra bizantina






miércoles, 2 de octubre de 2024

LAS PUERTITAS DEL SEÑOR LÓPEZ. TRILLO/ALTUNA

 


Como un Cortázar dibujado, el señor López siempre tiene una puertita por la que poder salir de una realidad que no le gusta.

Como en Cortázar, tres esas puertitas está lo maravilloso en sus múltiples posibilidades, desde el sueño a lo demasiado real. Se encuentran los deseos y los miedos, propios y sociales, que le permiten pequeñas aventuras sin un peligro real (pues la puertita se puede volver a cruzar) que la extrañeza o la desilusión.

El libro tiene crítica social, una introspección en alguno de nuestros pequeños fantasmas y, sobre todo, muchísima poesía.

Pues en realidad todo seguimos siendo Cronopios o Famas, cada uno con su cruz.




Laura


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martes, 1 de octubre de 2024

EL PROGRESISMO NEOLIBERAL Y LA MÁSCARA WOKE

El proyecto neoliberal no podía venderse políticamente tal como era. Exigía un lavado de cara. Y ahí es donde entraron los “progresistas”, que aportaron cobertura ideológica a los propagandistas del libre mercado y los plutócratas asociados al sumar corrientes individualistas liberales de feminismo, antirracismo y derechos para las personas LGBTQ+. Muchos progresistas, desde luego, no se interesaban ni se concentraban en la cuestión económica. Pero existía una afinidad electiva entre su idea de “emancipación”, meritocrática y ansiosa por romper el techo de cristal, y el ethos del libre mercado. Tanto ellos como los neoliberales tenían una visión individualista y elevada de las cosas. Eso era una afinidad electiva.

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Clinton tuvo la idea de crear un “nuevo” Partido Demócrata capaz de conquistar el apoyo de los profesionales urbanos y los “trabajadores simbólicos” instruidos y de descentralizar las reivindicaciones de la base tradicional del partido entre los obreros fabriles. Tony Blair adoptó este modelo para su nuevo laborismo, cuyo objetivo era poner coto al monstruo del conservadurismo británico. Políticos como Blair y Clinton eran oportunistas que imaginaban estrategias para que sus partidos continuaran ocupando un lugar relevante y ganaran elecciones en tiempos de cambio. De paso, inventaron una nueva formación política hegemónica. El neoliberalismo progresista fue el sucesor de la so-cialdemocracia al estilo New Deal.

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Para que el proyecto neoliberal triunfara, había que presentarlo en un nuevo envase, darle un atractivo más amplio y vincularlo con aspiraciones emancipatorias no económicas. Una economía política profundamente regresiva podría convertirse en el centro dinámico de un nuevo bloque hegemónico solo si se la adornaba con las galas del progresismo. Por consiguiente, los “nuevos demócratas” tuvieron que aportar el ingrediente esencial: una política progresista de reconocimiento. Respaldados por fuerzas progresistas de la sociedad civil, difundieron un ethos del reconocimiento superficialmente igualitario y emancipatorio. En el núcleo de ese ethos convivían ideales de “diversidad”, “empoderamiento” de las mujeres, derechos para la comunidad LGBTQ+, posracialismo, multicul-turalismo y ambientalismo. Estos ideales se interpretaban de una manera limitada y específica que era plenamente compatible con la transformación de la economía estadounidense conforme a los dictados de Goldman Sachs: la protección del ambiente significaba el comercio de las cuotas de emisiones de carbono. La promoción del acceso a la propiedad de la vivienda equivalía a armar lotes de préstamos de alto riesgo y revenderlos como bonos respaldados por hipotecas. Igualdad era sinónimo de meritocracia.

(...)

El programa neoliberal progresista para alcanzar un orden justo de estatus no apuntaba a abolir la jerarquía social, sino a “diversificarla” mediante el “empoderamiento” de las mujeres, las personas de color y los integrantes de minorías sexuales “talentosos” para que llegaran a la cima. Ese ideal es intrínsecamente específico de una clase y apunta a garantizar que individuos “meritorios” de “grupos subrepresentados” puedan alcanzar posiciones y retribuciones similares a las de los varones blancos heterosexuales de su propia clase. La variante feminista es reveladora pero, por desdicha, no única. Centrada en el “feminismo corporativo” y la “ruptura del techo de cristal”, sus principales beneficiarías solo podían ser quienes ya poseían el capital social, cultural y económico requerido. En cuanto a las demás, ni lograrían subir un escalón desde el sótano.

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se forjó una nueva alianza de empresarios, banqueros, residentes suburbanos, “trabajadores simbólicos”, nuevos movimientos sociales, latinos [Latinx] y jóvenes, sin perder el apoyo de la comunidad afroestadounidense, que sentía que no tenía ningún otro lugar adonde ir. En la campaña por la nominación presidencial demócrata de 1991-1992, Bill Clinton se alzó con la victoria al hablar de diversidad, multicul-turalismo y derechos de las mujeres, aunque luego predicaría con el ejemplo de... Goldman Sachs.

(...)

Es innegable que el neo-liberalismo progresista ha beneficiado a las capas superiores de las clases profesionales y gerenciales, y ese es un sector numeroso e influyente. A las mujeres o las personas de color de ese sector, como a sus pares masculinos blancos, les ha ido bastante bien. Pero no, los beneficios para el resto no me impresionan tanto. Bhaskar Sunkara: El ejemplo de Cuomo, el gobernador de Nueva York, que aprobó una ley y se movilizó para legalizar el matrimonio igualitario la misma semana que clausuraba refugios para jóvenes que eran en su mayoría LGBTQ+fue hasta cierto punto un gran símbolo del momento presente.


¡Contrahegemonía ya! (Nancy Fraser)