martes, 18 de febrero de 2014

LA CÁRCEL DE MUJERES DE VENTAS. De la República al franquismo


En la calle Mondéjar, muy cerca de la Plaza de toros de las Ventas, se encontraba la cárcel de mujeres, llamada de Ventas, de la que queremos hablar hoy.

Aquí tenéis un plano para situaros (Se encontraría en el lugar señalado con una A)



El edificio se había construido durante la Segunda República (proyecto en 1931, realización en 1933) por el arquitecto Sáez de Vicuña en estilo racionalista (adaptar la arquitectura a la función, evitando la decoración y buscando formas geométricas).

Este estilo se adecuaba perfectamente a las nuevas ideas republicanas sobre la cárcel y el castigo que había introducido Victoria Kent en el Ministerio del Interior como directora de prisiones.

Victoria Kent, primera mujer directora de prisiones

Con ella había llegado la idea (aún presente en la teoría pero bastante poco aplicada en la realidad) de la cárcel no sólo como un castigo social sino como una manera de reintegrar al delincuente a la sociedad por medio de la reeducación.
Se pretendía, además, que sólo  la falta de libertad fuera el castigo, es decir, que un preso no tenía libertad pero sí dignidad, y debía vivir encarcelado pero en unas condiciones al menos dignas.

Precisamente por ello se buscaba un edificio luminoso y bien ventilado, con pequeños patios internos para el esparcimiento y una serie de servicios hasta entonces desconocidos: aulas, enfermerías bien dotadas, pabellones para las mujeres con hijos, talleres de trabajo...

Toda esta reforma (que el en fondo significaba entrar al fin en las lógicas europeas y modernizar España, como desde tantos ámbitos se intentó durante la república) se rompió completamente tras la guerra civil y la victoria del franquismo. (Aunque ciertamente, este proceso había comenzado tras la caída de Victoria Kent, y en los siguientes años del República la situación de las cárceles no había sido tan idílica ni humanitaria)

La cárcel siguió funcionando pero se cambió por completo su ideología.
En el aspecto material se multiplicó por tres la capacidad de presas del recinto, ocupando éstas pasillos y dependencias no pensadas en origen (azoteas, pasillos, escaleras), masificando la cárcel y empeorando de manera espectacular las condiciones de vida (durmiendo en el suelo, sin calefacción, propagación de epidemias con sólo dos médicos para atender a miles de mujeres...)
Cambió también su consideración. Las prisioneras eran, fundamentalmente, políticas, acusadas de colaborar con la República y conspirar contra el Régimen franquista.

Junto a ello, la ideología fascista-católica cambió el sentido de la reeducación. Los actos religiosos se multiplicaban, congregaciones de monjas entraban a formar parte del personal, se cantaba el cara al sol con el brazo levantado y las paredes se llenaban de lemas del nuevo régimen triunfante.



Sin embargo, el episodio más terrible sucedió en los primeros años de la posguerra. La cárcel se utilizó para encarcelar a mujeres que, por las razones más peregrinas, eran consideradas no adictas al régimen (desde comunistas o sindicalistas a maestras, novias, hermanas o madres de "rojos",...). El trato que se las daba era verdaderamente humillante en todos los sentidos (torturas con electrodos traídos por la Gestapo) pero especialmente en la forma de practicar las sacas.
Estas sacas eran literalmente el acto de sacar a algunas presas por la noche  para ser fusiladas. Con todas en formación se las iba llamando a voz en grito, tras unas verdaderas parodias de juicios sumarísimos en donde el ejército franquista era, a la vez, fiscal, abogado defensor y juez, sin un verdadero derecho a la defensa.
Conducidas en camiones se las llevaba entonces con destino a las tapias del cercano cementerio de la Almudena. Desde la misma cárcel se podían oír los disparos del pelotón y los posteriores tiros de gracia.
Como veis el estado de derecho (y bienestar) que había planteado la II República se convertía en pura represión y violencia ejercida desde el Estado durante la dictadura.



Si queréis conocer más esta cárcel y el periodo del primer franquismo existe una fantástica novela (luego convertida en película): La voz dormida de Dulce Chacón.


4 comentarios:

  1. El periodo franquista es un episodio lamentable de nuestra historia. Pero describir la segunda república española como un periodo de defensa de los derechos de los ciudadanos es un insulto a los españoles q fueron encarcelados, torturados,y asesinados durante el gobierno del frente popular. Si no queremos repetir la historia, a las alturas q estamos, seamos responsables,y objetivos.
    Gracias.

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  2. Yo recomendaría, más que La voz dormida, Las Trece Rosas. Me parece una historia fascinante, tanto los libros sobre ellas como la película. Es una vergüenza que estas cosas hayan pasado... y sigan pasando en algunos países.

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    1. Lo lei hace muchos años y tengo pendiente la relectura para este verano

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