lunes, 24 de febrero de 2014

LOS FELICES 20


Tras la I Guerra Mundial, y especialmente en Estados Unidos (pero también en Francia, Inglaterra o en las élites alemanas), se vive un momento de euforia económica y social.

Es el triunfo de las clases medias que imponen un nuevo sistema de vida basado en el consumo, la cultura del ocio, las nuevas modas o la industria en plena expansión

Nuevos bailes que rompen con los modos aristocráticos anteriores, mucho más movidas y sensuales (jazz, tango, charlestón, fox trox...), inventos creados en el ámbito bélico que ahora revolucionan la vida civil (teléfono, el automóvil, cine mudo, fonógrafos, la radio, los aviones, los primeros electrodomésticos, descubrimiento de la pelicilina...), el inicio de la publicidad que aumenta el consumo (como lo hará también el sistema de ventas a plazos), nueva imagen de la mujer (que ahora empieza a conquistar su libertad en los círculos más selectos, y se viste a la moda marcada por Cocó Chanel, fuma, se maquilla, es consciente de su sexualidad, aunque no vota por muchos pantalones que lleve), las costumbres tradicionales se relajan y se democratizan creándose nuevos espectáculos de masas (el deporte, el cine, las veladas de boxeo).
Coco Chanel


Es un momento de optimismo social en donde todo parece permitido. El futuro siempre será mejor que el presente, y no existe ningún problema en endeudarse para seguir consumiendo. (¿No os recuerda demasiado a la época de burbuja inmobiliaria y crediticia de los años 90 y principios de la primera década del XXI que vivió, entre otros, España, antes de caer en la crisis actual? Aquí la analizamos)
Era el origen de la sociedad de consumo



Fue en EE UU donde estos cambios se produjeron de una forma más intensa. Ganadora de la guerra (pero sin haber destruido su territorio en ella y con la competencia de Alemania eliminada y de Gran Bretaña y Francia muy dañadas y con enormes créditos que le deben pagar), su economía crece de forma espectacular, tanto en el interior como con objeto a la exportación a la Europa destruida.
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Es el gran triunfo de la segunda revolución industrial, de la electricidad que permite la vida nocturna, del petróleo refinado para los automóviles creados por el sistema fordista, del acero y el hormigón que sirve para levantar sus grandes rascacielos, verdadero paisaje de los nuevos tiempos (aquí puedes ver el primer rascacielos de España, la Torre de Telefónica, precisamente de esta década, de las clases medias que acceden a una vida antes sólo destinada a la burguesía.


Parece, además, el triunfo definitivo de la democracia, del individualismo, del sueño americano (el hombre hecho a sí mismo) que hace crecer de forma masiva la emigración europea hacia EE UU, el país de las oportunidades.


Sin embargo, estos años 20 están incubando graves problemas que explotarán antes de finalizarse la década 
En Europa serán la irrupción de los fascismos y el contagio comunista desde la URSS.
En EE UU se están poniendo los ladrillos del gran crac con el crecimiento de burbujas especulativas (en la bolsa, la construcción, la agricultura) alimentadas por dinero a crédito.



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