miércoles, 30 de agosto de 2017

SIGISMUNDO PANDOLFO MALATESTA, SEÑOR DE RIMINI


Pocas figuras encarnan con tanta verdad, gloria y horror el ideal de condottiero renacentista.
De familia de condottieri, en el aspecto militar fue el característico soldado de fortuna que desarrolló gran parte de su carrera a las órdenes de un señor más poderoso, Francesco Sforza, ayudándole en las guerras intestinas que enfrentaron a Milán, Florencia, venecia, los Estados Pontificios o Nápoles, con constantes cambios de alianzas y traiciones.
Su suerte militar se comenzó a torcer primero al enfrentarse con Náoles y más tarde con el papa Pio II, que llegó a excomulgarle, impidiéndole seguir siendo condotiero.

Retrato de Piero della Francesca

Ante ello primero intentó ofrecerse al turco, y más tarde fue contratado por Venecia para enfrentarse a él en Morea en donde contraería la malaria que terminaría acabando con su vida.
Durante toda su larga experiencia bélica siempre terminó por enfrentarse con el otro gran condottiero de la época, Federico de Moltefeltro, que al contrario que él supo jugar siempre mejor sus cartas políticas, convirtiéndose en duque mientras Malatesta poco a poco iba siendo abandonada por su buena estrella.

Castello Sismundo. Rímini

Junto a esta faceta militar, Malatesta fue un profundo conocedor de las nuevas corrientes artísticas y filosóficas de la época. Imbuido por el neoplatonismo de su maestro y fiel consejero, Pletón, bizantino exiliado en Italia que pretendía una filosofía atea en donde el legado griego se impusiera a la Iglesia (entre sus alumnos se encontraron Ficino o Pico della Mirandola), organizó en su corte de Rímini un grupo de literatos y artistas entre los que se encontraron León Batista Alberti, Piero della Francesca o Agostino de Duccio que colaboraron en el monumento que le franquearía la gloria eterna: el templo Malatestiano.

Tras varios matrimonios, se enamoró locamente de Isolda para que la que compuso versos, convirtiéndola en el ideal de dama renacentista, uniendo sus iniciales en el templo.

Tumba de Isolda
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Sus iniciales entrelazadas







lunes, 28 de agosto de 2017

SAN JUAN DE LA CRUZ (1) Nacimiento y primera letras


San Juan de la Cruz nace en un pequeño pueblo de La Moraña llamado Fontiveros.
Sus padres, cristianos nuevos, tenían claros antecedentes moriscos (muy habituales en la zona) y judíos (tal vez el padre).
El padre, relacionado con la venta de seda, murió muy pronto, dejando a la mujer con tres hijos y una familia política que no quiere saber nada de ella, por lo que la infancia de San Juan está marcada por la pobreza.
La madre, tejedora, se trasladará a Arévalo, instalándose en las cercanías de San Pedro.


Pero la época es difícil, marcada por hambrunas, sequía y malas cosechas que están anunciando el declive de Castilla, pieza fundamental del Imperio pero cada vez más abandonada en lo económico, y pronto se trasladará a Medina del Campo en donde su trabajo podría tener una mayor salida.

Plaza de las Ferias. Medina del Campo


En Medina, el joven Juan comenzará a trabajar en un Hospital de Bubas mientras intenta sacar horas para acudir a las clases que se imparten en el recién inaugurado Colegio de los Jesuitas, comenzando a destacar en la retórica

La casa familiar se encontraba frente al Palacio de las Dueñas en donde llegaría a ver (perdido entre el gentío) a Carlos V que marchaba ya a su exilio voluntario en Yuste





miércoles, 23 de agosto de 2017

SOBRE LAS MÚLTIPLES VIDAS DE SANTIAGO



Santiago. Santa María de Tera (Zamora)

Es la imagen más temprana de Santiago como peregrino


La propia Iglesia actual reconoce que Santiago no estuvo aquí. Sin embargo permite su culto, así como su nombramiento como patrón oficial de España (aunque eso trajo su controversia). Por eso vamos a contar su historia, una de las más fascinantes de todo el santoral cristiano, tan falsa históricamente como bella y, sobre todo, muy aleccionadora para entender ciertos sucesos que ocurren en la vida.

Santiago, el menor,  vino a Península y durante casi tres años predicó en nuestras tierras sin demasiado éxito, pues sólo consiguió 7 adeptos, aunque se le apareció, en Zaragoza, la Virgen sobre un Pilar (origen de esta advocación), consolándole con una frase un tanto misteriosa: Lo que no conseguiste en vida, lo harás tras la muerte.
Basílica del Pilar. En los relieves se narra esta historia que acabamos de contar

Tras ello volvió a Palestina en donde se enfrentó con un famoso mago de la zona, al que consiguió convertir. Tras varias peripecias más, en el año 44, Herodes Agripa lo mandó prender y ordenó que le cortaran la cabeza.


 Ribalta. Martirio de Santiago.



Aquí comenzó la segunda vida de Santiago

Unos discípulos le embarcaron en una barca de piedra que sin remos ni vela, pero empujado por los ángeles que, con sus solas fuerzas celestiales, afrontaron la arriesgada travesía de todo el Mediterráneo hasta las columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar), remontar el Atlántico y llegar al fin a un rincón escondido de una ría gallega, anudando la barca a un gran pedron (Padrón, donde los pimientos).
Se encontraron entonces con un terrible personaje, la reina Lupa, que les ofreció un carro tirado por toros salvajes que, milagrosamente y ante el signo de la cruz que les hicieron en la testa, se volvieron mansos como bueyes.
Anduvieron con su santa carga hasta el mismo centro del palacio, de donde nadie fue capaz de moverlos. Allí mismo lo enterraron ante la reina que había quedado enmudecida por el prodigio.


 
Tumba actual de Santiago


Después la historia descansó nueve siglos, sin que nadie supiera de aquellos sagrados restos, hasta que una noche de verano del año 813 el eremita Pelayo observó resplandores (ahora las llamamos estrellas fugaces, y pedimos un deseo) y cánticos celestiales en el lugar. (De ahí los de Campo stellae o Compostela).

Aquí comenzó la tercera vida del santo, su verdadera reinvención. 
Los hechos se sucedieron muy deprisa, apoyados en la mentalidad religiosa medieval pero también los cálculos políticos y económicos de los reyes españoles y la orden de Cluny, íntimamente unida al papado
El eremita advirtió al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, quien después de apartar la maleza descubrió los restos y ¡los atribuyó sin duda alguna al apóstol que llevaba 800 años en silencio!
Tras ello fue informado el Rey Alfonso II, el Casto, aconsejado por el famoso Beato de Liébana que, curiosamente, unos años antes había dedicado sus horas a creación de himno en honor a Santiago, y que estaba creando toda una política cultural-religiosa (en el momento era lo mismo) para potenciar al reino astur


Ribalta. Descubrimiento (invención) del cuerpo de Santiago

Por favor observad la cara del rey Alfonso II


Eran entonces los finales del siglo IX, y el reino Astur se encontraba empeñado en una guerra contra los musulmanes que luego llamarían Reconquista. Los islámicos tenían ya su concepto de guerra santa y un lugar de peregrinación: La Meca. 
Pero a veces ocurren cosas (o simplemente se inventan) que cambian las situaciones más torcidas, y Ramiro I se enfrentaba con bastante poco éxito a los musulmanes de Abderramán II en la batalla de Clavijo cuando un jinete sobre un caballo blanco hizo virar el rumbo de la batalla. Al terminar ésta con la victoria cristiana, todos los vencedores quedaron estupefactos al ver a aquel misterioso caballero levitando por los cielos. ¡Era Santiago, desde entonces apodado el Matamoros! 

                 
 Ribalta. Santiago Matamoros



A partir del siglo XI el Camino tuvo un fuerte impulso regio. Los reyes navarros (Sancho III el Mayor) y luego castellanos y leoneses (Fernando I, Alfonso VI) vieron los beneficios tanto económicos (el camino se convirtió en una gran vía de comercio que fue acabando con el feudalismo anterior) como ideológico (tanto en su acercamiento a Europa como para su lucha contra los cristianos, que en el fondo era lo mismo). Aparecerán así numerosos barrios francos (aunque no fueran exclusivamente franceses)
El otro gran interesado por el Camino será la orden de Cluny, que vio en él el lugar perfecto para expandir la nueva reforma del Papa Gregorio (reforma gregoriana, que se desarrolló a la vez que el románico). Desde su sede central en Francia la orden de Cluny comenzó a crear monasterios, hospederías, hospitales y todo tipo de infraestructuras para los peregrinos mientras el papado daba indulgencia plenaria (el perdón de todos los pecados) a los mismos. Si a esto le añadimos el culto a la reliquias (huesos y recuerdos divinos y de santos) de los que estará plagado el Camino, podemos entender su auge extraordinario de verdaderas multitudes hacia Santiago que tanto influyó en nuestro arte como en nuestra economía


Reliquia (obviamente falsa) de las herraduras del caballo de Santiago en las batallas de las Navas de Tolosa (1212)

Y, como dicen los cuentos, colorín, colorado, aunque este cuento no se ha acabado y todavía volveremos al tema con miles de cosas más, desde los celtas al camino de las estrellas, las reliquias falsas y verdaderas, la primera guía de viaje de la historia, los milagros de una gallina que canta tras ser cocida, los templarios, la picaresca o el propio nieto de Noé, Túbal.

lunes, 21 de agosto de 2017

EL LIBRO DEL SÁBADO. La pandilla de Asakusa. Kawabata

De nuevo Kawabata que aún no lo era.

                                                        
Para los que ya conocen al autor, encontrarán una escritura y argumento muy distinto, pues estarán delante de un primer Kawabata, todavía muy experimental, que aún busca su estilo definitivo.
Frente a la suavidad y la demoledora autopsia de las cosas, en esta novela apostó por recoger el experimentalismo occidental y contar una historia a retazos, un calidoscopio casi cubista en el que intenta apresar la vida otra de este suburbio  (el Montmatre japonés) en donde conviven sin techo, prostitutas, espectáculos parisinos, mujeres que no quieren serlo, pilluelos, matones...
Evidentemente, ya existen alguno de lo que serán sus eternos referentes, como la lucha entre el japón tradicional y el occidentalizado o la sexualidad, pero escritas de una manera muy distinta.
Es también la historia de ese Japón alternativo que quedó destruido dos veces consecutivas (el gran terremoto del 30 y la Segunda Guerra Mundial) en medio de la gran crisis de los 20 en donde todo está comenzando a tambalearse (desde la economía a la cultura).


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martes, 1 de agosto de 2017

Frases para pensar. Nápoles

Habitamos el Paraíso terrestre. Hotel en un jardín en declive que domina Nápoles. Recogemos naranjas de la ventana y el sol calienta. Los muebles terciopelo azul cielo

Cocteau. Cartas a mi madre

martes, 25 de julio de 2017

martes, 18 de julio de 2017

TEXTO. LA DESCOLONIZACIÓN Y LAS FRONTERAS ARTIFICIALES

En la política interna de África y de cada uno de sus países, todo siempre resulta sumamente complejo. La razón de ello radica en que los colonialistas europeos liderados por Bismarck en la conferencia de Berlín, al repartirse África entre ellos, metieron a unos diez mil reinos, federaciones y comunidades tribales que existían en el continente a mediados del siglo XIX —cierto que sin Estado, pero que funcionaban como organismos independientes— en las fronteras de apenas cuarenta colonias. Siendo así que muchos de aquellos reinos y comunidades tribales llevaban a sus espaldas largas historias de conflictos y guerras. Y de repente, y sin que nadie les pidiera su opinión, se encontraron dentro de los límites de una misma colonia y debían someterse a un mismo poder (extranjero, además), a una misma ley. Y ahora había empezado la época de la descolonización. Las antiguas rencillas interétnicas, que el poder extranjero tan sólo había congelado o sencillamente ignorado, de pronto resucitaron y volvieron a convertirse en actuales. Se había presentado la oportunidad de recuperar la independencia, cierto, pero una independencia condicionada: los adversarios y enemigos de antaño debían crear un mismo Estado y, unánimes, convertirse en sus gobernantes, patriotas y defensores. Las antiguas metrópolis y los líderes de los movimientos de liberación nacional africanos adoptaron el principio según el cual si en alguna colonia estallaban sangrientos conflictos internos, tal territorio no obtendría la independencia. El proceso de descolonización debía desarrollarse —así se lo definió— por la vía constitucional, en la mesa de negociaciones, sin grandes dramas políticos y salvaguardando lo más importante: que la circulación de riquezas y mercancías entre África y Europa no sufriese trabas excesivas. La situación en que debía producirse el salto al reino de la libertad colocaba a muchos africanos ante una elección difícil, pues dentro de ellos chocaban dos memorias y dos lealtades que libraban una lucha dolorosa y de difícil solución. Por un lado, se trataba de la memoria, profundamente arraigada, de la historia del clan y del pueblo propios, de quiénes eran los aliados, siempre prestos a ayudar en momentos de necesitarlos, y quiénes los enemigos, a los que había que profesar un sentimiento de odio; y por otro lado, se trataba de entrar en la familia de las sociedades libres y modernas, pero bajo la condición de despojarse de todo egoísmo y ceguera étnicos.


martes, 11 de julio de 2017

El libro del sábado. NIEVE, PAMUK. Sobre laicismo y religión

                                                              


Los acontecimientos de los últimos años sucedidos en Turquía hacen, de nuevo, esencial este libro que nos  muestra la pugna entre laicismo y religión en las zonas rurales de Turquía, en la actualidad generalizada a todo el país por medio de la controvertida figura de Erdogan

jueves, 6 de julio de 2017

EL CONDE DE VILLAMEDIANA Y VARIOS LIBROS PARA EMPEZAR A COMPRENDER EL BARROCO


Muerte del conde de Villamediana  Manuel Castellano. 1868 


Ya sabéis que era Don Juan

dado al juego y los placeres;

amábanle las mujeres
por discreto y por galán.
Valiente como Roldán
y más mordaz que valiente...
más pulido que Medoro
y en el vestir sin segundo,
causaban asombro al mundo
sus trajes bordados de oro...
Muy diestro en rejonear,
muy amigo de reñir,
muy ganoso de servir,
muy desprendido en el dar.
Tal fama llegó a alcanzar
en toda la Corte entera,
que no hubo dentro ni fuera
grande que le contrastara,
mujer que no le adorara,
hombre que no le temiera



Así describía Antonio Hurtado de Mendoza al Juan de Tassis, el famoso Conde de Villamediana, uno de mis personajes históricos favoritos, como más de uno ya sabéis.
Si hoy lo incluyo en el blog no es por sus retratos (de los que ninguno se conserva), ni por su palacio (que se destruyó) sino por representar a la perfección el mundo barroco español,siempre tan sumamente contradictorio. Pues el conde aspiró al poder como si éste fuera una obra de arte, la más compleja y perfecta de todos (como probablemente bien supo Velázquez que no sólo pintó sino estuvo constantemente haciendo política para su rey, Felipe IV).

Pero aún fue más lejos y convirtió su vida en una larga y excesiva pieza de teatro, jugando a las mil maravillas con la palabra clave que nos definirá a los españoles de este Siglo de Oro, las apariencias. Y fue galán (casi un precursor de Don Juan Tenorio), pero también poeta de enrevesados versos, bebedor, jugador y, a la vez, poseedor de un gusto exquisito tanto el vestido como para las obras de arte. Lo fue todo a la vez, y bisexual (muy probablemente), amante de la reina Isabel y también de la propia amante del rey (doña Francisca de Tavara), poniéndole doblemente los cuernos al rey que pretendía acaparar a toda costa para convertirse en su valido, en contra del Conde Duque de Olivares.
Y fue amigo de Góngora y enemigo acérrimo de Lope y Quevedo y, cuando se enfadaba, se encerraba en las letrinas de su palacio o escribía un verso. Pues todo formaba parte de los complejos engranajes del siglo XVII, la brutalidad más descarnada y las más hermosas palabras, lo refinado y lo grotesco, el meticuloso protocolo de la corte y las peligrosas noches entre tabernas, prostíbulos y duelos en la penumbra.

Así es cómo debemos entender nuestro arte barroco, como una representación, una pura ficción (pensad, de nuevo en Velázquez) en donde se unen reyes y bufones, tabernas y escenas religiosas. Un lugar en donde los dioses acaso no son tan perfectos (la fragua de Vulcano) o las Venus desnudas son mujeres de carne y hueso que, sin embargo, al reflejarse en un espejo, se convierten en puras manchas.



Todo este mundo de puras contradicciones Cervantes ya lo supo ver en su Quijote que veía gigantes o princesas en donde Sancho veía molinos o puras campesinas; algo parecido a lo que sucedía en la vida real de podredumbre, vicios, hambre y fanatismo religioso que se convertía, sin sorpresa ni transición, en el lujo más desaforado de la corte, sus trajes negros, sus ademanes medidos en la interpretación de sus vidas. (Como diría De la Flor, un mundo que antepone el imago a la imagen)

La vida es el gran teatro del mundo, diría Calderón, pero mucho antes el Conde de Villamediana ya lo había demostrado, interpretando una vida azarosa, siempre al filo de la navaja afilada que al final terminó por matarle, pues tenía tantos enemigos como versos escritos y aunque fuera un diestro rejoneador (como demostró en numerosas ocasiones en la Plaza Mayor), no pudo desviar su destino trágico, el mismo que vemos en los ojos de Felipe IV que heredó un Imperio que apenas si pudo dejar hecho añicos a un deficiente mental, su hijo Carlos II.


El sueño del caballero. Pereda

Por todo esto, porque el arte del barroco es un espejo (deformado y a veces deformante) de la realidad de un siglo tan contradictorio, para empezar a entender las Meninas es necesario saber cómo vivían los pobres, escuchar sus lamentos sobre un rey al que, al mismo tiempo, odiaban y reverenciaban. Saber de la complejidad para entender el más simple de los bodegones de Zurbarán, pues en aquel momento todo estaba íntimamente unido y se vivía con una pasión que a nosotros (ciudadanos de un mundo políticamente correcto) nos dejaría espantados.

Así que os recomiendo que, si queréis comenzar a comprender la pintura o la arquitectura leáis a Lope o Calderón, pues en sus páginas se explican cosas que nunca encontraréis en los manuales de arte o de historia. Y si no queréis ir tan lejos intentad lo con algo más sencillo, como la serie del Capitán Alatriste de Pérez Reverte o (me da una cierto pudor citarme a mi mismo) con el Señor del Biombo.

Yo, este verano, he aprendido muchísimo de arte barroco leyendo dos novelas históricas. Ladrones de Tinta, de Mateo Sagasta, y el Pintor de Flandes de Rosa Ribas. La primera es fantástica para conocer al pueblo llano de Madrid y moverse por la ciudad como si ésta de verdad aún existiera. La segunda habla de un inventado discípulo de Rubens que es utilizado por el conde de Villamediana para trazar un ambicioso proyecto político. Las dos son lecturas fáciles y, sobre todo la primera, verdaderamente apasionante.




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También os recomiendo.
http://www.jornada.unam.mx/2000/11/19/sem-sarabia.html  (Sobre las sátiras de los escritores del Siglo de Oro)