miércoles, 2 de noviembre de 2011

EL PODER EN BIZANCIO



Como hablábamos esta misma mañana, el emperador bizantino (basileus) tenía un poder absoluto. Era el cesaropapismo del que hablábamos (unir en una sola persona el poder político y religioso)

Estas cuestiones tienen un claro ejemplo en el protocolo real (la forma de comportarse el basileus y los que le rodean y visitan)
Vamos a hablar un poco de él, fijándonos especialmente en el lenguaje de los gestos y los símbolos.

Muchas ideas las retoman del Imperio romano, como el trono, el escabel (pequeño mueble para colocar los pies que así no tocan el suelo, como el resto de los mortales) o las insignias de poder (cetro, corona...)

Otras ideas las tomaron del mundo persa como el gusto por los cortinajes que cubren y descubren al emperador en distintos momentos (y que se pasará también a los religioso con el llamado iconostasio), la genuflexión que besa el suelo o los pies del emperador (como forma de demostrar su poder absoluto)

Por último tomaron ideas cristianas, como el nímbo que rodea su cabeza (significando divinidad), las manos veladas (tapadas con paño) para tomar lo sagrado sin "mancharlo", su constante relación con la divinidad a la que ofrecen obras de arte y arquitecturas uniendo así poder político y religión...

 A la izquierda Justiniano le ofrece a la Virgen Santa Sofía. A la derecha, Constantino le ofrece Constantinopla

Toda esta cultura del gesto (actualmente perdida) la veremos aparecer en toda la Edad Media, tanto en el Occidente cristiano como en el Islam.

Para saber mucho más sobre el poder y el protocolo palaciego, entra aquí


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