martes, 15 de noviembre de 2011

LA PLAYA Y EL DESIERTO O LA HISTORIA DE MOVIDITO. Una historia pedagógica de los Animales Imaginarios




























- Vicentito, ¿cuándo ponen la playa, en mayo o en junio?
Pues nosotros siempre habíamos pensado que, por lógica, en invierno la quitaban: para qué la querían con el frío que hace.
-¿Cómo? – nos preguntó Vicentito con esa cara que se le pone cuando estamos diciendo una tontería.
-¡Oh, oh! – nos dijimos nosotros.
-¿No os ha enseñado el Ornitorrinco, geografía?
-¿Se come?- preguntamos.
-No.
-Pues entonces no.
-Vaya, tendré que hablar con él un día de estos.
-Sí, y dile que nos ponga unos bollos además del cola-cao para desayunar – le dijimos nosotros aprovechando el momento.
Pero no, ni bollos ni nada. Vicentito se puso en plan ornitorrinco y empezó a explicarnos y explicarnos no sé qué de la erosión eólica (¿sería un monstruo?) y…
Bueno, yo me dormí y ya no recuerdo más hasta que me despertaron con un pescozón.
-¡Ay! ¿Qué pasa?
-Que te has dormido, Koala, en plena explicación..
-Es que era un rollo.
-Es verdad – dijo la Jirafita- Era una explicación muy poco pedagógica y no nos hemos enterado de nada.
-¡Yo sí!- dijo el Elefantito.
-Pero eso no vale, pues tienes cajoncitos (ya hemos explicado sienes y sienes de veces lo de los cajoncitos)
Vicentito se quedó entonces mirándonos.
-¡Oh, oh! – pensamos. Eso no podía ser nada bueno.
-Mañana os cuento.
¡Oh, no! ¡Intrigados hasta mañana!, pensamos nosotros, pero rápidamente se nos pasó la angustia, pues como era ya hora de merendar, Vicentito nos puso Cola-cao con bollos y nos quedamos tan contentos que se nos olvidaron las preocupaciones.
Y es que la comida es para nosotros mejor que la goma de borrar: nos borra todo. El Camello, incluso, alguna vez lo ha propuesto, como sustituto del baño que no le gusta pues
-Moja, moja mucho.
Pero ni Ampalito ni Vicentito nos han hecho caso y, claro, así van las cosas. Duchándose todos los días.
Todo esto que estoy contando no tiene nada que ver con la historia. Yo creo que ya os habéis dado cuenta, pero lo hago para que parezca que ha pasado el tiempo, pues casi una semana tardó en ocurrir lo que ahora os voy a contar. ¿Estáis preparados?
El que no lo esté que deje de leer, a ver si nos va a estropear el cuento por leerlo mal que eso pasa mucho. ¿Vale?
Pues sigo entonces.
-¡Bichos!- nos dijo Vicentito.
-No somos bichos, sino animales imaginarios – dijo la Jirafita.
- Y Ulpo – dijo el Pulpo.
-¿Queréis venir o no? Tengo una cosa para vosotros.
Y como nos puede más la curiosidad que otra cosa dejamos de quejarnos y fuimos a verle.
Esta en la habitación del señor ordenador.
-Os voy a enseñar a un amigo nuevo.
-¿Imaginario?
-Más o menos.
-¿Y vive dentro del señor ordenador?
-Es un dibujo que ha hecho Marta, una alumna mía. Y lo ha hecho para vosotros.
-¿Para nosotros?
-Sí, para que aprendáis cómo se hacen las dunas del desierto.
-Gusta. Gusta mucho- dijo el Camello.
-¿Y para qué queremos saber eso?
-Porque la playa se hace como un desierto en pequeñito, lleno de granitos de arena que trae el mar
- ¿En un camión?
- No, los traen las grandes olas.
-¿Uno a uno?
-Sí, claro.
-¡Qué cansado! – dije yo, El Koala
- ¿Y de dónde sacan esos granitos? ¿los compra en algún sitio? – preguntó la Jirafita que es una verdadera especialista en preguntar cosas y, como no la pares, puede estar preguntando una tarde entera.
- No, Jirafita, va arrancándolos de las rocas de la orilla. Mira, en esta foto se ve muy bien. Lo que está detrás es un acantilado. Ahí las olas poco a poco van rompiendo las rocas…
- Es el que Señor Mar, cuando se enfada…
- Sí, Rinoceronte, cuando hay mucho oleaje va rompiendo las piedras hasta ir convirtiéndolas en arena, y luego la va acumulando en las playas.
- Pues vaya entretenimiento más tonto tiene el Señor Mar.
-Bueno, qué, ¿queréis ver os enseñe la sorpresa?
- Sí, claro – dijimos nosotros, pues nos gustan mucho las sorpresas
- Tachán, tachán… (por favor que alguien haga como que suene un tambor, que así tiene más emoción)
- Os presento a Movidito.
Y, al apretar un botón salió esto.

- Hala! – dijimos, pues nosotros, eso de estar callados, no nos sale muy bien
- ¿Queréis saber su historia? Así sabréis cómo se forman los desiertos que en vez de olas son creados por el viento.
- Claro que sí.
- Pues entonces entrad aquí y lo veréis

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Si quieres ver su famosísimo Diario, lo publicaron aquí

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