sábado, 1 de junio de 2013

El libro del sábado. LA LEYENDA DEL LADRÓN. GÓMEZ JURADO


Una fantástica obra de capa y espada ambientada en la Sevilla del siglo XVI. Una novela llena de duelos a espada, de enanos, escritores y poetas, galeotes, indias esclavas, médicos, jugadores impenitentes, comerciantes sin escrúpulos, jaques y rufianes que deambulan por los lugares más emblemáticos de Sevilla: el barrio de Feria, las murallas, el famoso malbaratillo, el puente de barcas de Triana, la Casa de la Moneda…

Entre tantos personajes (sumamente bien perfilados) se cuelan otros rigurosamente históricos como el Cervantes recaudador de impuestos, el Shakespeare de los años perdidos, algo borrachín o el famoso Monipodio del que Cervantes habla en sus Novelas ejemplares, el Rey de los Ladrones.
La novela tiene un pulso narrativo sumamente brillante y no deja al lector abandonarla, y es un perfecto reflejo de la vida en nuestros siglos dorados, desde la comida o las tabernas, la esgrima, el hampa sevillana, las categorías sociales o el terrible mundo de los galeotes.

Sin embargo a mi aún me ha gustado más el trasfondo ético que se descubre detrás de ella.
No sé si será por los duros tiempos que atravesamos o por cuestiones meramente personales, toda la obra me ha parecido una interesantísima reflexión acerca de la libertad (la jurídica, la social o la que proporciona la economía, y que en el último año estamos perdiendo de una forma tan acelerada) y las oportunidades personales (otra conquista, basada en nuestros Estado del Bienestar, que estamos perdiendo).



Pues es la historia de un ladrón “honrado” que lucha contra los corruptos poderes “legales”. Resulta un cuento bastante conocido últimamente, ¿no es cierto? La historia de un hombre que vive por amor y amistad y es atacado por comerciantes corruptos, banqueros sin escrúpulos  o viles sicarios que usan su poder y fuerza para amedrentar a los demás.
Antes ellos la palabra dada, el poder de la imaginación, la constancia o la amistad (maravillosa la historia de Josué) se impone y triunfa, al contrario de lo que ahora nos sucede.
Un soplo de aire fresco, de humanismo, frente a las múltiples cloacas que se nos están abriendo bajo los pies y que, lenta pero de forma imparable, nos van conduciendo a una sociedad cada vez más desigual como la que florecía en el Siglo de Oro.
¿La historia progresa siempre o tiene retrocesos?


Una buena página para ilustrar la historia

No hay comentarios:

Publicar un comentario