miércoles, 9 de septiembre de 2015

LA CONTRARREFORMA. Una visión de conjunto




La Reforma protestante (Lutero, Calvino, anglicanos...) puso de manifiesto las grandes debilidades y problemas que tenía la Iglesia Católica (corrupción, falta de una verdadera educación religiosa, relajamiento de las costumbres entre los propios religiosos, contaminaciones paganas...)
Frente a ello, la propia Iglesia Católica no intentó llegar a un acuerdo con los reformistas (de hecho se enfrentó a ellos en las famosas Guerras de Religión), sino que intentó limpiar su propia casa y evitar que surgieran nuevas escisiones.
Para ello se organizó el famoso Concilio de Trento, que pretendió hacer frente a las desviaciones protestantes a la vez que reorganizaba todo el sistema eclesiástico, creaba un nuevo texto canónico (la Vulgata) y daba indicaciones sobre moral, educación o arte.

Concilio de Trento

Su importancia es capital, pero a menudo solemos olvidar que sólo fue la punta de lanza de un movimiento mucho más amplio de regeneración al que también ayudaron tanto religiosos como seglares o artistas que cambiaron radicalmente el mundo a mediados del siglo XVI.
La propia Iglesia como institución puso la atención en la creación y excelencia de los Seminarios para crear un clero mucho mejor formado tanto en teología como controlado en lo moral (Destacará la labor de San Carlo Borromeo)

Seminario de San Julián. Cuenca

Aparecieron también (ya en tiempos de Paulo III) nuevas congregaciones surgidas al calor de este concilio como La Compañía de Jesús (verdaderos soldados del Papa que se ocuparán de la educación, el poder político o la propaganda a la vez que creaban textos fundamentales como los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola), la reforma del Carmelo promovida por Santa Teresa, Capuchinos (desgajados de los franciscanos, de vida austera, dedicada a la caridad), ursulinas (educación de niñas y jóvenes), teatinos (regenerando el clero), paulistas (educación de los jóvenes, catequesis,  apostolado en las prisiones y hospitales...)

Este afán de reforma se extendió a la población laica con el impulso que tomaron las cofradías (creadas en la Edad Media en torno a los distintos gremios) que unían la catequesis y el culto religioso con la asistencia social de sus miembros.

De la misma manera crecerán y potenciarán las órdenes terceras, grupos de laicos que se dedican al apostolado y la ayuda a los demás (su origen, tardomedieval, se vincula a las órdenes mendicantes como franciscanos y dominicos)
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O, aunque un poco más tardía, una concienzuda política de canonizaciones que, como ya analizamos aquí, marcó a través de santidades, la nueva imagen de la Iglesia, encarnando en los santos las líneas de comportamiento que han de seguir los fieles.
Una curiosa pintura en donde los canonizados en 1622 se unen a pie de la cruz. Guy Francis. Le Puy en Velay.

Como puede verse se intenta tanto regenerar el clero como incidir en la educación como un instrumento para el adoctrinamiento y control de la población que se completaba con una política de asistencia social (asilos, lazaretos, hospitales...) que les permitiera adoctrinar a las clases más desfavorecidas y dar una imagen caritativa de la Iglesia que borrara la corrupción anterior.


Tomado de wikipedia

Como reverso negativo (pero con el mismo fin) se extendió la Inquisición (originada en la España de los Reyes Católicos) que combatiera la herejía y evitara su contagio.
Junto a ella se creó un Índice de libros prohibidos (varias veces revisados) en donde se encontraban recogidos aquellos que estaban en contra de la Iglesia Católica (desde los de Lutero, Calvino a cualquiera que admitiera cualquier duda en su ortodoxia)

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