miércoles, 20 de octubre de 2010

SOBRE ILUSTRACIÓN, ANTICLERICALISMO Y SUPERSTICIONES. UN AUTO DE FE, MORATÍN Y GOYA

Ayer me preguntábais qué era superstición y, poco después, qué significaba el anticlericalismo.
Creo que con este pequeño post os puedo iluminar (nunca mejor dicho) sobre ambos términos.

Cueva de Zucarramurdi (Lugar de Akelarres de Brujas)

Entre 1608 y 1610 se celebró en Logroño uno de los autos de fe mejor documentados de la historia en donde se condenaron a las famosas brujas de Zugarramurdi (Navarra).



Goya, Aquelarre
Tomado de
http://es.wikipedia.org/wiki/El_Aquelarre


Mujeres que creían tener pactos con el demonio (posiblemente provocados por las alucinaciones que les generaban las drogas que tomaban o se untaban por el cuerpo),



tenían prácticas sexuales no admitidas por la sociedad del Antiguo Régimen (demasiado libres para su tiempo)



y conocían toda una serie de remedios naturales (hoy lo llamamos homeopatía).



En resumen, estas brujas eran una mezcla de libertad y conocimiento (no aceptado) y superstición (ideas no basadas en un verdadero conocimiento científico y que tenían mucho de tradicición pero también de interpretaciones absurdas del mundo)
Por cierto, si queréis saber cosas sobre su proceso, declaraciones, actividades... teneís una magnífica página que os lo cuenta


Pero lo importante no fue sólo eso, sino algo que ocurrió casi dos siglos después.

Moratín, uno de los principales escritores ilustrados españoles (pronto veremos de él el Sí de las Niñas), desempolvó todo el proceso y lo publicó con una sabrosas notas. En realidad, poco le importaba el Auto de Fe, era una forma perfecta para ejercer el anticlericalismo ilustrado (la crítica a la religión por parte de muchos ilustrados, como Voltaire u otros que ya hemos visto en clase, por su control de las conciencias, ese famoso control ideológico típico del Antiguo Régimen)

Pero aún hay más.
Moratín era amigo de Goya, pintor ilustrado (al menos en alguna de sus etapas), y es muy probable que leyera antes incluso de publicarse el libro.
Seguramente sería a partir de ese libro y sus ácidos comentarios de donde salieran sus famosos grabados de temas brujeriles tan abundantes en la segunda parte de los Caprichos.


En ellos, otra vez, vemos la crítica y la ironía típicamente ilustrada.


Si en otros Caprichos Goya criticó ya a la Sociedad Estamental, a la Iglesia o a los poderes (lo podéis ver aquí), en estos grabados de brujas el pintor se burla de ellas. En realidad, le sirve para reírse de la ignorancia, de las supersticiones.




Pues tanto el control ideológico como las supersticiones son (según los ilustrados) muy negativos e impiden el desarrollo de la sociedad, ese progreso hacia la felicidad que era su gran ambición.


Frente a ellos, RAZON, CRÍTICA, ironía. Pensar por nosotros mismos para conseguir ser mayores de edad (¿no recordáis a Kant?). Luchar contra todas esas ideas que nos encadenen y que tal vez hoy puedan llamarse algunos programa de televisión, leyendas urbanas transmitidas por los correos electrónicos, incultura, racismo, violencia, explotación...


¿Quedan claros así los dos conceptos?
Y aún más, ¿no os dais cuenta de lo importante que es saber historia para que no nos engañen y podamos ser más libres?



Los textos proceden del museo de la brujería de Zugarramurdi

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