jueves, 25 de noviembre de 2010

EL MENTIDERO DE LAS GRADAS DE SAN FELIPE




Éste era el famoso mentidero de la gradas de San Felipe, en plena Puerta del sol, frontero al palacio del Conde de Villamediana.
Un lugar de paso (camino hacia palacio por la Calle Mayor) y de cotilleo en donde Todo Madrid se reunía para hablar de todo lo real e inventado, pues entonces no existían los programas de prensa rosa ni internet, y la gran cantidad de tiempo libre en el Siglo de Oro permitía estas reuniones semi-improvisadas

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Utilizaba las gradas que rodeaban la desaparecida iglesia de San Felipe (derribada tras la Desarmotización, aunque ya en lamentable estado tras un incendio y la invasión francesa)

En él corriendo los famosos versos (tras la muerte de Villamediana) que algunos han querido atribuir a su amigo Gógora
Mentidero de Madrid
decidme, ¿quién mató al conde?
Ni se sabe, ni se esconde.
Sin discurso, discurrid:
dicen que le mató el Cid,
pues era el conde Lozano,
disparate chabacano.
La verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano».



Os dejo dos fragmentos literarios sobre el mentidero, el primero del siglo XX, el segundo de la propia época

Cualquier noticia, rumor o embuste allí lanzado, rodaba como una bola hasta multiplicarse por mil, y nada escapaba a las lenguas que de todo conocían, vistiendo de limpio desde el Rey al último villano...Discutíanse en sus corrillos los asuntos de Flandes, Italia, las Indias con la gravedad de un Consejo de Castilla, repetíanse chistes y epigramas, se cubría de fango la honra de las damas, las actrices y los maridos cornudos, se dedicaban pullas sangrientas al conde de Olivares, narrábanse en voz baja las aventuras galantes del Rey...Era, en fin, lugar amenísimo y chispeante, fuente de ingenio, novedad y maledicencia.
El CAPITÁN ALATRISTE, Arturo Pérez Reverte


"Mas yo con estas gradas me consuelo
de San Felipe, donde gran contento
es ver luego crecido lo que miento...
Por la mañana yo hallóme vistiendo
prendo una mentirilla de mi mano:
vengo luego y aquí las siembro en grano
y crece tanto que de allí dos horas
hallo quien con tal fuerza la prosiga
que no es raro que a contar me la vuelva con espiga"

Agustín Moreto

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