sábado, 16 de febrero de 2013

IAN GIBSON. La Berlina de Prim. Para dejarse fascinar por la historia.




Es casi una novela, llena de personajes fascinantes, de incidentes, de engaños, de mentiras, de subterfugios, de rectificaciones, de acusaciones, de bajezas, de traiciones… Allí hay de todo

Todos conocemos a Gibson y sus trabajos sobre las figuras de Lorca, Buñuel o Dalí. Uno de los hispanistas más rigurosos que hemos tenido la suerte de tener que aúna conocimiento científico con conocimiento de la realidad de nuestro país.
Con su nuevo libro, la Berlina de Prim, Gibson se interna en el género de la novela para contarnos como pocas veces se ha hecho uno de los periodos menos conocidos y a la vez más fascinantes, de nuestra historia contemporánea: el sexenio democrático. Sólo seis años en los que se derrocó a los Borbones en la figura de Isabel, se creó una de las Constituciones más avanzadas del XIX, vino un rey extranjero al trono, se produjo nuestra primera República, se organizaron las revueltas carlistas y cantonalistas…
Tomado de wikipedia 

Un periodista irlandés, amante de la verdad y el conocimiento, las ideas democráticas y los ánsares de Doñana, será la figura que nos permitirá conocer esa España y adentrarnos en muchos de sus secretos a través de la investigación que realiza sobre el asesinato de Prim.
Conoceremos así la Sevilla dominada por la corte alternativa de Montpensier o el Madrid convulso de la Primera República, entrevistándonos con republicanos de todos los pelajes, militares, secretarios judiciales, parlamentarios, clérigos, catedráticos (entre ellos el abuelo de los Machado, Antonio Machado Núñez), nobles, exiliados, escritores y dramaturgos…
Con todo este maremagnum de personajes y lugares, Gibson intenta esclarecer el asesinato del prohombre que había comandado el periodo: el general Prim


Muerto a balazos en la calle del Turco se pasa revista a los posibles autores y sus móviles: Montpensier que ve esfumarse su sueño de convertirse en rey con la llegada de Amadeo; Serrano y su corte, también celoso de su pérdida de poder ante el nuevo monarca; los republicanos (tanto federalistas como unitarios) que querían impedir la llegada del llamado Macarroni; los negreros cubanos que querían evitar la abolición de la esclavitud en la que estaba comprometido Prim; los propios compañeros de la Unión Liberal que veían con desagrado el cariz progresista de la situación…
Toda una investigación que nunca tendrá un resolución concreta (como ocurre en la propia realidad) pero que nos sirve para ver la compleja situación de la España decimonónica y, lo que es más interesante, utilizarla como un espejo para vernos y darnos cuenta de lo poco que hemos cambiado en intrigas políticas, corrupción, radicalizaciones y enfrentamientos, falta de unión y de un proyecto verdadero de país, nuestra profunda ignorancia (bien mantenida por los poderosos para manejarnos a placer), poder del clero, la escasísima presencia de la clase media y la inexistencia de una verdadera sociedad civil…
Todo un examen de conciencia que Gibson realiza con su habitual maestría (valga este pequeño fragmento para hacerse una idea).

Aquí lo que hace falta, Patrirk, es ciencia, ciencia, ciencia. Ciencia contra la incultura, ciencia contra el clero, ciencia contra quienes no quieren que España sea un país avanzado, moderno, libre, europeo. Contra quienes prefieren que el pueblo no piense, no razone.


Precisamente en los momentos que preparo este artículo conozco a través del blog de un compañero novedades sobre la muerte de Prim. Os aconsejo que entréis en su post para conocer algunos detalles especialmente interesantes

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                          NUESTRO ÍNDICE DE NOVELA HISTÓRICA

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